Capítulo (9).

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ESPOSA PURA

"Es más fácil morir por la pureza que con pureza."

-Tertuliano

Estábamos llegando a la casa y en todo el camino me mantuve lo más alejada del energúmeno y él solo se reía

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Estábamos llegando a la casa y en todo el camino me mantuve lo más alejada del energúmeno y él solo se reía. Yo no encontraba el porqué de su risa. Realmente no quería llegar.

De pronto el auto se detuvo, mire por la ventana hacia y vi solo bosque.

Emirhan me empezó a jalar de la mano, mientras él abría la puerta. Yo no me quería mover. Pero me jalo con fuerza, consiguiendo sacarme del auto. ¿Por qué no puedo tener más fuerza que él?.

Al salir del auto me quedé anonadada, estaba frente a una mansión. Color blanco con dorado, de tres pisos, con muchas ventanas, era gigante y hermosa, seguramente era la casa de él. Por distraerme un instante, el energúmeno había aprovechado para acercarnos más a la puerta. Jale mi mano de nuevo con fuerza, pero él lo hizo con el doble.

—Aydan, en fuerza no te conviene competir conmigo.—Lo dijo fuerte. Él tenía razón, pero yo tenía que intentarlo.

Entramos a la Mansión y si por fuera era hermosa por dentro lo era mil veces más. No alcance a ver mucho porque él me cargo como saco de papa.

—Bájame, que yo tengo piernas para algo.—Dije ya un poco desesperada. Él no me escucho y siguió caminando. Subió una escalera mientras yo lo insultaba, él solo se reía.

Abrió la puerta de una habitación e ingresamos. Cerró la puerta y me bajo.

Nos quedamos mirando sin decir ninguna palabra.

—Vamos, princesa. Es hora de aplicar lo que te han dicho toda tu vida. Según lo que enseñaron deberías estar en esa cama acostada y abierta de piernas para mi.—apreté mis labios, tenía razón, así nos educan. Pero yo nunca he hecho caso.

—Sabes que nunca haré lo que espera todo el mundo.—se rió.

—Lo sé, ¿por qué crees que te elegí de esposa?, no fue solo por tu belleza, princesa. Aún que no lo creas me importa más otra cosa que el físico—no me gustaba ese apodo. Él con una de sus manos levantó mi barbilla.

—Pues entonces a dormir, fue un día largo estoy tan cansada.—Quería evitar todo el tema de la "noche de bodas". Me aleje de su toque. Intente caminar hacia lo que supuse que era el baño.

—Aydan, sabes que tenemos que tener sexo. Mañana pedirán la prueba de las sábanas.—me di vuelta para verlo. Mordí mi labio, si, si lo sabía. Él se acercó a mi, lentamente.

—Pero yo no quiero tener sexo contigo, Emirhan.—me miro divertido. Se acercaba cada vez más y yo retrocedía.

—¿Será por qué no vas a manchar esas sábanas? o ¿por qué le tienes miedo a mi pene?.—fruncí el entrecejo, lo que provocó su risa.—el sexo es bueno, Aydan. Ni siquiera me tienes que amar para que tengamos un buen sexo.—Aún me ponía roja al mencionar esos temas, nunca nadie me había hablado de ello, siempre lo tuve que averiguar por mi misma, y hablar por primera vez con el no ayudaba a que mis mejillas sonrojadas se vayan.

Mi Maldición.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora