Sophia
Nelthon actuaba como si nada hubiera pasado, incluso después de que yo había empezado a perder cada pelota que enviaba en mi dirección. No podía concentrarme.
Las palabras de Ethan se reproducían una y otra vez en mi cabeza. Estaba tan determinado en explicarse. Lo odiaba por esto. La urgencia en sus ojos me hacían dudar, aunque sabía que no debía dejarme engañar de nuevo, mi cabeza no dejaba de darle vueltas al asunto.
¿Qué era eso tan importante que quería explicarme? ¿Y si de verdad lo que tenía para decirme valía la pena?
Sacudí mi cabeza apartando esas ideas. Lo estaba haciendo de nuevo. Estaba dejando que penetrase mi corazón. No lo podía permitir.
Sin embargo, a pesar de mi determinación, la voz de Ethan seguía retumbando en mi mente y cuando perdí la séptima pelota, Nelthon dejó de intentarlo.
Nos quedamos de pie ahí, mirándonos el uno al otro.
—Lo lamento. No creo que sea capaz de terminar hoy —le dije, sincerándome.
Él no necesitaba mayor explicación, sabía que nos había escuchado. Ethan y yo no habíamos estado susurrando exactamente.
—Estoy libre por otra hora. ¿Quieres tomar una taza de café? —preguntó, sorprendiéndome. Mordí mi labio inferior. No estaba segura de si eso era lo que quería. —No te preguntaré sobre lo que pasó si no quieres que lo haga. Solo pensé que un café estaría bien —añadió cuando vio que dudaba.
Necesitaba hacer esto. Sí, podíamos ser amigos
—Eso me gustaría —respondí.
Nelthon se veía aliviado cuando me sonrió. —Bien. Pensé que tendría que rogar.
No estaba segura de qué quería decir eso o si solo bromeaba conmigo. Esperé mientras usaba su toalla para secarse una pequeña cantidad de sudor por el ejercicio y tomaba un largo trago de agua.
Luego, caminamos hacia una pequeña área de café dentro del largo pórtico cubierto.
—¿Está bien si tomamos café aquí? El comedor está lleno a esta hora del día. ¿O prefieres entrar y conseguir algo de comer?
Era la hora del almuerzo, pero la idea de caminar allí dentro mientras se encontraba lleno de gente no sonaba atractiva. —¿Podemos comer un sándwich aquí? —pregunté.
—Claro que sí. —Sacó una silla para mí—. Toma asiento y yo traeré el menú. Normalmente, no lo traen hasta aquí.
Empecé a decirle que no se preocupara, que con el café estaba bien, pero él ya se dirigía hacia la puerta. Mantuve mi atención enfocada en la ventana con vistas a las canchas de tenis. Pensar demasiado profundamente sobre esto me ponía nerviosa. No había razón para estar nerviosa. Nelthon era un buen chico. Jugaba tenis. Ya teníamos algo en común.
Me giré para verlo mientras caminaba de regreso. Dejó el menú frente a mí antes de sentarse al otro lado de la mesa. Su rostro lucía consternado. Se veía como si estuviera pensando acerca de algo. Decidí esperar y dejarlo reunir el valor para preguntarme.
Abriendo mi menú, estudié la selección de ensaladas y sándwiches.
—Así que eres amiga de Anna, pero no de Ethan. ¿No son hermanos?
Ah. Finalmente, iba a preguntar sobre la escena que Ethan y yo habíamos causado temprano. No estaba lista para darle los detalles. Nos acabábamos de conocer, y lo que pasó con Ethan era demasiado personal.
Aclaré mi garganta para sonar lo más firme y segura posible. —Anna es mi amiga. Lo ha sido desde que hace mucho tiempo. Ethan es alguien que conocí hace un par de meses y con quien cometí el error de confiar. Eso es todo.
Nelthon asintió y volvió su atención al menú. Parecía satisfecho con esa explicación. Bien, porque no pensaba decirle nada más.
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Regresa Conmigo
RomanceÉl rompió su corazón. Sophia no podía dejar de amarlo, pero sabía que nunca podría perdonarlo. Ahora estaba intentando olvidarlo y aprendiendo a vivir de nuevo. Continuando con su vida...hasta que ella descubre la verdad y pone a girar su mundo un...
