-¿Su suma monarca?- Repitió Laito.- Eso es... Bueno...
-Hécate, las brujas te destrozarían con sólo poner un pie en su territorio. Además, apestas a tufo de vampiro por todas partes y reconocerán el olor.- Atacó Shu.
-Pero hay que intentarlo, tenemos que arriesgarnos o nunca seremos capaces de vencer.
El silencio se apoderó de la sala y nadie se vio capaz de acabar con él. Se respiraba la tensión, el cansancio, los nervios, la fatiga mental. Todos deseábamos que esto terminara pronto, aunque tampoco sabíamos cómo hacerlo.
-Es posible.- Reconoció Carla.- Ella... Ella puede hacerlo. Lo conseguirá. Estoy seguro de eso.
-¡Ni en broma!- Exclamó Ayato- ¡Es una locura! ¡Esas brujas no son iguales de simpáticas que tú, Hécate! ¡Se divierten con el sufrimiento de los vampiros! Los cazan y juegan con sus mentes hasta que no sepan diferenciar entre la realidad y la inconsciencia. Y cuando sus ojos permanezcan desorbitados y no puedan entretenerse más con ellos... Joder... ¿Por qué crees que nuestro padre nunca ha querido adentrarse en esas tierras? Posiblemente sean... Su enemigo más temido.
Fruncí el ceño.
-He dicho que puedo hacerlo, incluso Carla lo ha reconocido.
-Podrás... Con algunas condiciones.- Añadió el fundador.
-¿Cuáles?
-Te enseñé a controlar la magia, pero todavía te falta manipular otras habilidades necesarias que afiancen tu seguridad en el reino de las brujas. No sabes cómo manejar una espada pesada, ni cómo defenderte cuerpo a cuerpo. ¿Pensabas que lo único que hacían las de tu calaña era lanzar hechizos cutres? Pues te equivocabas. Son las asesinas más mortíferas entre los demonios. Cuando te topas con una, es mejor que huyas o... Posiblemente no lo cuentes.
-Entonces enséñame.
-Si es lo que deseas...
-Esto es ridículo.- Susurró el pelirrojo, abandonando la sala.
Nos quedamos mirando todos la puerta por la que el menor de los trillizos había salido. De nuevo, el silencio volvió a inundar la habitación. Poco a poco, el resto hicieron lo mismo que el Sakamaki, con semblantes torcidos por la preocupación. Sólo permanecieron conmigo los Tsukinami. Agaché la mirada. Me sentía como si les hubiese fallado. ¿Es que acaso no confiaban en mí? Quien no arriesga, no gana. Y precisamente más ahora, que nos encontramos en una situación de emergencia extrema. Hay que usar todo lo que esté en nuestra mano para afianzar la victoria o, al menos, posibilidades de conseguirla.
-Levanta la cabeza, bruja.- Ordenó Carla.- No has hecho nada de lo que avergonzarte.
-Pero ellos...
-Ellos miran desde sus posiciones vampíricas. Nunca tendrían algo que ganar contra ellas. Sin embargo, no se dan cuenta de que tú eres diferente. Cree en ti, Hécate. Hazlo y te aseguro que vencerás a cualquier oponente que se cruce en tu camino.
Avanzó con paso lento hasta la salida y, antes de irse, se giró y me miró.
-El entrenamiento empieza mañana. Te avisaré cuando llegue el momento.
Asentí y lo vi abandonar la estancia.
-¿Quieres que te acompañe hasta tu habitación?- Preguntó Shin.
-No hace falta, pero gracias igualmente.- Contesté, dedicándole una sonrisa.
Caminé por los pasillos, entristecida. Estaba hecha una completa mierda. No sabía si dormir, si comer algo, si pegarme cabezazos contra una pared... No obstante, mientras me dirigía hacia mi dormitorio, pasé por delante del de Laito y escuché unas voces familiares.
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🦇《Atrapada en un mundo irreal》🦇
Vampire¿Qué diantres está pasando? ¡Hace un momento jugaba tranquilamente el videojuego "Dark Fate" y ahora me encuentro literalmente dentro del universo de Diabolik Lovers! Supongo que resulta una ventaja saber todo sobre los personajes pero... ¿Cómo voy...