-Un momento.- Interrumpió Ayato.
-Ahora qué.- Replicó el segundo mayor de los hermanos, a punto de pegarse un tiro.
-Ella se debe sentar a mi derecha. Así que, enano, quita tu asqueroso culo de ahí y cámbiale el sitio a Chichinashi.
-¿Perdón? No pienso moverme. Llegué a esta silla primero.
-Me da igual, Ore-sama desea que Hécate esté a su lado.
-Dejad de pelearos y poneros a comer. Cuanto antes lo hagáis, antes saldremos de aquí.- Insinuó Shu, de brazos cruzados.
Mientras tanto, Subaru comenzó a comer su famoso trozo de pan. Dios, dime que Kanato apuñala la comida, necesito verlo con mis propios ojos.
-Ayato, por favor, compórtate.- Calmó Reiji.
Automáticamente, chasqueó los dientes y se concentró en echarse la cena en su plato. Aunque no paraba de mirarme de reojo.
-¿Qué deberíamos probar primero, Teddy?- Preguntó Kanato.
¡Lo va a hacer, lo va a hacer!
Acercó su tenedor a un alimento duro y, al clavarlo, se le rompió. Luego, comenzó a masacrarlo intensamente. No sabía si reír o llorar del miedo.
-¡Deja de matar la comida! Maldito niñato, me pones de los nervios.- Quejó el pelirrojo, quien, al parecer, no soportaba estar al lado de su trillizo mayor.- Reiji, no puedo cenar así. Estaría mejor si alguien más tranquilo se sentara donde este crío.
-De acuerdo.- Respondió.- Subaru, por favor.
Los dos vampiros se miraron entre ellos, sorprendidos.
-¡Ese no! ¡Maldita sea! ¡Pon a Hécate!
-Siento decirte que no has especificado. Ahora, Subaru, si me haces el favor...
-¡Que le den a ese desgraciado!- Continuó, rabioso.
-¿¡Qué me has llamado!?- Exclamó el albino, alzándose y tirando su silla hacia atrás.
-¡Lo que escuchas!
-¡Ven aquí y déjame partirte la cara!- Le espetó, lanzando lo que le quedaba de pan.
Los dos quisieron inmiscuirse en una pelea física, por lo que, en vez de que uno de ellos rodeara la mesa para llegar al otro, decidieron pasar por encima, empujando todo a su alrededor. El más pequeño de los trillizos le tiró el plato de comida a Kanato, quien vio cómo su alimento quedaba desparramado en el frío suelo. Por parte de Subaru, recibí un accidental empujón mientras él esquivaba un vaso del pelirrojo. Como consecuencia, caí encima de Shu. La silla del rubio no pareció poder con el golpe y nos derrumbamos en el suelo, junto con el mueble de madera. Una hoja de lechuga de mi plato voló hasta el sombrero de Laito. Se lo quitó y pareció conmocionado al ver su querido accesorio manchado de aceite. Los gritos y los insultos inundaron el salón. A ello se unieron el resto de trillizos. Confusa, intenté apartarme del mayor de la familia, pero al hacerlo, su brazo me pegó de nuevo a él, evitando que un cuchillo aterrizara en mi cabeza.
-¡Ten más cuidado! ¡Idiota!- Me dijo, anonadado por la escena que se acontecía.- ¿¡Acaso no tienes ojos!?
Todavía con su extremidad en mi cintura, me llevó hasta la esquina de la habitación, donde nos quedamos agachados. Busqué con la mirada a Reiji, quien desistió por completo con el intento de cenar pacíficamente. Vi que un trozo de comida salió disparado hasta sus gafas y manchó entero el cristal derecho.
-¿Cuándo crees que pararán?- Le pregunté a Shu, nerviosa.
-¿Ves por qué no quise venir?- Debatió, ignorando mi cuestión.
-¿Me estás diciendo que cada vez que cenáis acabáis peleándoos de una forma u otra?
-¿Tú que crees, experta en familias?
Joder, ¿qué diantres está pasando? Alarmada y en pánico, permanecí junto al rubio. Nunca me había imaginado una escena como esta. Teníamos que detenerlos, ya. Divisé a Laito y grité su nombre, sin embargo, no parecía escucharme.
-¡Laito!- Volví a exclamar, más fuerte.
Esta vez pareció percatarse de mi voz, por lo que me intentó localizar con la mirada en la silla donde se suponía que debía estar sentada. Al ver que no estaba allí, se fijó mejor y me encontró en la esquina de la instalación. Instantáneamente, corrió hacia mí.
-¡Bitch-chan! ¿Estás bien?
-Sí, pero más importante aún, ¿cómo vamos a hacer que dejen de pelear?
-Subaru es más fuerte, así que yo intentaré agarrarlo por detrás. Haz lo mismo con Ayato.- Sugirió.
-Es un suicidio.- Replicó Shu, sin dejarme ir.
-No te preocupes, si muero serás tú quien lleve mis cenizas a cualquier cementerio, ¿verdad?- Burlé, rencorosa.
Me liberé y avancé hasta Ayato, quien iba a enzarzarse contra Subaru en una disputa de puños. Laito siguió el mismo ejemplo con su hermano menor, consiguiendo que le hiciese caso. Me aferré a la chaqueta del vampiro pelirrojo, intentando que se diera cuenta de mi existencia. Para mi desgracia, no lo conseguí con creces, más bien, surgió el efecto contrario.
-¡Apártate!- Amenazó, empujándome hacia atrás, provocando que me golpeara contra la pared.
Dejé escapar una mueca de dolor y caí al suelo.
Fue en ese momento cuando pareció volver en sí y se percató de lo que acababa de hacer.
-Chichinashi...- Susurró, estupefacto.
-Veo que ya os habéis calmado.- Irrumpió Reiji.- Como ya debéis de saber, la cena queda... Cancelada. Al parecer no servís ni para comer un poco durante una hora. Sois insufribles. ¿Es tan difícil mantener la educación y la paz?
Agotada, humillada y harta, me levanté y salí corriendo del comedor, sin importar las veces que escuchara las voces de algunos llamar mi nombre. Recorrí un pasillo y entré a la habitación de Yui. Me metí en el baño y comencé a sollozar sin remedio. ¿Esto era lo que me esperaba? Enloqueceré si continúo en esta maldita mansión.
Incómoda y sin aliento, decidí tomar un baño tras una hora de reflexión y tranquilidad. Recogí mi melena en un moño y me quité el jersey de lunares que llevaba puesto, quedándome con una camiseta de interior sencilla. Caminé hasta la tina y abrí el grifo. Luego, miré el reflejo del espejo. Entonces, escuché algo caerse. Era una pulsera. Me agaché y la recogí. Sin embargo, cuando volví a estar cara a cara con mi imagen, vi a alguien más en el fondo de la habitación.
-¿Shu? ¿Qué diablos haces aquí?
Estaba totalmente sorprendida por su presencia. Me recordó muchísimo al momento en que él y Yui acabaron en la bañera... Mierda.
-He hecho el esfuerzo de venir a comprobar que seguías de una pieza.- Respondió, apoyado en la pared.
-Pues, como puedes observar, estoy perfectamente.
-Ya, pero... No es suficiente. Hice una apuesta y la perdí. Ayato es un inepto. ¿Quién le toma la palabra a un vampiro?- Rió, acercándose con un paso lento y seguro.- ¿Qué ibas a hacer? ¿Darte un baño? Hmph... Te ayudaré si quieres...- Murmuró, agarrándome del brazo y tirándome al agua.
Luego, entró él y posó su mano en mi cuello.
-Vaya... Aquí esta la marca de Ayato, pero en la clavícula tienes...- Pausó, extrañado.- ¿Es esa la mordida de Laito? Qué inesperado. No es el tipo de persona que se lanza tan rápido con la presa de su trillizo favorito. En fin, me dan igual los dos. Solo debes concentrarte en mis colmillos, ¿entendido?
-Basta, de verdad. No tengo las fuerzas ni la cabeza como para aguantar otra ronda, por favor.
-Me lo dices como si me importara tu estado de salud.- Contestó, acorralándome.- Espero que estés preparada, Hécate.
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🦇《Atrapada en un mundo irreal》🦇
Vampire¿Qué diantres está pasando? ¡Hace un momento jugaba tranquilamente el videojuego "Dark Fate" y ahora me encuentro literalmente dentro del universo de Diabolik Lovers! Supongo que resulta una ventaja saber todo sobre los personajes pero... ¿Cómo voy...