Veintinueve

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Les restaban dos días para volver a la ciudad y eso en cierta manera entristecía a Hoseok ya que significaba no pasar más tiempo con Jimin. A pesar de que no han establecido lo que son, sabía con certeza que sentía algo por él y era recíproco, estaba seguro de eso.

La tensión entre los adolescentes siguió, ninguno quiso resolver nada porque como solía decir Jimin "son un par de adolescentes orgullosos" así que ninguno iría con el otro a disculparse y eso frustraba a Hoseok, al menos lo hacía cuando eran momento de comida o que no les dejaban en paz cuando Jimin estaba enseñándole a practicar.

—Ya me harté —murmuró Hoseok dejando el arma en una mesa que Jimin había traído.

Tomó a Yeonjun del brazo quien no se había callado desde que llegó al granero con esos dos chicos. Lo arrastró hasta la casa y caminó directo al cuarto de Soobin una vez entró a esta. Lo soltó empujándolo adentro y cerró la puerta cerrando con llave.

—De ahí no salen hasta que se arreglen mocosos orgullosos —habló irritado para irse a la cocina por un vaso de agua.

Suspiró sirviéndose un vaso de aquella jarra de agua fresca y al momento en que terminó de tomar y dejó el vaso en la barra, sintió como le abrazaban por la espalda sabiendo de inmediato que era Jimin. Sonrió y puso sus manos sobre las de él girando la cabeza un poco para verlo recargado en su hombro.

—¿No quieres encerrarnos para hablar también?

—¿Hablar? ¿Que hablaremos?

De pronto estaba acorralado contra la barra, cara a cara con Jimin mientras este le daba una mirada seria. Estaba un poco aterrado, no sabía con certeza lo que Jimin quería hablar con él ya que pensaba que las cosas estaban bien entre ellos.

—De nosotros.

—¿Uh? ¿Hay algo mal entre nosotros?

Se alivió al verlo negar lentamente, sin embargo, supo que la conversación no había terminado ahí porque no le dejó libre por ningún momento.

—Me gustas Hoseok.

—Y tu me...

—Y esta tan mal que me gustes... por que puedo joder toda tu vida por la mía, pero quiero ser un egoísta de mierda y que te quedes conmigo, además —sonrío juguetón— tu vida conmigo es mucho mejor que sin mi en ella.

—Idiota —murmuró con una sonrisa.

—Pensaba que sólo eras un niño rico del cual debía alejarme, pero todo me llevaba a ti nuevamente y ya no podía ignorarte, estabas ahí siempre, a dónde quiera que fuese, dónde estuviese ahí estaba ese niño rico dueño de una dulce florería.

—Jimin...

—Y ya no podía ignorar lo que empezaba a sentir, me gustas demasiado Hoseok.

—T-Tu también me gustas... por favor no me dejes ahora.

—Estas loco si crees que te dejare ir ahora precioso —sonrió Jimin tomándolo de las mejillas para besarlo dulcemente.

Sonrieron en aquel beso satisfechos de haber sacado una parte de sus sentimientos del pecho y poder decirlo sin miedo a la reacción del otro. Ese beso era diferente a los demás, siempre será diferente porque es el primero que se daban con tanto cariño, era el primero en donde se decían lo mucho que sentían por el otro, era el primero con amor.

Se separaron sonrientes de haber sentido su corazón latir con fuerza ante la emoción, ante el amor que sentían y ante el cariño recibido. Hoseok sabía muy bien que no se arrepentiría jamás de haberse quedado con Jimin, ya no importaba nada, sabía que él estaría para el siempre y en caso de que no, pues sabe que tuvo un excelente maestro en defensa personal.

CRIMINAL | jihope Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora