Treinta y tres

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Dos días antes

Observó a Yoongi alejarse dirigiéndose a la entrada mientras lo dejaba ahí parado frente a su auto. Aún podía entrar e irse dejando a su amigo solo, pero una pequeña voz en su cabeza le decía que sería la última vez que lo vería, la última vez que estaría con el así que movió sus pies inconscientemente hasta la entrada a pesar de que su estómago se sintiese revuelto.

La última vez, sería la última.

Entró al hotel en donde se encontró con la sorpresa de que había un sinfín de personas llenando el lobby, las escaleras, los pasillos y podía ver que el lugar de la piscina también estaba lleno. Añadía el hecho de que la música parecía reventar las bocinas, las ventanas y también los tímpanos de las personas y eso le hizo fruncir el ceño molesto por el ruido. Hoseok suspiró mientras buscaba a su amigo entre tanta multitud y se alivió al verlo cerca de la barra del bar con dos bebidas en sus manos. Se acercó hasta el con leves disculpas al chocar con las personas y llegó justo con el cuando este se iba a dar la vuelta para ir con el.

—¡Hey, ya pensaba que no ibas a entrar! Ten.

—No quiero.

—Venga Ho, no seas amargado, vive un rato.

—¿Si agarro el vaso dejarás de molestar?

—Hasta que te acabes cada gota, si.

Con fastidio tomó el vasode las manos de su amigo dando un corto sorbo a este para hacer una mueca y comenzar a toser intentando apartar aquel ardor y horrible sabor que parecía querer quedarse en su lengua. Apartó el vaso disgustado mientras veía cómo su amigo lo bebía sin problema alguno.

—Hey, ¿qué tal las cosas con... Sosy?

—Susan —corrigió dando otro trago haciendo otra mueca— se terminó todo, hoy me dijo que regresará a Estados Unidos.

—Ah, lástima hermano, tal vez salgas de aquí con una conquista y es una buena razón para beber.

—No lo es, no la quería —bebió nuevamente. Agitó un poco su cabeza soltando un suspiro pesado.

—¿Eh?, pero si se les veía en los ojos los destellitos de enamorados y esas porquerías.

—No, jamás sentí algo por ella, era arreglado.

Se recargó en la barra oservando el lugar mientras daba otro sorbo. Observó su doble bebida y calculaba que sólo le faltaban unos cuantos tragos más para terminársela y poder irse de ahí, ya no aguantaba un momento más en aquel escalofriante lugar.

—¿Por qué te vas?

—Ah, conseguí trabajo fuera del país, no creí que me aceptaran pero aquí estoy celebrando con mi mejor amigo —sonrió.

—Oh, felicidades Yoongi, eso es increíble.

—Oye, ¿por qué no le hablas a esa chica? —comentó distraidamente apuntando a una muchacha— lleva un rato echándote el ojo.

—Deja de tratar de emparejarme, no quiero salir con alguien ahora.

Tomó asiento en uno de los banquillos agitando su cabeza nuevamente para suspirar por milésima vez en ese momento. Desabotonó el segundo botón de su camisa y comenzó a agitar su mano un tanto acalorado. Tomó otro sorbó de su bebida y al verificarla se alivió de que ya estaba a nada de terminarlo.

—Yoongi sólo terminaré esto y me iré, debo abrir temprano mañana —murmuró hacia su amigo.

O eso creyó, ya que al levantar la vista no encontró rastro de él por ninguna parte.

CRIMINAL | jihope Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora