Veinticuatro

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Finalmente, Hoseok pudo volver al día siguiente a casa con su familia. Tuvo que explicar que hubo problemas en la tienda y se quedó tarde, pero que se había quedado en casa de un amigo cerca. Sus padres le creyeron esa vil mentira al saber que su hijo estaba sano y salvo para acogerlo en sus brazos y comer como la familia perfecta que aparentaban ser.

Volvió a integrarse a su rutina la cual le comenzaba a cansar un poco y eso le extrañaba. Recordaba hace tan solo unos meses como consideraba su vida tan perfecta, adoraba su trabajo, adoraba ver a sus clientes, era feliz con su novia, se divertía a su manera y luego...

Luego un día lo drogaron, lo secuestraron y torturaron, rogó por su vida tantas veces y todas esas veces que lloraba por volver a casa sin decir palabra alguna le golpeaban hasta hacerlo callar. No supo cuánto tiempo estuvo lejos de su familia, pero hubo un momento en el que perdió la esperanza, la fecha límite se acercaba y no escuchaba nada acerca de que su padre pagaría por su liberación.

De pronto, un criminal lo salvó. Mató al tipo que lo secuestró e hirió a los demás para sacarlo de ahí para ponerlo a salvo. A pesar de que no debía pensar en el cómo un héroe, así lo hacía, lo había rescatado y lo trajo a casa. Después sus encuentros fueron más frecuentes y eso de alguna manera le agradaba, le encantaba verlo aunque no quisiera admitirlo, le encantaba encontrárselo en cada fiesta a la que le invitaban y esa vez que intentó evitarlo y fue por él para pedirle asilo, claro que no se iba a negar porque deseaba estar cerca de él, deseaba verlo, tenerlo cerca. Pronto deseaba que se volviera parte de su rutina para romperla y le hizo darse cuenta de tantas cosas: su prometida lo estaba engañando, era una persona con poca empatía y horrible; su vida planeada era horrible, no deseaba casarse, no deseaba seguir el plan de su padre; salir de la rutina a veces no estaba mal, muchas veces deseaba sólo quedarse en casa, pero esas veces que salía y estaba Jimin ahí todo cambiaba.

En cuestión de una semana se había dado cuenta que Jimin se volvió algo que deseaba, lo notó cuando se atrevió a besarlo tantas veces, Jimin se volvió algo que necesitaba y se dio cuenta cuando le pidió sólo quedarse con él.

Después de su gran reflexión de una semana Hoseok por fin volvió a su trabajo con un vacío en su vida. Durante los próximos días Hoseok esperaba que Jimin entrase por la puerta diciéndole cualquier cosa, algo como que debía darle alojamiento en su casa otra vez, o que debía acompañarlo a un lugar, o lo que sea, pero jamás pasó, las únicas personas que entraban por esa puerta eran sus clientes y los proveedores. Así que al final de su primer semana de trabajo, Hoseok se dio por vencido.

—Que tenga lindo día —asintió Hoseok mientras se despedía de su cliente sonriéndole amablemente

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—Que tenga lindo día —asintió Hoseok mientras se despedía de su cliente sonriéndole amablemente.

Cuando desapareció de su vista, su sonrisa se desvaneció como lo ha estado haciendo durante los últimos días. Ya no disfrutaba tanto de su trabajo, al menos no como antes. Creía que era el miedo a que alguien viniese por él, pero hace dos días unos tipos intentaron robarle. Los muchachos no aceptaron su dinero cuando no puso resistencia y con un suspiro lleno de cansancio sacaba el dinero de la caja. Entonces eso le hacía preguntarse, ¿qué era? ¿Qué era lo que no le hacía disfrutar de su trabajo soñado?

CRIMINAL | jihope Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora