Veinticinco

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Su cabeza dolía. Quería llorar de dolor y cuando los recuerdos le pegaron de golpe quiso llorar aún más. Así lo hizo. Dejó sus lágrimas salir y los sollozos salir en plena mañana o tal vez madrugada, no sabía con certeza el cuarto estaba oscuro. Sintió una palma en su hombro y se asustó girándose asustado listo para meterle un golpe a quien sea, pero en su lugar vio a Jimin quien levantaba sus manos en señal de paz.

—Tranquilo, soy yo.

Se permitió volver a llorar una vez se dio cuenta de que el no le haría nada y se dejó abrazar por él. Apretujaba la camiseta del otro mientras mojaba esta con sus lágrimas, se arrepentiría después, pero en ese momento deseaba llorar y sacar todo lo que le estaba estresando y doliendo. Cuando terminó, ya no sabía si estaba llorando del horrible dolor en su cabeza o ai aún seguía haciéndolo por sus problemas, pero estaba seguro que era por el dolor.

—Toma, esto te bajará el dolor.

Observó la bolsa de farmacia que Jimin le estaba dando asegurándole que apenas la compró no le hizo nada más. Titubeante tomó la bolsa junto a la botella de agua que le dio para abrir la bolsa y ver las cajitas nuevas de los medicamentos. Abrió una para sacar una pastilla y ponerla en su lengua para tomar agua después. Así lo hizo con los otros dos y le dio las cosas a Jimin quien las tomó para ponerlas en la mesa de noche.

—Gracias.

—Te drogaron, lo que sea que hayas ingerido contenía la droga.

—Lo se...

Se recostó triste en la cama queriendo desaparecer del mundo. Hace unos meses su vida era tan tranquila y después...

—No te preocupes, estarás seguro aquí.

Le miró somnoliento para finalmente cerrar sus ojos y asentir. Tenía razón, sentía tanta seguridad cuando estaba con él que podía cerrar sus ojos y dormir tranquilo por primera vez durante esos dos meses. Mientras dormía sentía una extraña paz interna y eso le calmaba demasiado, hace tanto tiempo no podía dormir tan bien como lo hacía ahora y estaba agradecido, así que por fin se dejó llevar por el sueño que llevaba rogando por meses.

Cuando se levantó, vio a Jimin tirado en el sofá mientras dormía en una posición algo incomoda. Vio una paleta en el suelo y su mano extendida y abierta dándole a entender que antes estaba deleitándose con ese dulce de fresa; la boca del pelirrosa estaba un poco abierta y leves ronquidos salían de su garganta. Rió ante la imagen y se destapó para tomar una sábana y cubrir al chico. Se puso sus zapatos y caminó en silencio hasta la puerta para salir de ahí. Iba a volver, pero una vez cerró la puerta se dio cuenta que debía esperar afuera ya que no tiene una llave con la cual abrir la puerta del cuarto de hotel.

Caminó por los pasillos elegantes hasta llegar al elevador y lo presionó. Antes de que las puertas se abriesen, escuchó su nombre por una voz un tanto chillona.

—¡Hoseok!

Se giró para encontrarse con Yeox de la mano de Soobin quien se quejaba de algo apuntando hacia atrás. Cuando llegaron, el de cabello azulado se soltó del agarre de Yeox y este hizo un puchero.

—Soobinnieeeee

—Ya cállate, te dije que aún tenía trabajo que hacer.

—Soobin no podemos dejar a Hobi solo, vamos a darle un tour por el hotel —asintió.

—Ah... está bien —asintió para los tres entrar al elevador.

Se sentía un tanto extraño con esa pareja joven a su lado mientras veía de reojo como Soobin se dejaba mimar por Yeox aparentando estar enojado. Sonrió ante la vista. Tal vez adoraba al chico rosado, pero era muy orgulloso para mostrarlo.

CRIMINAL | jihope Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora