"Tan elegante el criminal que me destruye"
Park JiMin o mejor conocido como Kitty, es solicitado por la policía para rescatar a Jung HoSeok, el hijo del senador. Cuando su misión es completada, el golpe que la policía da es inesperado para el crimin...
Releía y releía mil veces aquel mensaje de texto. Estaba sentado en el sillón barato del apartamento de Yoongi.
"¿No quieres divertirte un rato? ;)
estaré aquí: [ubicación compartida]"
Bufó para recostarse en el sillón. Si, corrió a Yoongi como refugio, pero uno para quedarse en un lugar, no para coger todo el tiempo, pero al parecer ese chico solo vivía para eso y jugar con él y claro, Jimin como un tonto caía en sus redes.
Tomó una paleta de cereza y la metió en su boca para saborearla. No iba a ir, no iba a ir a esa estúpida fiesta, no iba a caer otra vez. Eso hubiera sido útil hace unos momentos porque ahora mismo se encontraba en la motocicleta camino a esa dirección para beber un poco y perder su cabeza por un rato. Eso era lo que necesitaba, unos buenos vasos de alcohol y tal vez alguna sustancia extraña que llevaran ahí, nunca hacían falta.
Antes de ir a esa famosa fiesta, fue directo al taller ya que su auto había sido cambiado. Llegó a estacionar la motocicleta en la parte trasera de ese taller para toparse con un chico de cabello castaño y semblante serio. Observó cómo echó su cabello hacia atrás y limpiaba la grasa de sus manos en un trapo.
—Chris.
Su tono era alto y grave, muy intimidante, pero pronto todo su semblante intimidante cambió cuando le sonrió dulcemente al muchacho que le atendió la primera vez.
—Hyung...
—En seguida voy, ¿puedes hablarle a Chris?
Inclinó su cabeza confundido de porque había que hablarle hasta que cruzó miradas con Jimin quien le sonrió. Este enderezó su postura abriendo su boca entendiendo el porqué para desaparecer de la vista de ambos.
Le echó una mirada seria a Jimin para luego tirar el trapo sobre su hombro y salir del taller. Pronto, Chris se hizo presente ante el al entrar por la puerta donde los dos chicos habían salido.
—Pensé que ya te ibas a robar la moto de Minho.
—Nah, no es mi estilo.
—Definitivamente es tu estilo —murmuró mientras buscaba las llaves del auto entre unos cajones.
Al encontrarlas hizo un sonido de victoria con su garganta y se giró para lanzarle las llaves a Jimin quien las atrapó sin problema yendo directo al nuevo y mejorado auto que dejó hace unas semanas. Subió en este y sonrió satisfecho con el interior y exterior, encendió el auto disfrutando del rugido del auto y mordió su labio.
—Espero tengas la paga para el fin de semana.
—Soobin, ese niño vendrá a dejarte el dinero —le guiñó el ojo para arrancar el auto fuera del taller.
—¡Nunca vuelvas!
Sólo pudo reír y sacar su dedo medio por la ventana. Definitivamente volvería a ese lugar.
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