Dieciocho

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Después de haber dado muchas declaraciones y haber sido entrevistado durante toda la noche y la mañana del día siguiente por la policía, Hoseok llegó agotado a su trabajo. Agradecía que el muchacho que contrató tenía toda la energía del mundo y podía atender a los clientes con el mismo entusiasmo que él, porque ese día no se sentía nada bien.

La hora de cerrar llegó y tras despedirse de su empleado, Hoseok se mantuvo en la tienda haciendo el inventario y haciendo corte en la caja. Después de guardar todo en la bodega de la tienda, cerró la puerta del local para después bajar la reja metálica y ponerle candado. Se giró para ir a su auto y en cuanto subió cerró con seguro quedándose quieto.

Giró su cabeza al otro lado de la calle como si estuviese esperando ver algo o alguien, pero agitó su cabeza alejando ese pensamiento de su mente. No había nadie a quien esperar. Encendió el auto para arrancar e ir a casa de su familia, aliviado de que todo estaba volviendo a ser como antes.

Una vez llegó, estacionó el auto junto al de su padre y bajó para asegurarlo e ir directo a la puerta principal. Moría por dormir un poco, no le importaba si estaba sucio, sólo deseaba descansar. Estaba por abrir la puerta de la casa cuando su teléfono sonó. Contestó al ver el nombre de Yoongi en la pantalla.

—Hola

—¡Hoba!

—Hola Yoongi

—¿Como estas?

—Um, algo cansado la verdad —soltó la perilla de la puerta para recargarse en una columna de la entrada.

—Hm, yo se que puede animarte...

—Yoongi...

—¡Anda! Sólo seremos tú y yo, lo primero, como en los viejos tiempos.

Se debatió internamente acerca de si hacerle caso a su mejor amigo o rechazarlo, pero sabía que de todos modos terminaría yendo con él, así que esta vez decidió por el camino fácil.

—Esta bien, ¿dónde te veo?

—¡Ya estoy aquí!

Al escuchar doble frunció su ceño para girar hacia su auto y ver a Yoongi recargado sobre el capot de un auto.

Presionó el botón de colgar para caminar hasta su mejor amigo y abrir el auto. Reconoció esa vieja carcacha como el auto del tío de Yoongi. Después de que le pasara las llaves, ambos se treparon en este, Yoongi de copiloto y Hoseok era el conductor.

—Yo te digo a dónde vamos —guiñó su ojo.

—Si, tú me dices.

Condujo por las calles de la ciudad escuchando a Yoongi hablarle de lo que sea que sucedió en su día mientras le indicaba a donde ir. Hoseok solo esperaba que el día terminara para dormir, sólo quería recostarse.

 Hoseok solo esperaba que el día terminara para dormir, sólo quería recostarse

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CRIMINAL | jihope Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora