Malvenido (2021)

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Despierto en la madrugada, aunque no haya nada que me alumbre,
noches atrás empecé a tocarme, porque de otra forma no logro dormirme.
Sé que por hacerlo no debo sentir culpa,
pero me preocupa que se haga costumbre.

Abro el refrigerador, tomo una soda a medio beber,
una pizza dura y fría, que casi se echó a perder.
Podría preparar una mejor cena,
pero apenas si tengo ganas de comer.

Como si fuera novedad, no ha pasado nada,
"reír para no llorar, porque no hay de otra",
es hora de claudicar, me digo más de una vez;
pero no hay bolígrafo que firme mi derrota.

En medio de mi torpeza vuelvo a tropezar,
no he aprendido nada en este ciclo,
recojo mis errores en lugar de dejarlos atrás,
como un niño que guarda piedras en sus bolsillos.

Acaparo una colección de momentos vividos,
un poco de lucidez y fracasos repetidos.
Ahora es más pesado; difícil se torna avanzar, disfrazo a mi terquedad creyéndome un erudito.

Con un falso orgullo voy transitando mi camino,
aún no he conseguido vencer a estos monstruos,
escribir mis problemas de poco me ha servido,
pero con esto he podido ayudar a otros.

Mis necesidades no las suplo, por andar distraído,
amores que no florecen, y silencios que sentencian.
Temores que me persiguen, una memoria inquieta;
recuerdos felices que ahora me causan tristeza.

Que puedo yo necesitar más que ganas de vivir,
deseos de despertar luego de dormir;
fuerza para respirar cuando el aire me falte,
y sienta que para este ritmo ya no tenga aguante.

Sentado en esta mesa, pienso en varías cosas,
confundido y cabizbajo, me percato de una copa,
la observo y no la bebo, es esta mi rutina,
ya lleva tanto de servida que a su alrededor pasean hormigas.

Continuar mi educación, buscar empleo,
no quiero ser un inútil, por eso lo intento,
planear lo mejor para mi futuro, tener visión;
no alcanzar mis objetivos, sucumbir a la presión.

Aún no sé cuál noche será la última,
pero cada vez la siento más cerca.
Aprendí a arrastrarme por el fango,
pero este pantano ya tiene peste a mierda.

Recaer en la depresión de manera abrupta,
hacerle frente a la vida con la esperanza rota.
Entrar nuevamente a terapia para controlar la ira,
porque digo tonterías al ser de mecha corta.

Cómo pasa con mi mente, mi aspecto físico se deteriora;
Me veo raquítico, esquelético, sin indicios de mejora.
Sumido en la tristeza que aquí tanto he mencionado,
cómo en el mito de Prometeo, soy devorado por la angustia.

Es una mirada mustia
la que he adquirido con los años;
a causa del cansancio
de mi mente putrida.

Frases que olvidé y ahora están perdidas,
quizá nunca las encuentre, quizá no en esta vida.
Conversar de más para alivianar el ambiente,
para así disimular que no socializo mucho con la gente.

Perder el hilo, fluir sin rumbo;
soñar despierto, vivir muriendo;
Decir lo que se me ocurra,
dejar que el tiempo corra;
Entrar en pánico; no superar mis fobias.

Poesía BastardaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora