Parte V de una Aciaga Historia: Lóbrego (2018)

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No llevo la cuenta, pero parece que han pasado meses,
desde que te vi por última vez, añorando que no te fueses.
Como quisiera que ese día se repitiese eternamente en un bucle,
para así besarte siempre hasta que mi vida caduque.

No lo dije antes, pero te quiero tanto...
Tú tampoco lo dijiste y me quede esperando.
Ahora tal vez sea tarde, quizá nos hemos perdido,
no habrá reproches de mi parte, pues yo sé porque te has ido.

No hace falta que lo digas, lo sé, es culpa mía,
pero no aceptaré la soledad,
si me acompañan mis ojeras y esta barba de 10 días,
escribo estas líneas mientras sufro tu desidia.

Y así pasan las horas en eterna agonía,
intentado encontrar alivio como perro que lame sus heridas.
Esperando la noche me dirijo a mi lóbrego escondrijo,
aguardando por otro día en el que será más de lo mismo.

Ya no duermo para evitar las pesadillas,
sufro de insomnio y he dejado de tomarme las pastillas.
El nerviosismo me llena de angustia,
la ansiedad me abduce y me llena de preguntas.

¿A él le quieres dar los hijos que no tuvimos?
¿Con él quieres pasar la vida que nos prometimos?
¿Se juraron eternidad y los nuestro fue un idilio?
si, lo nuestro, ¿o es que ya es tema de olvido?

Por mi lado yo sigo escribiendo casi a diario,
sobre ti, sobre mí, sobre todo lo que ha pasado.
¡Ah! Odio conjugar, se ha vuelto un maleficio,
cuando mi presente eras tú desde el principio.

Es la sempiterna lucha entre el corazón y la mente,
pero ambos están tan golpeados que no se sabe quién es el más fuerte.
Aun así no importa cuál de los dos sea el mejor combatiente,
porque ambos tienen las mismas ansias de volver a verte.

De tu presencia estoy privado desde aquellos instantes en que nos vimos,
pienso en tu mirada y en aquellos besos inocentes que nos dimos.
El abrazo bienvenido, que me hizo sentir fuerte,
al darme cuenta de la realidad evidente, de que mi lugar era contigo.

Aunque todo parezca negativo, mi vida no es tan triste,
me quedan los recuerdos de que algún día estuviste.
Es el efecto placebo que me hace sentir alivio,
en estado de delirio porque nos queremos en pretérito.

Poesía BastardaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora