Cada vez que salíamos de algún lugar sabíamos bien que caminábamos hacía nuestra muerte, a pesar de encontrarnos en un apocalipsis habíamos corrido con suerte, éramos tres policías o al menos personas que habían terminado con éxito los entrenamientos.
Las muchas o pocas habilidades que teníamos habían funcionado para mantenernos con vida y era más seguro caminar los tres juntos que cada quien a su suerte, teníamos nuestros momentos buenos, así como nuestras diferencias, pero al menos seguíamos con vida.
—Te noto muy callada, Rachel.
—Ay, lo siento, Zach, disculpa si no estoy dando saltos de alegría porque nos dirigimos a una alcantarilla llena de ratas.
—¿Me vas a decir que no le temes a los infectados, pero sí a unos pequeños roedores?
—¿Falta mucho para llegar? —esquivé su burla con la pregunta.
Zach negó con media sonrisa.
—Estamos cerca, descuida.
En realidad, ese no era el único motivo por el que me mantenía callada, después de la charla que tuve con Ethan las dudas volvieron a surgir, ¿cómo sabía él que Layla se encontraba en el expediente si nunca se lo dije?
Tal vez era alucinación mía y sí se lo había dicho, no sé, todo era confuso, lo que sentía por él que ya no podía seguir reprimiendo, el expediente que encontré y que casi todas las comisarías tienen al menos un archivo del programa f3. ¿Cuál era exactamente la fase uno?
—No olvides lo que hablamos —murmuró manteniéndose a mi lado—. Estamos juntos en esto, quiero que entiendas que si es necesario que abandonemos a Zach o usemos nuestras armas para defendernos, tendremos que hacerlo.
Lo miré de reojo, incrédula.
—Dije que desconfiaba de él, Ethan, pero tampoco creo que nos vaya a matar, de querer ya lo hubiera hecho.
—O tal vez está esperando la oportunidad perfecta. —Su mirada brillaba con un cinismo extraño, pero la sombra de preocupación era real—. Mantente alerta, Rachel.
Zach seguía caminando delante, convencido de que aquella idea suya —meternos en una alcantarilla para movernos bajo los infectados— era brillante. Y quizá lo era. El mapa que cargaba con él tenía una X marcada en el sitio exacto, como si todo estuviera planeado. Pero la verdad era que seguir en las calles, a oscuras, temiendo cada sombra, ya se había vuelto insoportable.
Lo peor era el vacío en nuestra memoria. Los tres habíamos estado expuestos a la lluvia y no podíamos recordar qué ocurrió después. Apenas retazos borrosos de nuestras familias. Mi mente solo me regalaba imágenes fragmentadas de mis padres. Ethan cargaba con el peso de su madre desaparecida. Zach se aferraba a la esperanza irracional de recuperar a los suyos.
—Estén alerta, un infectado podría aparecer en cualquier momento.
—¿Qué tanto confías en tu plan, Zachary? —Ethan parecía estarlo retando.
—Mucho. Deja de cuestionarme.
El silencio que siguió fue espeso, solo roto por nuestros pasos sobre el agua. Entonces Ethan, como si quiera cortar la tensión soltó de la nada:
—Si el día de hoy muero quiero disculparme contigo, Rachel.
—¿Por qué?
—Nunca te invité a una cita.
Reprimí las ganas de reír.
—Lo raro hubiera sido que lo hicieras.
—No lo sé, me parece interesante la idea de una velada romántica en medio de un apocalipsis zom ¡auch!
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PROGRAMA F3 Libro I y II
Science FictionLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
