-Aún estamos haciéndole pruebas, señor Malik, pero somos optimistas.
Zayn respiró aliviado apoyándose contra la pared de hormigón blanco de la clínica.
-Gracias a Dios.
-Le mantendremos informado -afirmó el médico-Pero creo que debería descansar un poco. No nos gustaría tener que ingresarle a usted también.
-Estoy bien.
-No se preocupe -dijo el médico dándole una palmada de ánimo en el hombro-Es una mujer joven y fuerte. Se recuperará.
Zayn salió de la clínica, cerró los ojos y sintió la lluvia fresca de la mañana sobre el rostro. Se sintió revitalizado. Su hermana estaba a salvo. Laetitia estaba por fin bien atendida.
Por primera vez en un año, no sentía miedo por ella, no temía que pudiera morir abandonada después de haberle prometido que cuidaría siempre de ella. Debía sentirse feliz y contento. Sin embargo, tenía una pena que le consumía por dentro.
Abrió los ojos y vio a una mujer morena saliendo del aparcamiento en medio de la niebla.
-¡_____! -exclamó con el corazón en un puño. ¿Habría leído su carta? ¿Habría cambiado de opinión? Vio entonces a la morena abrazando a un hombre, un enfermero que acababa de salir de la clínica. La miró más detenidamente y se dio cuenta de que la mujer no se parecía en nada a _____. Su vista, o quizá su corazón, le había jugado una mala pasada. Ella le había dicho que lo amaba. Y él la había entregado en manos de Växborg. Se frotó los ojos. Todo lo que deseaba en aquel momento era tener a _____ en sus brazos para compartir con ella su alegría por el diagnóstico favorable que le acaba de dar el médico. ¡Y para decirle de una vez que Laetitia era su hermana!
Pero le había hecho una promesa, una promesa que nunca debía haber hecho. No podía seguirla. Era cautivo de su propia palabra. Tal vez fuera lo mejor, se dijo él, resignado. Dios sabía que _____ se merecía un hombre mejor que él. Un marido con un corazón noble, cariñoso, con el que compartirlo todo de igual a igual, no un hombre rencoroso y vengativo como él.
«Pero puedo cambiar», se dijo para sí. «De hecho, ya he cambiado, ella me ha hecho cambiar».
Lo único que quería era que ella fuese feliz. Sin embargo, la última vez que la había visto, cuando había pasado delante de él con el Ferrari al lado de Växborg, le había parecido triste y pálida. El barón, por el contrario, le había mirado con aire orgulloso y satisfecho. Y quizá algo más .Zayn se quedó pensativo. ¿Qué había visto en los ojos de aquel hombre? Había estado demasiado preocupado y distraído para prestarle atención en ese momento, pero ahora sabía que había visto algo especial en su mirada. Había menospreciado a Växborg, considerándole un hombre débil y cobarde.
Pero incluso un cobarde puede volverse una fiera cuando se siente acorralado. Trató de convencerse de que no tenía nada de qué preocuparse, pero aun así tomó su teléfono móvil y marcó el número de los padres de _____. Cuando Vera respondió al tercer tono, pareció desconcertada por sus preguntas.
-¿_____? No, no la hemos visto. No, no ha llamado. ¿Por qué? ¿Pasa algo? ¡Pensábamos que estaría contigo!
-Se lo explicaré más tarde -respondió él.
Cuando Zayn colgó, sintió un sudor frío por el cuerpo. _____ no se habría ido voluntariamente con Växborg. Detestaba su falta de moral, su crueldad y su egoísmo. Se habría ido derecha a casa con su familia. No se habría entretenido en charlar con él. Zayn se pasó la mano por el pelo. ¿Cómo podía haber sido tan estúpido como para suponer que Växborg no era una amenaza, aceptando sin más la negativa de ella? ¿Cómo pudo haber creído que aquel malnacido podría renunciar a ella y a su actual fortuna así sin más? Su debilidad, su cobardía, eran precisamente lo que le volvían peligroso. Y ahora él no podía hacer nada para salvarla.
Tomó aliento y dio un puñetazo en la pared de hormigón de la clínica. La sangre comenzó a brotar de sus nudillos mientras se cubría lacara con las manos. Se sentía incapaz de encontrar a la mujer que amaba. Bajó las manos lentamente.
Durante toda su vida, había considerado que la palabra de un hombre era algo sagrado. Pero entonces se dio cuenta de que había algo aún más sagrado, el amor. Eso era más importante que cualquier promesa. Un hombre tenía que proteger a su mujer. Tomó el móvil y habló sucesivamente con el jefe de sus guardaespaldas, con sus investigadores privados, con sus contactos en San Francisco e incluso con el sheriff del pueblo de _____. No tenían noticia de ningún accidente de tráfico. Mientras esperaba más noticias, se puso a dar vueltas arriba y abajo por el aparcamiento de la clínica. ¿Dónde podía estar? ¿Adónde podía ir? Lars no la llevaría a un motel. No la llevaría a ningún sitio donde pudieran verla. Y ya no tenía dinero para fletar un avión.
A menos que se casase con _____. Había pensado que sería una buena forma de vengarse de Lars, usando su arrogancia y su codicia en su contra para salvar a Laetitia y al mismo tiempo dejar que _____ decidiera sobre su propia vida. Se pasó de nuevo la mano por el pelo. Qué estúpido había sido. Sonó el teléfono que tenía en la mano. Respondió inmediatamente al primer tono.
-¿Sí?
-Un Ferrari rojo ha sido visto en la autopista I-50 en dirección este -le dijo uno de sus investigadores- Se desconoce su matrícula, pero un coche como ése no pasa desapercibido.
Hacia el este. ¿Por qué hacia el este? No había nada en esa dirección, salvo montañas agrestes y el lago Tahoe, que en febrero aún debía estar helado. ¿Quién podría estar tan loco como para conducir un coche de carreras con la suspensión baja en esa dirección? ¿Adónde podría ir? Entonces Zayn creyó adivinarlo. Colgó el móvil y se fue corriendo al todoterreno.
