Los meses habían pasado rápido, Tanjiro apenas si podía moverse, agradecía que sus padres y alfa siempre estuvieran ahí para ayudarle y es que tener más de siete meses de embarazo no era algo sencillo.
Aún así el dulce omega se mantenía con ánimos, su cachorro creía sano y fuerte y el se encontraba bastante bien de salud.
Así que simplemente se dedicaba a disfrutar de sus días sintiendo a su bebé hacer acto de presencia mediante pequeños movimientos y los antojos.
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Tomioka miraba el vientre de su omega, su pequeño pateaba cada que su mano tocaba con delicadeza, Tanjiro tarareaba pequeñas canciones de cuna que terminaban por dormir a su pareja y cachorro, su rutina se repetía cada noche, eso hasta que el pobre omega entró en labor de parto repentinamente.