Jugando a los enfermeros

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yyyy aquí tienen otro, espero les guste, ya me dirán si es así, a su derecha en la foto el lock de John un domingo por la tarde ;)

Celia observaba como John y Sara se molestaban el uno al otro en una tonta pelea por quien la atendería de regreso a la ciudad, Celia sabía que los dos tendrían ocupaciones más importantes y terminarían dejándola a su suerte, por eso y solo por eso no les prestaba más atención de lo debido, solo eran una distracción mientras Anthony volvía a avisarles que el Jet estaba listo para partir, había resultado en un gasto innecesario pero John había insistido en que sus padres y otros socios debían abandonar el complejo y luego lo harían ellos, afortunadamente su cabeza estaba mejor, pero por eso, en ese momento su tesoro más preciado era la caja de analgésicos que reposaba tranquilamente en su cartera y que nadie le arrebataría, ni siquiera John y su caballerosidad andante.

-          Bien, dejaremos que Celia decida – amenazó Sara y Celia se dio cuenta que sus pensamientos la habían alejado de la discusión pero no estaba dispuesta a que le lanzarán la pelota a ella.

-          Ninguno de los dos me cuidará, ya me siento bastante mejor y el lunes tengo una cita muy importante en la mañana luego tendré que incorporarme al trabajo así que solo tomaré el domingo para descansar como es debido y ustedes se ocuparán de todo lo que dejaron de hacer por venir aquí como todo el mundo.

-          ¿Insistes en estar en la reunión de la junta? No pienso… - Celia lo atajó.

-          Ya hablamos sobre eso, creo que dejé claro que no era tu decisión – John lanzóla maleta que tenía en la mano al piso y gritó.

-          ¿Sabes que Sara? Te la regalo, es toda tuya, ya no puedo con ella – caminó en dirección a la salida de la habitación, pero justo antes de salir se volteó justo cuando Celia había decidido cerrar los ojos – Dejaré instrucciones para que no te dejen entrar a la empresa – luego como si su comentario ya no fuera lo suficientemente ridículo agregó – es más como dormirás en mi casa – y esta vez señaló a Sara como diciéndole, contradíceme y veras – te dejaré bajo llave y no podrás salir.

-          Muy maduro John – le contestó Celia sarcástica.

-          Me has enseñado bien Celia – y sin decir más salió del cuarto.

Celia descansó la cabeza en la almohada, últimamente le estaba costando seguirle el ritmo a John.

-          Creo que tiene razón en eso de que no deberías ir – Celia bufó.

-          Lo tengo controlado Sara, y créeme que disfrutaré cada minuto de su humillación -  Sara se encogió en hombros.

-          Si sirve para fastidiar a John por mi está bien – comentóSara guiñándole un ojo risueña.

-          Escuche eso mocosa –Sara se encogió en hombros nuevamente.

-          Siempre a tu orden anciano – John le sonrió coqueto y luego le fastidio aún más.

-          Tendré que decirle a mi hermano que te falta tu dosis diaria de nalgadas – Sara le sacó la lengua y le volteó los ojos.

-          Ya podemos irnos – John asintió.

-          Sí, nos están esperando ¿quieres que te lleve? – Celia le ofreció una enorme sonrisa.

-          Gracias pero no, no tengo estómago para todo eso del príncipe y la damisela en apuros – John le miró entre molesto y fastidiado.

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