Atsumu trabaja para La Faire, un triste y decadente bar de mala muerte administrado por el líder de la Familia Gu, una organización clandestina con gran poder económico y político a la que no pertenece pero al mismo tiempo agradece pues al menos le...
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La máscara le molesta.
Y con máscara se refiere tanto a la del tipo que tiene a lado como a la que tiene ahora en las manos, recibiendo órdenes de que se la ponga.
—Póntela.
—¿Perdón? —con muchísimos ánimos de discutir con el tal Komori, Atsumu le mira filoso, con ganas de que le repita lo anterior si tiene huevos.
—Es eso o tener que ponerte una bolsa en la cabeza con mucha cinta —el rubio lo mira entre receloso y nervioso.
—¿Qué? ¿Tienen miedo que me aprenda el camino de memoria a dónde sea que me llevan?
Komori voltea, pareciendo que busca algo en la guantera del vehículo, acompañando la siguiente mirada que le da a Atsumu con el sonido de una cinta café siendo rasgada con fuerza mientras se la muestra.
El pobre chico traga grueso pero si el otro piensa que con eso lo va a asustar está muy equivocado.
—¿Y si me niego? —¿Acaso se volvió loco o temerario? Sin embargo, le puede más el miedo, colocándose al final, muy a regañadientes, la máscara de comadreja —. ¿Saben qué? No entiendo por qué me piden que la use. Puedo ver perfectamente por dónde vamos-... —interrumpido por un rocío que no sabe de dónde viene, sin saber lo que sucede, lo último de lo que puede darse cuenta es de como ese líquido y esa especie de vapor llega hasta su nariz, adormeciéndolo.
Cuando vuelve en sí, está sobre una enorme cama.
Puta madre. ¡¿Por qué todo tiene que ser sobre camas con sábanas blancas?!
De inmediato, como si fuera una alerta roja para él ese tipo de escenas, se levanta como un resorte, percatándose de la enorme habitación en la que se encuentra.
Genial.
¡Lo drogaron y le sacaron los órganos!
Okey, quizá está exagerando pero solo hasta que se da un vistazo rápido y se asegura que su piel esté libre de daños y marcas, es que se permite volver a respirar con normalidad y concentrarse en detallar su entorno.
Si es honesto, en medio de la incertidumbre de no saber dónde putas se encuentra, la visual que tiene del lugar dónde está es como si no fuera completamente ajena para él.
Si bien no hace falta ser muy listo para asumir que la gente rica vive en lugares salidos de una película, también puede suponer que ese tipo de casa es exactamente lo que esperaría de un tipo asociado a la mafia. ¿Y en qué se basa? Bueno, la otra noche, antes de que todo se fuera a la mierda, estuvo acompañando a un par de chicos viendo una película de ese género. Y casi toda la escenografía era muy parecida a la realidad sobre la que ahora sus pies se arrastran con cautela.
Incluso la alfombra bajo sus pies, a pesar de que es de un tono oscuro, casi tirando a gris, realza más las juntas de las losetas brillosas. Sí, bueno, cualquier edificio lo haces lujoso si utilizas porcelanato que refleja tanto como lo hace un espejo pero la sensación que despide ese sitio es de otro tipo.