No es fácil para mí y creo que para ningún escritor (cualquiera que escribe) salir del formato en el que se siente cómodo, ya sea relato, cuento, novela, ensayo, ese cambio a un terreno desconocido asusta, y este es el caso el día de hoy ya que, para escribir sobre la experiencia de la cotidianidad, es útil recurrir a la bitácora o al reporte.
La transición del mundo de la ficción para luego retratar una pequeñísima fracción de eso que llamamos realidad es posible gracias al conjunto de algunas coincidencias que me obliga a navegar en el mundo de la reseña. Con todo lo anterior y advertido al lector, que escribo estas líneas, con todos los sesgos de mi limitada inteligencia.
Les presento: A cada solución, hay un problema o al revés"
No fue difícil plantear el razonamiento original, pero pude figurarlo después de platicar con un amigo sobre la actitud de cierto tipo de personas que parece que por cada solución que les presentas ellos responden con dos problemas (literalmente hablando).
Después de ello decidí poner en palabras una idea que es clara en nuestra mente para la mayoría, pero que es difícil exponer o hablar de ella con claridad y descomponerla en sus partes elementales, así que ahí va, a que me refiero cuando digo que a cada solución, hay un problema, la respuesta es simple, ya lo mencione en el párrafo anterior, pero me refiero al tipo de comportamiento de ciertos individuos, a los que sin importar cualquier respuesta o solución que se les presentar para un problema determinado su reacción inmediata es maniobrar mentalmente para encontrar el punto débil de esa propuesta y encontrarle dos, tres o más objeciones, con el fin claro de no hacer nada, de dejar las cosas como están.
En esta reflexión no estoy sugiriendo que todos los problemas tienen una solución, hay situaciones cuya complejidad implican múltiples variantes, tampoco digo que los grandes males del mundo puedan resolverse con una fórmula mágica y un formulario de respuestas, cambiar el mundo requiere de acciones muy profundas para cambiar las fuerzas reales del mundo como el mercado y sus consecuencias.
Lo que aquí sugiero no es una respuesta unidimensional de los grandes desafíos de la humanidad, creerlo sería refugiarnos en una opción vaga y simplista de un cuadro mucho más grande, pero de nuevo no hablo de nada de eso, a lo que aquí me refiero es al tipo de circunstancias personales en donde la solución, consiste en tomar parte de una acción para atenuar o resolver un asunto particular.
Voy a describir un ejemplo del mundo empresarial para describir este tipo de situaciones en un contexto que nos resulte familiar:
Así digamos que en una "oficina" de una compañía cualquiera, hay un problema "x" digamos una baja productividad del personal, la misión del encargado de recursos humanos seria encontrar la solución para saber los motivos de la merma en el desempeño de los trabajadores en ese rango de tiempo y porque es que la productividad desciende.
El encargado, buscará y encontrará las causas del problema, luego procederá a exponer primero antes los directivos y luego en cascada hacia los trabajadores, durante todo ese proceso habrán tres reacciones, la primera será la resistencia al cambio, habrá quiénes digan que así funciona la empresa y que no puede ser de otro modo, la solución de este grupo será dejar las cosas tal y como están, en su mente la idea del cambio los aterra, el miedo al fracaso, o si el cambio no resulta, si sale peor, o si todos se vuelven contra ellos, prefieren que las cosas sigan como están bajo la máxima mexicana, malo por conocido que bueno por conocer.
La segunda reacción seria la del presente "a cada solución, hay un problema" que la tesis de hoy, este grupo una vez presentadas las líneas de respuesta, su respuesta inmediata será crear un problema ficticio a cada solución, así si el análisis sugiere la rotación del personal ellos objetaran que esa situación provocaría +una tensión por el rango de los trabajadores, dirían que equilibrar ese orden supondría romper la jerarquía no escrita pero establecida en el centro de trabajo, de los que se sientan adelante, los que van atrás, los que no figuran.
Si la segunda opción para contrarrestar la productividad del trabajo es cambiar los horarios, es ese momento, ningún aceptaría un nuevo horario que afecte su comodidad, nadie quiere ceder en función de un bien mayor, luego claro los problemas naturales derivados de las facciones tribales de algunos grupos internos que se resistirán a cambiar el modelo de lo que existe, y serán siempre los mismo que van entorpecer las acciones del grupo, no están dispuestos a ningún solución, y si las hay, habrán una serie de problemas listos para todas ellas.
Finalmente, la cultura de la culpa, que se reduce a la tesis fundamental, de que no voy a ser yo el que tiene cambiar sino son las cosas las que tienen que adaptarse a mí, esa actitud siempre es un fracaso al final.
Pero no quiero desnaturalizar el escrito dirigiéndolo a algo que pueda oler a lección barata de un libro de negocios, pero me pareció importante escribir un ejemplo de ese tiempo para ejemplificar mi punto a mayor escala.
A partir de ahora me esforzaré en aterrizar en situaciones que nos suceden a todos, la cultura de "cada respuesta hay un problema", es la actitud invariable de un individuo que a cualquier sugerencia de solución, la contesta de manera automática con un problema, ejemplos sobran, ¿cuántas veces hay un asunto mayor o menor para trabajar en la casa, en el trabajo o nivel personal? y nos excusamos diciendo que hay mucho calor, que mañana es un mejor día, que estamos muy cansados, y así una larga cadena interminable de problemas, para cada solución.
Hay que sellar el techo de la casa ----- Situación a resolver --- con eso evitamos que se gotee ---- resultado consecuente
------ hay mucho sol ----- problema 1
------- puedes hacerlo en la tarde --------- solución 1
---------- En la tarde estoy cansado -------- problema 2 en respuesta de la solución 1
------------ mañana con más calma, estaré descansado ---- respuesta al problema 2 en respuesta a la solución uno.
El ejemplo anterior se puede extender indefinidamente, hasta alcanzar niveles donde haya que malabarear en múltiples ocasiones para no hacer lo que deberíamos hacer y cómo es que nos excusamos consistentemente para no hacer nada.
De nuevo este escrito no es una oda al cansancio, ni a la productividad, pero si es una reflexión contra la desidia y la inacción.
Creo que depende de cada uno afrontar los problemas de nuestro día a día, algunos de estos son el resultado de una sociedad que privilegia la explotación y sublima el cansancio como forma de autorrealización en aras de generar los ingresos para consumir estoy en contra de ello.
Pero hay otros que asuntos cuya resolución son consecuencia de nuestro desorden, del caos de nuestra propia desidia, y claro la pereza para justificarnos y dejar las cosas como son y que no queremos que sean diferentes.
Si, es correcto no lo voy a negar cada solución puede tener uno o varios problemas, pero en contrasentido y si lo vemos del otro lado del camino, no hay ningún problema por complicado que nos parezca siempre tiene una o más soluciones, en definitiva, cada asunto puede solucionarse si buscamos la manera de hacerlo.
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REFLEXIONES
Historia CortaUna compilación de reflexiones, por el escritor Gonzalo Pérez Santos.
