Capítulo 6

154 11 1
                                        

Con los ronquidos de Luka me fue imposible conciliar el sueño. Fue ya entrada las cinco cuando me quedé dormida como un tronco y sin dar señales de vida hasta que él sol dio en mi cara.
Cuando desperté aquella mañana, me encontré mis manos esposadas a la cama.
Al mirar en el reloj, vi que eran casi las doce de la mañana y que Luka no estaba a mi lado. Fue cuando recordé que dijo que iría a comprar algunas cosas para sobrevivir a aquel encierro. Sin embargo, no entendí por qué no me dejó suelta hasta que recordé que hace pocas horas intenté de escapar de él y por ello me tenía esposada en la cama. Tan solo esperaba que no llegara tarde o si no me moriría allí de hambre y también de sed. Porque eso es lo que tenía en esos instantes. Sed.
Cuando el reloj marcó media hora más, sentí un crujido en las piedras que provenía de fuera. Enseguida supe que Luka había regresado del pueblo de comprar provisiones para un bombardeo supongo.
Intenté relajarme y hacerme la dormida para evitar cualquier cosa que Luka tuviera en mente. Pues sabía que algo no muy bueno tenía planeado durante ese día.
Hubo unos instantes en los que pensé como dejé que todo aquello ocurriese. Tenía que haber dejado que Luka me matase y así no estaría sufriendo por la muerte de mi familia. Incluso por las amenazas de mis únicos tíos. Los que supongo que me estarán buscando o incluso pensando algo mucho peor.
Me giré como pude y cerré mis ojos. Pero enseguida los recuerdos de mis hermanos hallados en el suelo y mis padres muertos de miedo a punto de morir vinieron como un puñal a mi espalda.
Abrí los ojos de nuevo. Comencé a jadear y el aire comenzó a faltarme. Tanto que me notaba que no podía respirar.
Sentí la puerta, pero los pasos de Luka eran oídos sordos para mí. Lo único que noté en ese instante fue como él me quitaba las esposas y me daba un poco de agua.
―Calma ―escuché con dificultad―. Es una pesadilla.
Tomé el vaso con agua muy rápido y me sorprendí al ver aquella preocupación en los ojos de Luka.
Sentí de nuevo las esposas en mi muñeca y como Luka tiraba de mi a duras penas.
En pocos minutos estuvimos en el jardín y recibí aire que por fin pude respirar con facilidad.
―Eso es. Respira ―dijo él.
Respiraba entrecortadamente. Era como si estuviera recibiendo el mismo castigo que ellos. Pero era en vida.
―Cálmate Mariella. Eso es un ataque de ansiedad.
―No... me habían... vuelto a venir desde... desde... el día... en que lo... ―le miré a los ojos a Luka respirando entrecortadamente y terminé de decir―...dejamos...
―Tranquila, reina. Solo era una pesadilla y te habrá venido ese ataque de ansiedad por ello.
Comencé a sentir que el aire ya estaba bien en mis pulmones y ahora podía sentarme un poco en el jardín.
―¿Desde cuándo te dan esos ataques de ansiedad? ―me preguntó.
―Desde mucho antes de conocernos. Desde los nueve años.
―¿Por qué no me dijiste eso cuando nos conocimos?
―Porque eso no quise decirte y ya. Eso es solo asunto mío y de nadie más.
―Pues ahora que lo sé, tendré que consultar con alguien que tenga el mismo problema para conllevar próximamente tus ataques de ansiedad.
―No te preocupes por mí Luka. Ya es tarde para enmendar errores del pasado.
―Pues lo haré igualmente. Así qué, no intentes hacer nada para que me olvidé del motivo por el cual estás aquí.
―No lo hago.
Hicimos una pequeña pausa.
―Gracias Luka por sacarme a que me dé el aire. La psicóloga decía que era bueno recibir aire, aunque estés mucho peor. Incluso cuando tu corazón está de luto.
―No nombres lo que hice. Si maté a tus hermanos es por que salieron a defenderse uno del otro. Hasta que también me vieron la cara y Patrick tuvo que actuar. Disparándoles. Yo en cambio me fui hasta a ti porque sabía que también lo habías hecho y tenía que matarte yo a ti.
―¿Y por qué no lo has hecho ya?
Luka se encogió de hombros y me extrañé un poco a ver esa reacción.
―Tenía que haberlo hecho Mariella, pero enseguida recordé de que tu fuiste todo eso bueno que en algún momento fui ―volvió a decirme―. Tengo que reconocer que pensé en ti en varias ocasiones cuando me metía cocaína. Sin embargo, lo olvidé cuando decidí trabajar de esto.
―¿Cuándo volveréis a actuar?
―No lo sé. Pero ahora no me hace falta hacerlo. Pues robaba por diversión y porque necesitaba la droga.
―¿Y ahora por qué no?
Luka volvió a encogerse de hombros.
―Supongo que al mantener contigo relaciones sexuales después de un mes, recordé que hubo en algún momento de nuestra relación en lo que te convertiste en mi mayor heroína. En una droga tan potente difícil de soltar.
―Te corrijo. Lo fui hasta que me soltaste e hiciste algo que nunca pensé que harías.
Luka no dijo nada. Solo bajar un poco la mirada y sonreí un poco porque sabía que había dado justamente en ese lado que más le duele.
―Vamos a ir a guardar las cosas en su sitio y después te haré algo de comer, Mariella ―cambió de conversación y se levantó.
―Luka, no pensarás en tenerme así todo el día ―le señalé que estaba en picardías.
―Cierto. Me gusta verte así. Así que, te quedarás así todo el día. Patrick no asomará por aquí al menos que le llame.
―¡Genial!
―Vamos ―él me señalo la puerta de entrar en la casa y me levanté sin más.
Caminé para ir delante de él y sin previo aviso, Luka me dio una palmada demasiado fuerte en mi trasero.
Me giré enseguida furiosa y después le dije:
―¡No vuelvas a hacer eso!
―Ya sabes que no te voy a obedecer.
Decidí caminar hacia la cocina y tirar de él para que viese lo que se sentía.
Al terminar de colocar los alimentos en su sitio, Luka estuvo preparando algo para comer. Pero no me sentí cómoda. Ya que había puesto su esposa en una barra de metal que había frente a la vitrocerámica.
En media hora, Luka sirvió ambos platos y nos pusimos a comer.
Al terminar poco tiempo después, Luka recogió tranquilamente los platos y yo solo me limité a observar cómo lo hacía.
Después, volvió a ponerse la esposa y me llevó al salón. Donde estuvimos viendo una serie aburrida de misterio.

Cuando la noche cayó, estaba tan cansada que lo único que quería era dormir en vez de comer algo.
Luka seguía viendo la nueva temporada de esa serie y solo pude poner mis piernas arriba del sofá y poner mi cabeza en sus rodillas.
―¿Que ocurre Mariella? ―me preguntó.
―Nada Luka. Continúa viendo la serie. Yo estoy bien.
En realidad, estaba tan muerta del sueño que me dio igual la serie.
―Si quieres cambio a otra cosa ―me dijo.
―No te preocupes. Si me he puesto así es para estar cómoda y relajada.
―¡Estás segura!
―Luka, me pediste que me relajase y eso estoy haciendo. Por favor, continúa viendo la serie y no te preocupes por mí.
―Vale.
Después, Luka no me dijo nada más. Solo se limitó a ver la serie y yo comencé a pensar en mi familia. En si mis tíos habrían sabido todo lo que había pasado. La verdad es que no quería ni saber que mi tía estaba mal de los nervios por la muerte de mis padres y de mis hermanos. Ya que era un poco más mayor que mi padre y tenía problemas de corazón.
El ruido del televisor me relajó un poco más y comencé a respirar tranquilamente, mientras que el perfume de Luka se metía en mi nariz.
Cerré mis ojos mientras que continuaba escuchando el sonido que transmitía la serie y me relajé más que cuando estaba en mi casa. Tanto que vi a mis padres y a mis hermanos muy felices en aquellas sombras que veía cuando los cerraba.

Simplemente MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora