La luz del túnel era muy blanca y luminosa. Más de lo que aparentaba en mis sueños.
Caminé para encontrarme con ellos. Ya que sabía que me estaban esperando en algún lugar del cielo.
Al llegar al final del túnel, el lugar era más bello de lo que había visto el día en que me ocurrió el accidente. El día en que mi bebé se mató.
Ellos estaban ahí esperándome. Sonriendo como siempre. Los había echado tanto de menos que sentí nostalgia al saber que iba a dejar a Leandro solo.
―Me alegra de veros ―después abracé a mis padres y no dudé en hacerlo con mis hermanos.
―Lo sabemos. Pero Mariella, tu momento no ha llegado ―dijo mi padre.
―Si que ha llegado. Por eso estoy aquí.
Vi a mi madre con mi bebé en brazos y después me lo entregó.
―¿Qué es lo que sientes al cogerlo? ―me dijo mi madre.
―Nostalgia.
―¿Hacía qué persona?
―Hacia Leandro.
―¿Y quién más?
―Luka.
―Ahora que sabes la verdad, debes de regresar. Leandro no se puede quedar solo y tienes que redimirte con Luka. Aunque nosotros hemos sabido desde el principio de vuestra relación que jamás os dejaríais de amar ―dijo mi hermano Manuel.
―Para ser feliz, lo primero que tienes es que sufrir. La felicidad llega cuando menos la esperas Mariella ―dijo mi padre.
―Ahora regresa hija y cumple la misión que te mandó Dios de cuidar de Leandro. Como también ser feliz al lado del hombre al que has salvado la vida.
―Pero ni siquiera sé si le amo.
―No te hubieras interpuesto entre él y esa bala, si en realidad no lo amaras todavía.
Mi padre me miró sonriendo y supe que tenía razón. Los sentimientos eran imposibles de borrar, aunque estuvieras lejos de la persona amada.
―Vuelve y sé feliz. Nos encontraremos al final de tu vida hija ―dijo mi madre.
Tras abrazarlos por última vez, caminé fuera de ese túnel y volví a intentar estar con Luka en la tierra. Sin embargo, no desperté aún. Ya que sentí el efecto de la anestesia. Supuse que me estarían quitando la bala y no podía dejar de pensar mientras que me intervenían. Pensar en Luka y en mi hijo Leandro. Pero sobre todo en Luka. A quien había juzgado mal desde el principio.
Fui despertando poco a poco y me encontré con la poca luz del hospital.
Cuando giré mi cara, Luka estaba dormido a mi lado.
Le sonreí y llevé mi mano en la que tenía la vía puesta, hacía su pelo. Donde en breve, comencé a acariciarlo despacio.
Este se despertó muy despacio y cuando me vio con los ojos abiertos, me exclamó cogiéndome la mano con la cual le había acariciado:
―¡Estás viva!
―Lo estoy. Pero me merecía esa bala.
―No digas eso ni de broma Mariella.
Él me besó las manos y después le dije:
―Lo siento Luka. No debí juzgarte mal.
―Lo hiciste porque no lo sabías. Sin embargo, el Luka de aquel tiempo era un drogadicto y un engreído que te quería solo para él.
―Debiste contármelo. ¿Por qué no lo hiciste?
―Por mi egoísmo nena. Me dejaste y cuando supe que te ibas a Italia se me removió el alma.
Me moví un poco dolorida y después le dije:
―He llegado tarde a la cita que teníamos.
―Que le den a la cita.
Después me acordé de algo y le pregunté:
―¿Dónde está ese hijo de puta?
―Hunter le disparó y le han quitado la bala. Esta vigilado. Pasará mucho tiempo en la cárcel.
―Cadena perpetua sin derecho a fianza ―escuchamos los dos.
Miramos hacia la puerta de la habitación del hospital y Hunter estaba parado ahí.
―Gracias Hunter ―le dije.
―Sabes que ese es mi trabajo Mariella.
―¿Como es que sabías que yo estaba secuestrada? ―pregunté.
―Fue Luka quien acudió a mí y me contó todo lo que pasó hace un año. Jamás pensé que tuviera delante a la persona que insinuó la muerte de tus padres. Sin embargo, me alegra saber que no lo hizo.
―Hunter, Luka no ha tenido nada que ver. Sólo fue el hombre que guardó esos crímenes por encubrir a otro.
―Lo sé. Eso lo sabe el juez que llevaba el caso de tus padres y hermanos. Así que determinó que Luka está libre de todo cargo. A Patrick le ha caído cadena perpetua. Eso sí, Luka tiene que cumplir con una promesa que me hizo. Espero que cuando ella se recupere, te incorpores en el FBI.
―Lo haré ―dijo Luka.
Hizo una breve pausa.
―Entonces, ¿no estás enfadado por qué mi corazón le pertenece a Luka?
Él me miró sorprendido y Hunter me respondió en breve:
―He sufrido mucha decepción desde que ella me dejó y desde entonces no me ilusiono por nadie. Y tranquila, sabía desde que regresaste a España que tú corazón aún le seguía perteneciendo a Luka a pesar de que decías que tus sentimientos estaban confusos.
―Gracias por entenderlo ―dije y cuando me moví sentí un poco de dolor―. Espero que encuentres a una mujer que merezca la pena.
Sin embargo, Hunter no dijo nada y en breve se marchó de la habitación.
Cuando nos volvimos a quedar Luka y yo a solas, él me miró diciéndome:
―Es decir que nunca me olvidaste.
―Intenté hacerlo. Salvo que este año largo fuera de España lo logré hacer un poco. Ya que Leandro entró en mi vida. Pero tu continuaste en mis pensamientos y en cómo te iría con la terapia.
Hicimos una breve pausa.
―He visto a mis padres mientras que estaba dormida y ellos tenían razón.
―¿Y qué es lo que te dijeron?
―Qué para ser feliz, lo primero que se hace en esta vida es sufrir. Que la felicidad llega cuando menos te lo esperas ―le dije y mientras iba a poner bien mi espalda, sentí un poco de dolor―. También me dijeron y en esto tenían razón, que no me hubiera interpuesto entre esa bala y tu si aún no te siguiera amando.
―¿Y me amas? ―me preguntó.
―Sí. Aunque Leandro se convirtiera en mi centro de atención durante ese año, jamás te olvidé.
―¿Eso significa que tengo la posibilidad de volver a tu lado?
―Si está escrito que yo soy tu redención, que así sea.
Luka subió un poco hasta mi cara y en breve me besó en los labios. Donde no tardé mucho en recibirlo.
La puerta de la habitación se abrió y vi aparecer a Leandro junto a mis tíos por ella. Donde el niño no tardó en subirse a la cama y darme un gran abrazo. Fue eso lo que me hizo entender que Leandro era también mi misión en la vida.
Tras la visita larga de mis tíos, donde Luka y mi tío hablaron; ellos se marcharon a la casa para volver al día siguiente. En esa conversación escuché como hablaron de lo ocurrido con mis padres y como Luka le pedía disculpas a mi tío por no haber hecho nada por ellos antes de que Patrick los asesinara. Sin embargo, no le dijo nada al respecto. Luka no tardó en pedirle a mi tío el permiso para formar parte de la familia. Pero mi tío le dijo que quien tenía la respuesta era yo, no él.
Sirvieron la cena esa noche y Luka me ayudó con ello. Ya que aún me dolía la herida de bala al moverme.
Cuando terminé de comer, Luka retiró la bandeja de la mesa y después se sentó a mi lado sin separarse de mí. Donde no dejó de mirarme tan embobado.
―¿Qué es lo que tengo? ―le pregunté.
―Nada. Solo admiraba tu belleza nena ―me respondió.
―Eso lo dices porque estoy en esta cama metida.
―Ya sabes que no lo digo por eso.
Hizo una breve pausa.
En breve, él sacó de su bolsillo la caja de terciopelo donde estaban el anillo y el colgante que me regaló.
Luka me puso el anillo en el dedo anular de la mano derecha y después también lo hizo con el colgante con el árbol de la vida con nuestros nombres grabados.
Cuando él volvió a mirarme, me dijo mientras que se volvía a entrar la mano en el bolsillo:
―Ese anillo ya está pasado de moda nena.
Sacó otra caja de terciopelo de color azul.
―El día en que Patrick te secuestró por esas horas, fui a comprarte esto.
Él abrió la caja. La cual tenía un anillo con un pequeño diamante dentro.
―Quería pedirte esa noche que fueras mi esposa y que olvidásemos todo lo que había pasado estos dos años atrás ―me dijo de nuevo―. Mi madre y tus padres que en paz estén tienen razón. Siempre fuiste mi redención a pesar de todo lo que te hice.
Luka sacó el anillo y yo solo supe mirarle.
―Mariella, ¿te quieres casar conmigo?
―Sí ―le di mi respuesta.
Luka me puso el anillo en el dedo anular izquierdo y después me besó. Dejando que todas sus emociones salieran fuera.
Tras dejarme de besar, él se puso a mi lado en la cama y nos abrazamos como si fuera la última vez que fuéramos a estar juntos. Donde le escuché decir en un susurro:
―Te amo nena. Tu siempre has sido mi redención.
―Y tú la mía.
Tras una breve pausa, le volví a decir:
―Yo también te amo.
Luka me volvió a besar. Donde no dudé en dejarme llevar por ese dulce beso que me estaba entregando. Un beso donde la pasión estaba ahí, aunque no podía florecer.
Entendí en ese beso, que ambos éramos la redención del uno al otro. Una redención que ha tenido que esperar mucho tiempo
ESTÁS LEYENDO
Simplemente Mía
Historical FictionLa vida a veces no se trata de disfrutarla. Se trata de vivirla. Mariella Sanz pensó que lo tenia todo con su libertad tras dejar su última relación. Sin embargo, Luka Wood no se había marchado del todo de su vida. Sin embargo, será las malas deci...
