Desperté al cabo de unas horas y me di cuenta por lo poco que veía tras la venda, que ya era de día. ¿Dónde demonios estaba Luka? Tenía que ir a por unos documentos a la empresa y aún estaba atada de pies y manos tras los orgasmos que me dio la noche anterior.
Tras unos minutos de espera, sentí como Luka se ponía encima de mí y comenzó a recorrer mi cuerpo con besos. Hasta que llegó a mi cuello y comenzó a hacerme algo que no me gustaba. Ya que el chupetón en el cuello no me gustaba como dejaba esa marca sobre mí.
―Luka, por favor. Tengo que ir a la oficina para recoger unos documentos. Te prometo que lo volverás a obtener.
―¿Quién te ha dicho a ti que yo quiero volver a poseerte? ―dijo mientras que paraba de recorrer mi cuerpo―. Solo quiero jugar contigo para nublar tus sentidos.
Después le sentí en mi sexo y solo pensé en disfrutar cuando solté uno de mis gemidos.
Luka paró y después me quitó los grilletes. Donde no tardé en quitarme la venda de los ojos y en breve me dijo:
―Espero que esta noche tomes el control de la situación.
―Lo haré. Pero Leandro vuelve a lo largo del día.
―Leandro estará todo el fin de semana con tus tíos y disfrutaremos de estar juntos.
―Pero solo le dijiste durante la noche de ayer.
―Lo sé. Pero cuando te marchaste a la oficina, llamé a tu tío y le dije que se quedara con él hasta el lunes. Le prometí que no haría nada que no se pudiera lamentar.
―Vale.
―Por cierto, mi madre está muy contenta que este a tu lado.
―Se lo has dicho.
―Sí. Le dije que Patrick me había pegado una paliza y que tuve que recurrir a ti para no preocuparla a ella. También le dije que habíamos hablado de nuevo y que estábamos a punto de darnos una nueva oportunidad.
―Luka, que lleves una semana en mi casa no significa que te haya dado una oportunidad.
―Lo sé. Pero a ojos de ella, tú eres su salvadora. Por eso he tenido que darle una pequeña esperanza.
¡Esperanza! Eso es lo que yo buscaba antes cuando él se metía drogas. Ahora que he visto que Luka está mucho mejor, no tengo quejas sobre ello.
―¿Qué ocurre? ―me preguntó.
―Nada Luka. No te preocupes.
Me levanté de la cama y caminé para darme una ducha.
En pocos minutos, salí y me vestí tranquilamente. Y al salir de la habitación en pocos minutos, olía a café y tostadas.
Desayuné despacio. Ya que ese día no había nadie en la oficina y tenía que apurarme a coger esos documentos para entregarlos a hacienda el lunes.
Cuando terminé de desayunar, me marché dándole un beso a Luka rápidamente. Ya que quería llegar temprano para estar a solas con él tras terminar ese informe.
Al salir de la oficina al cabo de una hora, me monté en el coche y me miré al espejo. Me sentía como nueva al verme en él. Como si todo lo que ocurrió hace un año no hubiese existido.
Dejé los documentos en el asiento de al lado del coche y metí las llaves para arrancarlo.
De pronto, sentí cosquillas en mi nariz y tras forcejear un poco con la persona que me quería secuestrar, todo se tornó un poco oscuro. Hasta que, por unos momentos, vi a Patrick por el espejo.
Forcejeé un poco más hasta que me quedé dormida completamente.
¿Por qué estaba haciendo eso Patrick al cabo de un año? Sin embargo, al pensar en los golpes de Luka, pensé que esto era para vengarse de él por dejarle solo tras los asesinatos de mis padres y mis hermanos.
Te veo en el lugar de siempre dentro de dos horas. No me falles o la mataré a ella en tu lugar.
Eso es lo que alcancé a escuchar antes de terminar de quedarme dormida completamente.
Comencé a despertar.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que Patrick me secuestró en los aparcamientos de la empresa. Pero estaba segura que no planeaba nada bueno.
Cuando terminé de abrir los ojos, me percaté que estaba atada con mis manos a la espalda. Sin embargo, gemir por el dolor me hizo entender que eso sería el final de Luka y mío.
En mi lado derecho había un espejo.
Corroboré que tenía mis manos atadas a la espalda y que esas cuerdas tenían puesta una cuerda hacia arriba al techo. Sin embargo, lo que me hizo temblar de miedo, fue la mordaza tan gruesa que tenía puesta. No era una mordaza como las que me puso Luka una vez. Si no, una mordaza de bondage como las que había visto en las tiendas de sexo hace poco más de un año.
Comencé a temblar por el miedo y pensé que aquello era una trampa para Luka y también para mí.
―Ha pasado mucho tiempo desde que no nos vemos Mariella.
Balbuceé para que me soltase. Sin embargo, él gozaba por el miedo que yo estaba sintiendo.
―Luka aún no ha aparecido. Parece ser que el amor que decía sentir por ti es tan falso como la moneda ―volvió a decirme.
Le balbuceé con rabia y Patrick parecía querer más problemas de los que pensé. Sin embargo, no quería que Luka apareciera allí acudiendo a su propia trampa.
Patrick se acercó un poco más a mí y mirándonos cara a cara, me percaté que lo único que sentía era odio y sus ojos me decían que estaba colocado.
―Luka debió de haberte asesinado. Así estaríamos libres y él no haber echo esos malditos cambios por ti ―me dijo―. Por tu culpa me quedé sin mi mejor amigo.
―Te equivocas Patrick ―escuché la voz de Luka―. Éramos amigos porque nos solíamos colocar juntos. Fue por tus malditas órdenes por lo que me gané el odio de Mariella.
Luka terminó de venir hasta a mí y Patrick se apartó.
―Bien. Has venido.
Luka comenzó a soltarme de esas cuerdas y después me quitó la mordaza de la boca.
―Patrick ahora mismo estas colocado y lleno de odio. Jamás haría algo para inculparos por la muerte de mi familia ―dije.
―No te has enterado ―dijo―. Fui yo quien le di la orden a Luka de que matara a tus hermanos. Pero como no tuvo el valor de hacerlo, tuve que ensuciarme yo las manos. Al igual que tus padres. Luka jamás me dio la orden que los matara, fui yo.
―¡Qué! ―miré a Luka un poco exhausta.
―Es cierto Mariella ―dijo Luka―. No te diste cuenta, pero le bajé el arma a Patrick para que no matara a tus padres. Hubo algo dentro de mí que no podía hacerlo. Supuse que era mi madre y verte sin tus padres, parecía que me estaban arrancando algo a mí.
―Entonces, porque me mentiste durante ese tiempo en el que has fingido ser tan cruel.
―Supe que te ibas a Italia y no quería que te marchases sin antes hablar de lo ocurrido con Harriet. Es cierto que di las órdenes, pero solo quería que me tuvieras pánico. Ya conociste al Luka de hace un año. Cruel y drogado. No al de ahora.
―Se acabó la cháchara. Aquí he venido para acabar con todo lo que empecé hace un año.
Patrick nos apuntó con la pistola y comencé a pensar en todo lo que había pasado antes de que me marchase por ese año a Italia. Si era verdad que Luka no quiso matar a mis padres y fue Patrick quien los ejecutó, estuve inculpando a la persona que no era. Ahora llegaba a entender por qué Patrick quería matarme hace un año.
―Quien va a ir primero ―dijo―. Primero tú, amigo mío.
Entonces apuntó a Luka y cuando vi su dedo en el gatillo, me puse en medio. Donde el disparo sonó en breve.
―¡Mariella! ―exclamó Luka.
No caí rápida al suelo. Ya que Luka me sujetó rápidamente para evitar que me hiciera algo mucho peor que esa herida de bala.
Por unos momentos vi la rabia en sus ojos y que quería matar a Patrick con sus propias manos. Sin embargo, escuché otro disparo. Donde Patrick cayó al instante y malherido.
―Hunter llama a una ambulancia ―dijo Luka.
¿Hunter había ido a rescatarme?
Sin embargo, cuando lo vi ante mis ojos, supe que Hunter estaba ahí porque era su trabajo protegerme. Pero que Luka también le pidió ayuda para salvarme la vida a mí.
Había estado tan ciega que mis ojos no vieron la realidad de Luka. El solo me había intentado proteger desde el principio y yo como una tonta le culpé de algo que no había hecho, aunque hubiera aparentado que lo hizo.
Cerré mis ojos y por fin supe que me iba a encontrar con ellos. Tenía ganas de verlos y coger a mi bebé en brazos. Salvo que lamentaba tener que dejar a Leandro solo en esta vida de nuevo. Cosa que le prometí que no iba a suceder.
―Mariella no cierres los ojos por favor...
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Simplemente Mía
Historical FictionLa vida a veces no se trata de disfrutarla. Se trata de vivirla. Mariella Sanz pensó que lo tenia todo con su libertad tras dejar su última relación. Sin embargo, Luka Wood no se había marchado del todo de su vida. Sin embargo, será las malas deci...
