Pasaron algunos días después de ese incidente con Patrick. Donde Luka estuvo hablando con él dos días más tarde delante de mí y este no tardó en pedirme disculpas. Ya que reconoció que se había metido cocaína. Luka solo le dijo que se marchase de su vida y que no volviera a aparecer en ella. Sin embargo, no tardé mucho en repetirle las palabras que le dije. Y me percaté que había captado el mensaje cuando bajó la mirada y volvió a pedirme una disculpa de nuevo. Aunque si era sincera, no le creía nada. Patrick también dijo que Luka jamás cambiaría. Eso me dejó pensativa cuando él se marchó. Y desde entonces, Patrick no volvió a aparecer por la casa más. Eso me alivió bastante.
Luka puso ese mismo día las noticias y vimos que mis tíos habían dicho que no estaba secuestrada. Que estaba junto con un buen amigo. Eso le alivió a él y un poco a mí al respecto.
Tras cuatro días después de ver las noticias, Luka se volvió a notar distante. Tanto que no mantuvimos ninguna relación sexual. Y por lo que yo decidí que no daría mi sangre a su madre de momento. Ya que hubo dos de esos días en los que Luka uso esas nuevas técnicas para torturarme y no follarme sin piedad. Eso pasó cuando volví a intentar escapar de nuevo para poder ver a mis tíos.
Durante los siguientes días tuve un presentimiento. Como que algo iba a suceder y me lo estaba advirtiendo antes de tiempo. Sin embargo, con tantos días encerrada había perdido la cuenta de cuanto llevaba ahí al lado de Luka.
Aquella misma mañana había descansado regular. Ya que tenía la sensación de que Luka iba a volver a hacerme daño y tenía miedo. Tanto que me volví a sentir confusa con mis sentimientos hacia a él.
Me levanté de la cama y fui a mirarme al tocador. Fue cuando me di cuenta que tenía una señal en el cuello de cuando Luka me chupó mientras que me poseyó la noche anterior después sin días sin follarme. Odiaba cuando me hacía eso.
Me puse la bata de seda y comencé a tapar la señal de mi cuello con maquillaje.
La puerta de la habitación se abrió y vi a través del espejo que era Luka. El cual tenía cara de preocupación.
―¿Que ocurre? ―le pregunté.
―Mi madre esta peor. Mi hermana me acaba de llamar para decírmelo.
―¿Qué es lo que puedo hacer yo?
―Lo que me prometiste hace algunos días. Solo necesito que mi madre se recupere Mariella.
Hice una breve pausa y pensé en la posibilidad de darle la oportunidad a otra persona que se lo merecía más que su hijo.
―Lo haré ―le dije mientras que le miraba―. Pero quiero que no me trates como lo estás haciendo últimamente.
―Vale.
―Y otra cosa más.
―¿Cual?
―Que comiences a recuperarte con esa adicción.
―Sabes que no podre hacerlo.
―Luka, no lo hagas por mí. Hazlo por la salud de tu madre ―le dije―. Si de verdad quieres que todo esté bien con ellos, tienes que hacer un esfuerzo.
―Si tu sangre le salva, me entraré a algún lugar de esos para recuperarme.
―Si faltas a tu promesa, yo me iré de tu vida.
―Ya sabes que no pienso dejar que te vayas Mariella. Sigues estando bajo mi poder.
―Recuerda que tu estas bajo el mío. Sin mi ayuda adiós a todo lo que has tenido hasta ahora. Me debes dos favores. El primero es el que no te haya delatado con la policía y el segundo, ayudar a tu madre a salir de una muerte segura Luka. No me tientes a no hacerlo porque después te va a pesar.
Él cabreado me cogió por el cuello y comencé a notar mi falta de respiración.
―A mí no me amenaces Mariella ―dijo con esa voz furiosa―. Recuerda que la que estas entre la espada y la pared eres tú. No yo.
―Te... equivocas... lo... estamos... los... dos...
Luka me soltó el cuello y comencé a toser. Como a su vez a coger aire.
―Vístete. Nos vamos en diez minutos al hospital. Solo espero que no hagas de las tuyas por que puedo matar a tus tíos también.
Le miré con cara de odio e ignorándome, Luka salió de la habitación.
Me maldije por decirle que yo le donaría la sangre a su madre. Aunque cuando lo dije, él me salvó la vida una vez.
Tras terminar de tapar lo que me hizo, me puse algo adecuado para ir al hospital.
Antes de salir de la habitación, me sentí un poco mareada. No salí de ahí porque todo me daba vueltas. Solo esperé un momento para que se me pasara. Esperaba que solo fuera por la falta de aire cuando Luka me apretó el cuello.
Volví a sentirme mejor al cabo de cinco minutos y decidí salir de la habitación. Fue cuando me tope con Luka en la puerta.
―¿Por qué has tardado? ―me preguntó.
―Me sentí un poco mal. Lo siento. Podemos irnos.
―Le diré al doctor de mi madre que te revise. No me he dado cuenta que estas un poco pálida.
―Eso es porque me he mareado.
―Vale. Eso es un motivo de que un médico te vea.
―Vayámonos Luka.
Caminé para dirigirme hasta el coche. Ya que era la primera vez en muchos días que salía y volvía hacia la ciudad.
En pocos minutos, Luka arrancó el coche y nos marchamos de allí.
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Simplemente Mía
Ficción históricaLa vida a veces no se trata de disfrutarla. Se trata de vivirla. Mariella Sanz pensó que lo tenia todo con su libertad tras dejar su última relación. Sin embargo, Luka Wood no se había marchado del todo de su vida. Sin embargo, será las malas deci...
