Me quedé dormida el tiempo suficiente. No supe como lo había hecho, pero solo noté algunas caricias de alguien en mi mejilla.
Cuando abrí los ojos, vi a Luka allí ante mí.
Me levanté enseguida de la cama y extrañándome de lo que había hecho, le miré a los ojos.
―¿Qué hora es? ―le pregunté.
―Las nueve y media ―me respondió―. He venido a buscarte para que nos demos una ducha y desayunemos algo.
Seguí mirándole a los ojos y lo único que se me ocurrió preguntarle fue:
―¿No estas enfadado?
―No.
―¿Estás seguro?
―Seguro nena.
No me fiaba de él. Por lo que tenía que tener mucho cuidado con lo que tenía planeado para esa ducha.
―Si me prometes que no vas a salir corriendo, te quito las esposas en cuanto vayamos a desayunar.
―¿Cómo voy a escapar Luka? Ni siquiera sé dónde estamos.
―Aun así, sabes que no me fio mucho de lo que puedas hacer.
―Vale. En ese caso, quiero ir a darme una ducha y desayunar tranquilamente.
Él asintió.
―¡Luka!
―Dime Mariella.
―¿Por qué llamaste anoche a Patrick?
―Eso es asunto nuestro.
―Dímelo por favor. No quiero saber que estas intentando matar a mis tíos también.
―No lo estoy planeando.
Hizo una pequeña pausa.
―Patrick me mandó un mensaje ayer por la mañana en el que decía que estas siendo buscada por la policía.
―Eso es bueno, ¡no!
―Eso es malo. Te están culpando de la muerte de tus padres.
―¡Qué! Eso no es verdad.
―Tú, Patrick y yo sabemos que no es verdad. Por lo que me viene muy bien mantenerte aquí y así no te iras.
Luka tenía razón. No podía marcharme ahora que me estaban buscando por un delito que no cometí. Si hubiera alguna manera de contactar a mis tíos y decirles que mirasen las cámaras de seguridad, todo cambiaría.
―¿En qué piensas nena? ―me preguntó.
―En nada en especial ―le respondí―. Luka quiero darme esa ducha, por favor.
Luka me cogió la mano y quitó la esposa que estaba en la baranda de la cama.
Después, él se puso la esposa en la mano y me llevó hacia la salida de la habitación.
Cuando estuvimos en el cuarto de baño, Luka me quitó la esposa para que me quitase la ropa y en cuanto lo hice, me percaté que él también se había desnudado.
Él me puso de nuevo la esposa y entramos en la ducha. Donde en pocos segundos, Luka no tardó en tocarme los pechos y tocar mi sexo por varios minutos.
Al salir de la ducha, fuimos de nuevo hacia la habitación y ahí entramos en el closet. Donde me quitó la esposa y fui a escoger algo para ponerme.
Cuando terminamos de vestirnos, Luka me cogió la mano y me llevó hasta la cocina. Donde no me tuvo esposada.
No paré de pensar en lo que me había dicho con respecto a esa noticia. Lo único que quería era saber si era verdad.
Luka me puso encima de la encimera un zumo de naranja recién exprimido.
―Tómatelo para que te de energías ―me dijo―. Voy a continuar haciendo los cafés y las tostadas.
Le di un sorbo al zumo sin pensarlo y observé como hacía las tostadas de ese delicioso pan integral que usaba.
Antes de que pusiera mi tostada y mi café delante de mí, me tomé de un tirón el zumo para quedar tranquila y que el sabor no se mezclara con el resto de comida.
Luka terminó por servir el desayuno y comenzamos a comer despacio.
―Luka ―dije masticando―, tengo que resolver lo de la muerte de mis padres.
―No pienso dejar que me delates Mariella.
―No voy a hacerlo. Quizás si les dijera a mis tíos que...
―...ya te he dicho que no vas a hacer nada de eso ―me interrumpió.
Entonces hice el silencio y lo único que quería era desaparecer de verdad para que no me echaran la culpa de una muerte que no cometí.
Comencé a toser un poco. Ya que le di un sorbo al café y me supo demasiado fuerte.
―¡Estás bien! ―exclamó Luka.
―Sí. Solo he notado el café un poco fuerte. Sera por el zumo de naranja.
En realidad, notaba esa sensación extraña en mi cuerpo. Tanto que comencé a sentir ardor sobre mi sexo. Algo que jamás había sentido.
―¿Qué le has echado a mi café? ―le pregunté.
―Necesitaba vengarme de lo que me hiciste anoche. A parte de la información que me dio Patrick, también le pedí que me trajese esa droga.
―¡Qué!
Luka se levantó de la silla en la que estaba y se acercó a mí.
Me levanté enseguida, mientras que intentaba correr. Pero estaba mareada.
―Mariella no corras. Te sentirás mejor cuando te quite el deseo que ahora sientes en tu interior.
―¿Que le has echado al café? ―le volví a preguntar.
―MDMA. La droga más potente que existe en el mercado negro. Te he echado la suficiente para que yo pueda tener lo que no me diste anoche. Mi recompensa.
―¡Estás loco!
―Loco no nena. Voy a hacerte disfrutar más que antes. Pues yo también estoy sintiendo que el MDMA me está haciendo efecto.
Corrí hasta llegar al sótano. Aun así, él me siguió.
Cuando llegué, me quedé en shock por lo que había dentro. Las cosas habían cambiado mucho desde que me tuvo encerrada ahí.
En la cama había cuerdas y cinta americana. Que pretendía hacer conmigo.
La puerta del sótano se cerró y no me quedó más remedio que mirar hacia atrás. Sin embargo, no le miré a los ojos.
―¿Que pretendes hacer? ―le pregunté.
―Voy a enseñarte lo que es tener el mismo dolor que me hiciste pasar anoche a mí en mi entrepierna.
―Te odio.
―Lo sé. Veremos a ver que dice tu cuerpo al respecto.
Él se abalanzó sobre mí y no pude hacer nada. Ya que seguía mareada.
Luka comenzó a quitarme la ropa que tenía puesta y empujándome hacia la cama, todo comenzó a tornarse de otra manera. Jamás había probado una droga y esta solo hacia marearme. Como también me hacía sentir miserable.
Forcejeé con él y Luka me paró dándome una fuerte bofetada en la cara. La cual me dejó noqueada.
Mi muñeca derecha comenzó a moverse mientras que estaba tumbada en la cama y noté como se estiraban mis brazos en segundos.
Cuando abrí los ojos de nuevo y vi que Luka había puesto mi brazo derecho atado al respaldo de la cama, forcejeé para impedírselo. Pero volvió a dejarme noqueada con otra bofetada.
Noté que él hacia lo mismo con mi otra muñeca y como Luka la presionaba contra la cama. Lo único que hice en esos instantes, fue forcejear contra aquellas cuerdas.
Después volvió a hacer lo mismo con mis tobillos y los ató bien fuerte para que no se desatasen. Al igual que mis muñecas.
―Suéltame ―le dije mientras que forcejeaba contra esas cuerdas y los pensamientos que Luka tenía para mí en esos momentos.
Vi como Luka cogía otra cuerda y en breve me la ponía en mi cadera. La cual terminó de poner en mi sexo. Apretándola muy fuerte. Eso me hizo gemir más de lo que pensé.
―Quítame esto.
―Quiero que te des cuenta del daño que me hiciste tu anoche.
―Quítamelo por favor. Duele.
―Te acostumbrarás a tenerlo. Hay mucho día para que el MDMA se vaya de tu cuerpo y del mío.
Forcejeé un poco y la cuerda me hizo un poco de daño.
Luka cogió la cinta americana y cortando un poco, me la puso en la boca en breve.
Balbuceé y luego él me miró a los ojos diciéndome:
―Las cuerdas te sientan de maravilla. No pensé que tu fantasía sexual más íntima te hacia más atractiva.
Él se bajó de la cama y después se sentó en la misma silla que apareció cuando me trajo a este lugar. Esperando ahí, mientras que yo forcejeaba sin parar.
Tras un buen rato sin hacer nada y solo mirarme, Luka volvió a levantarse de aquella silla.
Mientras que caminaba hacia a mí de nuevo, él se quitó la camisa para quedar su torso desnudo.
Luka volvió a subirse encima de la cama y comencé a forcejear, mientras que él comenzó a excitar mis pechos. Lamiéndolos sin parar.
Noté su erección mientras que continuaba en mis pechos. Sin embargo, yo seguía tan excitada por la mierda de droga esa que me dio que lo único que necesitaba es que se pasara esos efectos.
Luka comenzó a bajar muy despacio mi cuerpo hasta que llegó a mi sexo. Donde no tardó nada en quitar aquella cuerda. La cual me hizo gemir por unos segundos.
Miré a Luka mientras que recorría mis muslos de las piernas. Donde no tardó en llegar a mi pelvis y en breve, comencé a sentirle en mi sexo.
Comencé a gemir y forcejear un poco mientras que él intentaba a duras penas lamer mi clítoris.
Como vio que me estaba resistiendo, me dio una palmada en mi trasero y después me dijo:
―Mariella relájate. Quiero que saborees el orgasmo de otra forma.
Sin embargo, balbuceé para decirle que no quería el orgasmo.
Luka continuó haciéndolo hasta que al ver que no paraba de forcejear, tuvo que meter sus dos dedos en mi vagina para excitarme.
Comenzó a moverlos rápidamente para poder lubricarme más de lo que había hecho.
Enseguida noté que estaba mojada. Como también vi por unos momentos que Luka estaba gozando de mi cara de placer.
Tras varios segundos sacando y metiendo sus dedos, él fue hasta abajo de mi tobillo derecho y quitó una de las cuerdas.
Él levantó mi pierna cuando volvió a estar arriba y excitando su miembro, me hizo entender que iba a entrar su polla en mi interior.
Cuando terminó de meterla, sentí como mi vagina se dilataba y se contraía. Lo hizo tanto, que no me di cuenta que estaba bastante excitada.
Luka me miró a los ojos y con esa sonrisa malévola me dijo:
―Ahora que sientes la sensación de estar drogada, no podrás decir que el sexo no es diferente.
Sin embargo, sus embestidas no me hicieron contestarle con lo que me había puesto en la boca.
Sentí mi cuerpo vibrar por una vez en medio de aquella desesperación de salir del lado de Luka. Mi cuerpo estaba disfrutando, aunque mi mente me decía lo contrario.
Recordé por unos instantes la sensación que me daba Luka cuando manteníamos relaciones sexuales cuando nos veíamos una vez por semana. Había olvidado eso cuando la vi con Harriet en la misma cama y rompí mi relación con él. Sin embargo, en esos instantes estaba hablando de por si la droga que me había puesto sobre mi café y sabía que tarde o temprano, esta se marcharía de mis venas y podría decirle lo mucho que le odiaba. Más que saber que me había sido infiel.
Sentí sus embestidas aún más fuertes y como nuestros cuerpos chocaban. Tanto que me excitaba y me ponía más. Sin embargo, quería que todo acabase. Un lado de mi subconsciente me decía que debía de pararlo ya.
Cuando hice el esfuerzo de mover mis muñecas, me hice daño. Fue la sonrisa malévola de Luka lo que me hizo entender que no iba a tener escapatoria para lo que fuera a llegar.
Noté el clímax en pocos minutos. Tanto que no me había percatado que también lo había logrado yo.
Me corrí y con ello también lo sentí a él. Algo que me hizo sentí mucha vergüenza y desesperación por desatarme para ir a darme una ducha para estar limpia de sus manos.
Luka cayó rendido sobre mi cuerpo y comenzó a respirar entrecortadamente. Eso me dio un poco de asco. Aunque hubiera disfrutado de aquel orgasmo.
―Aun... queda más... ―dijo en un hilo de voz―. No... te vas... a librar... de mi... tan... fácilmente.
Luka volvió a incorporarse y echándose el pelo hacia atrás, me inclinó un poco y ahí metió muy despacio su polla en mi ano. Haciéndome gemir más de lo que ya había hecho.
Fue ahí cuando no terminó de penetrarme por un buen rato.
Sin embargo, estuvo todo ese día y noche follándome sin parar. Hasta que la droga desapareció de mi interior y también de él. Corriéndose cuando vi en su reloj que eran casi la una de la mañana.
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Simplemente Mía
Tiểu thuyết Lịch sửLa vida a veces no se trata de disfrutarla. Se trata de vivirla. Mariella Sanz pensó que lo tenia todo con su libertad tras dejar su última relación. Sin embargo, Luka Wood no se había marchado del todo de su vida. Sin embargo, será las malas deci...
