Capítulo 4

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El olor se volvió un poco extraño. Tanto que en pocos segundos se volvió insoportable.
Comencé a abrir de nuevo los ojos muy despacio y comencé a notar ese olor aún más fuerte. Como si fuera azufre. Tanto que volví a sentirme mareada.
Recordé donde y con quién estaba. Eso también me hizo pensar en mis padres y en los disparos que le dieron en la sien.
Abrí los ojos forzadamente para ver si todo aquello era una pesadilla. Salvo que me costaba hacerlo por lo que Luka me inyectó en el cuello tras ver morir también a mis padres.
Me senté en la cama hasta que se me pasó el mareo. Y mientras lo hacía, comencé a recordar mi intento de escapar de Luka y después ver a mis padres. Donde los vi muertos de miedo y en breve morir.
―Por fin has despertado ―escuché.
Intenté abrir más los ojos para encontrarme con Luka. Pero no quería encontrarme cara a cara con el asesino de mi familia.
Llevé mis manos a mi cabeza y me extrañé estar desatada.
―¿Dónde... estoy? ―dije exhausta.
―Ahora estamos en un lugar más seguro. No intentarás escapar de aquí al menos que quieras que te termine matando.
―Hazlo ya de una vez Luka. Ya has hecho todo lo posible para que me quedase sola.
Ubiqué enseguida a Luka ante mí y tenía puesto un traje de chaqueta con unos guantes de cuero en las manos. En ellas sostenía algo que no sabía que era.
―Eso que tienes puesto es un disfraz ―dije.
―No. He ido a ver a mi madre y no quiero que se entere de nada de lo que está ocurriendo.
―¿Sigues con tus mentiras?
―A mi madre no le puedo decir la verdad. Lleva unos días enferma y estoy haciendo todo esto por ella.
―¿Retenerme aquí es lo que estás haciendo por ella?
―No. Yo sé a lo que me refiero.
Mi mareo se fue marchando y vi a Luka muy serio.
―¿Por qué lo has hecho?
―¿Qué cosa, según tú?
―Matar a mis padres también.
―Quería enseñarte que no deberías de desafiarme. Ahora que no tienes cargo alguno con ello, podré disfrutarte más que cuando estábamos en el pueblo.
―Luka, ¿dónde estamos?
―En un lugar lejos de la civilización humana.
Miré a mi alrededor y vi que aquel lugar era un desierto. Solo estaban la cama y la silla donde Luka estaba sentado. Parecía un sótano o un bunker.
―Ven aquí ―me dijo.
―No voy a hacerlo.
Vi la puerta cerca de él y salí sin pensarlo a correr. Sin embargo, fueron algunos segundos. Ya que me atrapó al instante.
―Ya veo que me vas a seguir desafiando Mariella―él me sentó encima suya y noté su erección―. Voy a tener que tomar cartas en este asunto.
―Suéltame ―dije forcejeando.
Apretándome fuerte Luka contra su torso, mi mundo se comenzó a tornar en una completa oscuridad.
―Ahora lo único que me apetece ―dijo bajando su mano por el pantalón― es quitarme el calentón que me dejaste en el departamento ―él terminó de meter su mano en mi pantalón y sentí como me masajeaba despacio mi clítoris.
―No por favor ―dije.
Me ahogué en un gemido.
Intenté hacer lo mismo que en el departamento. Sin embargo, él me frenó levantándome y llevándome hacia la cama.
―Luka por favor...
―Cállate ―me interrumpió.
Luka me tumbó boca abajo en la cama y después intentó quitarme los pantalones. Hasta que lo logró.
―Me gusta este coñito que te gastas. Es un delicioso manjar para mi paladar.
Noté como me metía un dedo en mi ano para dilatarlo. Sin embargo, logró que obtuviera dolor.
―Hoy no voy a correrme aquí. Me apetece hacerlo en tu coñito.
Noté rápidamente sus dedos en mi vagina. Dónde comenzó a sacar y meter sus dedos.
―Par... ah...
―Ya sabes que no voy a hacerlo. Tú querías que te follase, pues eso es lo que voy a hacer.
La textura del cuero que tenía en sus manos lograba llegar más allá de lo que un día soñé. Algo que me gustaba sentir mientras que un vibrador y una polla estaban sobre mi para conseguir uno de mis orgasmos. Excitarme mas de lo que pensé.
Movió su mano rápidamente y noté como sus dedos se iban mojando con rapidez mientras los sacaba y los metía.
Mis gemidos sonaron poco tiempo después. Pero eran gemidos ahogados en las lágrimas que comenzaron a brotar en mis ojos.
En pocos segundos, noté el cinturón de su pantalón y comencé a forcejear para levantarme.
―No te resistas. Sabes que cuando más lo hagas es peor.
En breve, noté su polla en la entrada de mi vagina y el pequeño dolor que sentí, me hizo gemir y volverme loca.
Luka comenzó a moverse muy despacio para empalmarse aún más. Sólo sentía como su polla se movía para llegar al clímax.
―Por qué no haces de tu estancia a mi lado más grata y sin problemas.
―Ja... ah... más...
Luka comenzó a moverse más rápido y yo me notaba más lubricada. Me odiaba por reaccionar a algo que no quería. Me sentía avergonzada.
Él comenzó a chocar su pelvis con mi trasero y eso me hizo levantar mi cabeza con un gemido ahogado.
―Córrete ―me dijo.
Pero me negué a ello intentando echar fuera su pene de mi interior moviéndome. Sin embargo, enseguida me agarró y no pude evitarlo.
―Para por favor.
―Ya conoces mi respuesta ―me dijo mientras que seguía penetrándome.
Me estaba negando a recuperar mi dignidad después de que el asesino de mi familia estuviera tocándome y follándome sin permiso.
Tras varios minutos penetrándome, sentí el clímax en él y también en mí. No quería darle mi orgasmo.
―Córrete ―dijo―. Se que quieres hacerlo.
Ahí penetró aún más fuerte y no me quedó más remedio que rendirme al orgasmo.
Noté algo en el interior de mi vagina y supe que él también se había corrido.
Caí rendida encima de la cama y conmigo sin salirse de mi interior, también lo hizo Luka.
Hundí mi cara en la cama para que no me escuchase llorar. Es lo menos que necesitaba en ese momento.
―Ves cómo te corres, aunque no quieras ―me dijo en el oído.
Él respiró entrecortadamente.
En segundos, salió de mi interior y volvió a decirme:
―Descansa. Mañana vendré a buscarte para que te des una ducha y desayunemos juntos.
―Que te den Luka ―le dije entre un sollozo.
Sin embargo, él no me dijo nada.
Sentí sus pasos ir hacia algún lugar y a su vez como sus pantalones los subía de nuevo.
El ruido de la puerta me dijo que se iba de allí y lo último que escuché, fue como una llave se giraba.
Terminé de ahogar mis lágrimas en aquella cama para llorar todo lo último que había pasado con el regreso de Luka a mi vida.

Simplemente MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora