Capítulo 19

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Ellos estaban ahí. Mirándome. Tenían la misma sonrisa que la última vez que lo pasamos en familia. Mi madre era la más bella, mi padre el hombre más guapo que había y de mis hermanos ya no tenía nada que decir de ellos.
En los brazos de mi madre había un bebé. Supe que era yo cuando miré que tenía los mismos ojos. Sin embargo, sentí una breve nostalgia cuando mi padre me puso su mano en mi hombro derecho y me dijo:
―Estará bien a nuestro lado, te lo prometo. Te lo cuidaremos hasta que llegues junto a nosotros.
Fue cuando miré hacia mi estómago y noté un gran vacío junto a una nostalgia enorme.
La luz del túnel se volvió oscuridad y solo noté lo que había detrás de ella. Salvo que aún me costaba abrir los ojos.
Él apareció en mis sueños. Luka estaba ahí como un torrente de agua. Fue su imagen cuando mantuvimos relaciones el mes antes de dejar nuestra relación lo que estuvo ahí.
―El periodo no me ha bajado aún.
―¿Que me quieres decir con eso? ¿Qué estás embarazada?
―Puede ser Luka. O simplemente sea un atraso de mi periodo por estrés que ahora me quiere dar mi padre de ser directora de su empresa.
―Sera eso. Si es verdad que estás embarazada abortas. No quiero ninguna carga ahora que soy joven y tengo un demonio que estoy cargando.
―¿Que demonio Luka?
―Ya lo entenderás.
―¿Has vuelto a recaer?
―No.
Fue cuando le miré a los ojos y supe que me estaba mintiendo.
Ese recuerdo se volvió a tornar en oscuridad, cuando vi que Luka desaparecía de ellos y yo abría los ojos.
Desperté despacio y en lo único que pensé fue en que había pasado. Sin embargo, cuando pensé que intenté escapar de Luka, un coche me arroyó.
―Por fin despiertas ―escuché.
Terminé de abrir los ojos y vi a Luka sentado ante mí. Nunca le había visto con esa cara de preocupación desde que nos conocimos.
―¿Qué ha pasado? ―le pregunté.
―Tuviste un accidente Mariella ―me dijo―. Has estado dos días dormida.
Sentí un poco de dolor y vi que mi cuerpo se movía. Por lo que tuve algunas magulladuras del golpe.
―Mi bebé. ¿Cómo está?
―Nena, has perdido al bebé en el accidente.
―¡Qué! ―le miré exhausta y supe que tenía delante al culpable de la muerte de mi hijo. Por lo que mis lágrimas comenzaron a caer―. Te odio maldito hijo de puta.
―Nena cálmate.
―No voy a calmarme. Ojalá que tu madre nunca se recupere ―le dije.
Luka me pegó una bofetada y mis nervios se dispararon.
Él corrió hasta la puerta de la habitación y llamó al doctor.
―Te quiero tranquila nena. No me vale que estés nerviosa.
Vi entrar al doctor y supe que estaban ahí por órdenes suyas.
―Le inyectaremos un calmante para que se tranquilice señorita Sanz.
―¡No! Lo único que quiero es que este hijo de puta se vaya de aquí.
―No pienso hacerlo ―me dijo Luka―. Eres mi mujer y no tengo por qué moverme.
Sentí un pinchazo en mi brazo y no pude hacer nada.
Sin embargo, en segundos comencé a ver todo borroso y comencé a quedarme dormida cuando el calmante comenzó a hacer efecto.
Y cuando me hizo más efecto, me quedé dormida de nuevo.

Volví a soñar de nuevo con mis padres y como mi madre sostenía a un bebé en brazos. Fue cuando entendí las palabras que me dijo mi padre. Que cuidaría de él hasta que nos volviéramos a reunir todos.
Al cabo de un tiempo, volví a despertarme y cuando la luz estuvo en mis ojos, vi a mi tío.
No supe que decir. Lo único que hizo, fue dejarme exhausta.
―¿Estás bien hija? ―me preguntó.
―Mariella ―vi como Luka se acercó a mi―, he sido yo quien ha llamado a tus tíos. Necesitaban saber que estabas hospitalizada por el accidente. Como también que habías perdido a nuestro hijo.
―Hija, ¿podemos hacer algo por ti?
―No ―le respondí―. ¿Dónde está la tía Yvonne?
―Está tomando un café fuera con los hermanos de Luka. Supongo que ellos también están preocupados. Más aun cuando me han contado lo que hiciste por la señora Wood.
―Cierto. Recuerdo el accidente después de donar mi sangre. Y desde ahí solo recuerdo que vi a mis padres cargando de un bebé.
―¿Es cierto que estabas embarazada?
―Sí. Lo supe hace unos días.
―¿Por qué no nos dijiste que habías venido a la ciudad para verte?
―El culpable fui yo, señor Sanz ―dijo Luka―. Estaba tan metido en la salud de mi madre que no pensé en ella.
―Vale.
Mi tío hizo una breve pausa.
―Cuando te recuperes, vente unos días a la casa. Quiero que descubramos la herencia de tus padres.
―Eso no va a poder ser posible señor Sanz ―dijo Luka.
―¿Por qué?
―Por qué Mariella está en el punto de mira de los asesinos de sus padres y no puedo permitir que le pase algo.
―Lo sé. Pero le pondré escoltas si es necesario.
―Luka, debo de hacerme caso de mi tío. Quiero que la herencia de mi padre se reparta. Aunque solo me pertenezca a mi ―dije mientras que le miraba a los ojos.
―Ya hablaremos de esto más tarde. Ahora relájate ―dijo Luka.
―Os voy a dejar a solas ―dijo mi tío.
―No te preocupes tío. Podéis dejarme los dos a solas. Quiero descansar y pensar a solas.
Ambos asintieron y salieron de la habitación en pocos segundos.
Yo me limité solamente a pensar en lo que tenía que hacer para quitarme de encima a Luka y volver con mis tíos. Sin embargo, sabía que no tendría escapatoria con el asesino de mis padres si no hacía algo que nos separase.

Un poco más tarde cuando vi que el sol estaba ocultándose, los hermanos de Luka entraron para despedirse de mí y me dijeron que estarían al pendiente por si necesitaba algo.
La enfermera trajo la cena y me puse a comer, mientras que Luka entraba a la habitación y cerraba la puerta.
Tragué bocado mientras que este se acercaba a mí y me decía sin duda:
―No pienso dejar que te vayas a casa de tu tío y me delates.
―Sigues con esa misma historia ―le dije―. Déjame en paz o le diré a ellos que fuiste tú el asesino de mi familia junto a Patrick.
Él se sentó en la cama y después me cogió el cuello.
―Que no se te vuelva a ocurrir amenazarme. Porque ya me da igual que estemos en un hospital.
Después de unos segundos con su mano sobre mi cuello, lo soltó y comencé a respirar entrecortadamente. Algo que me estaba costando.
―Ya lo sabes ―me dijo.
―Siempre te basas en la maldita violencia Luka. Cuando coño vas a parar.
―Cuando me dé la gana.
―En ese caso, soy yo quien ha decidido una cosa.
―¿Cual?
―Que voy a llevar mi vida separada de ti.
―No puedes hacerme esto.
―Si que puedo. Tú y yo no hemos sido nada últimamente.
―Mariella estoy enamorado de ti joder.
―No te creo.
―Pues deberías de creerme.
―No lo hago, por qué quiero hechos no palabras.
―¿Y qué quieres que haga?
―Tu ya sabes lo que quiero. Pero dudo que logres estar al mismo nivel que yo.
―Sabes que no puedo hacerlo. Ese demonio me seguirá de por vida Mariella.
―Pues no me pidas que te crea. Por qué no será cierto lo que dices sobre que me amas. Por Dios, mataste a mis hermanos y a mis padres. Y ahora también a tu hijo. Nuestro hijo.
Hice una breve pausa y después volví a decirle:
―Si es verdad tus sentimientos hacia a mí, cambiarás. Si no a mí no me vengas con mentiras.
―Si lo que quieres es que esté limpio de drogas, lo haré. Pero recuerda que eres simplemente mía y si te veo con otro, las cosas irán mucho peor que cuando te secuestré.
Luka hizo una breve pausa.
―Espero por tu bien que tampoco digas eso.
―Te dije que no diría nada. Salvo que necesito que te vayas y pienses bien si vas a quitarte las drogas.
Luka no me dijo nada.
―Es lo mejor para los dos ahora.
―No me digas que es lo mejor para mi Mariella ―dijo.
―Se lo que es mejor para ti y para tu madre. Esa mujer no debería de sufrir más de lo que ya ha sufrido con su enfermedad.
Luka no dijo nada y ambos nos miramos a los ojos.
La puerta de mi habitación se abrió y vi aparecer a mi tío por ella.
―¿Os ocurre algo? ―preguntó él.
―Nada tío. Luka y yo hemos hablado y por fin a entrado en razón de que debería de estar para la lectura de la herencia de mis padres. Como también que debo de hacer un viaje para reflexionar todo lo que ha pasado últimamente.
―¿Quieres ir de viaje? ―preguntó mi tío.
―Sí. Después de la lectura continuaré con mis planes de irme a Roma para ayudar a esos niños. Espero que los asesinos de mis padres no me encuentren allí.
―Pienso que será muy precipitado ese viaje cariño ―dijo Luka―. Deberías de quedarte en el país hasta que los encuentren.
―¡Y poner mi vida en riesgo! Ni hablar ―dije con la mirada fija en Luka―. Voy a seguir con los planes que tenía hace un mes y nadie va a impedirlo.
Entonces Luka captó el mensaje enseguida y me alivié.
―Luka deberías de ir con tu madre. Yo quiero quedarme a solas con mi tío para hablar de la herencia de mi padre.
Y Luka se levantó de mi lado y se marchó de la habitación. Dejando a solas con mi tío. Sim embargo, noté su furia cuando dio un puñetazo sobre la pared cuando estuvo fuera. Eso me dejó un poco inquieta.
Después, mi tío y yo estuvimos hablando de lo que había pasado. Sin embargo, no le conté el motivo verdadero de por qué estuve al lado de Luka todo este tiempo. Quería que todo se dejará tal y como estaba para saber si Luka iba a cambiar como me había dicho. Aunque sus promesas ya sabían a incienso recién quemado. Pues no me fiaba de él como lo había hecho antes.
Cuando terminé de comer, decidí dormir el tiempo suficiente para dejar de pensar en lo que había hablado con Luka y en la decisión que había tomado al respecto después de leer la herencia de mis padres. Esperaba que ese tiempo en Italia estuviera más tranquila de lo que no había estado en ese largo mes al lado del asesino de mi familia y de mi hijo. Mas que nunca tenía que pensar en la manera de mantener a mis tíos a salvo de Luka y de sus ansiosos planes de retenerme a su lado de nuevo.

Simplemente MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora