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—Tu eres ridículo.

El rizado puede sentir un puchero formarse en su boca, esto es estupido, una parte suya quiere patear, retorcerse y así poder safarse de aquel agarre, pero su Lyko le asegura que esta a salvo en los brazos de aquel alfa castaño, el rizado puede asegurar que Koa se ha vuelto loco, acaba de observar como asesinó a un lobo sin escrúpulos y aún así su lyko confía en él.

El rizado lleva meses rastreando esta amenaza de la que se habla entre las aldeas de todos los continentes, claro a espaldas de sus madres pues no cree ni por un segundo que a las alfas líderes de la manada Styles les simpaticé mucho saber que su único hijo esta solo en los bosques cazando a la cosa responsable de la muerte de tantos, pero el omega puro heredero de la tierras de Astilia siempre ha sigo así, Harry ama las aventuras, cuando era pequeño solía escabullirse a la frontera del continente a trepar árboles, descubrir nuevos caminos en el bosque incluso se hizo amigo de unos cuantos animales que aún visita en las fronteras cada que le es posible.

Harry decide que es mejor mantenerse quieto sobre los brazos del alfa y aguardar a algún momento de descuido dónde pueda patear el trasero de aquel alfa de nuevo.

Se amable, es nuestro alfa.

A la mierda la amabilidad, es lo único que puede pensar el rizado, Harry no suele ser una persona agresiva, es mas, suele tratar a todos con respeto y siempre opta por ver lo mejor en los demás, sin embargo, en tan solo poco tiempo el ojiazul lo esta sacando de quicio.

Dejo de moverse hace un tiempo, resignándose ha ser transportado a través de los bosques de sus tierras (cabe aclarar), como un simple costal de harina, el rizado aprovecha el tiempo para idear un plan, por mucho que quiera matar al alfa que lo lleva cargando, sabe que tiene que presentarlo ante sus madres, pues sin importar lo que diga Koa, el castaño puede ser realmente peligroso.

Lo único que saca al ojiverde de sus pensamientos es el golpe que se da contra la tierra cuando el alfa, no muy amablemente, lo deja sobre la superficie.

—Idiota.-bufa el rizado.

El alfa no reacciona de ninguna manera y si es posible aquello irrita aún más al omega, quien solo se queda ahí tumbado en el césped tratando de safar el agarre de la soga en su muñecas disimuladamente para no alertar al castaño, lo logra pero sólo ocupa sus manos para sentarse sobre el césped y recarga su espalda contra el tronco que tiene cerca de él, re acomoda sus manos sobre su abdomen simulando que siguen privadas de cualquier posibilidad de movimiento.

El alfa comienza a sacar objetos de su mochila que el rizado no logra registrar hasta que su secuestrador, si así es como Harry ha decidido llamarlo en su cabeza muy para el pesar de Koa que insistía por "mi alfa idiota", comienza a armar una especie de tienda hecha de manta en el área despejada, Harry simplemente lo observa, los rayos de sol sobre sus cabellos castaños lo hacen ver etéreo, sus fuertes manos son marcadas por venas fácilmente esculpidas por criaturas mitológicas antiguas, sus miembros superiores actúan rápido en armar aquel refugio temporal mientras sus piernas se mueven ágilmente por el césped, cada que el ojiazul se agacha los músculos de sus miembros inferiores se contraen marcando sus glúteos de una manera exquisita, si el rizado puede dar su sincera opinión.

—Deja de observarme, omega.

El omega puro sale de su pequeña burbuja, por desgracia, ya que apreciaría más al alfa si jamás volviera a abrir la boca.

—No te observaba a ti, alfa narcisista.

El castaño voltea a verlo con una ceja levantada, si el rizado tuviera que adivinar diría que no está impresionado por su comentario lleno de todo pero la verdad, incluso puede sentir la burla de su Lyko en el interior de su ser, nunca se había sentido tan traicionando por, bueno pues, por si mismo.

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