Atria 2

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Oscuridad. La luna llena en el cielo. Gruñidos. Garras y un lobo enorme cuyo pelaje se igualaba a la nieve. Patas moviéndose a una velocidad impresionante. Luz. Oscuridad. Gritos, es su madre, el Alfa puede oír su nombre. Oscuridad y el eco de ¡Louis, Louis, Louis! Más gritos, todo se distorsiona la luz, la luna, la oscuridad, nieve, lobos, garras y su madre gritando el nombre de su cachorro sin cesar una y otra y ¡LOUIS, LOUIS, LOU-

—¡Louis, despierta, alfa!

Lo primero que siente es el peso de su espada en su mano, empañándola con tanta fuerza que es sorprendente que el material no seda ante la presión, lo segundo es un movimiento debajo de él, después el sol calentando su epidermis y el olor a manzanilla, lavanda y...

—Miel.-susurra el castaño antas de abrir los ojos.

Louis no sabe que esperar al abrir los ojos, pero puede asegurar que no era la punta de su espada recargándose peligrosamente sobre la garganta de el dulce omega de rizos y un par de jades que lo miran bien abiertos; en ese momento entre el olor dulce y floral puede detectar la desesperación. Y como si la piel de el ojiverde quemara, Louis se retira de arriba de el menor en un movimiento muy rápido; con su trasero sobre el césped arroja su espada lejos de él con repulsión como si el objeto lo hubiera traicionado de la peor manera posible, tal vez lo hizo. Por el shock de la vista al despertar bruscamente, Louis se olvida de respirar y sus pulmones no le perdonan aquel error haciéndolo hiperventilar hasta que el oxígeno falla su objetivo, a causa de la rapidez de sus inhalaciones, provocando que Louis caiga en el desmayo con el olor a desesperación y lavanda acompañadolo a la oscuridad total.

La segunda vez que abre los ojos esta mañana es con un jadeo por un líquido frío que lo baña de golpe.

—¡QUE MIERDA!

Grita mientras se reincorpora de golpe solo para escuchar unas leves risitas. Con mucho esfuerzo el mayor despega sus párpados con lentitud para acostumbrarse a la tenaz luz del sol, el dorado conoce a el azul creando un tono que ni el mar más bello y virgen posee, el mismo cielo no se atrevería a tratar de igualarlo ni en sus mejores días. Las risas suaves mueren en la garganta de Harry cuando goza de aquel efecto etéreo.

—Te desmayaste.-habla Harry, después carraspear buscando el efecto de un tono normal y desinteresado, decir que no lo logra esta de más.

El recuerdo de la pesadilla llega a la mente del castaño, cuyo semblante cambia de enojado y ofendido a uno triste y sombrío, el gesto y olor del Alfa provocan que Harry se vuelva un manojo de preocupación. Esta vez el rizado carraspea solo de nervios antes de hablar.

—La primera vez que despertaste-comienza ganando la atención del castaño quien despega su mirada del pasto para prestarle atención al Omega.—Mmm tenias tu espada contra mi garganta.-dice mirando el artefacto un tanto aleja de ellos, Louis hace lo mismo con los ojos muy abiertos, su olor se hace más fuerte y el Omega puede detectar pánico en él, así que se apresura a agregar—Pero en el momento que te percataste la alejaste de mí, estoy bien, lo juro.-el ojiverde se acerca lentamente al mayor hasta que su mano encuentra lugar en el hombro bañado por el agua, el toque es tan suave y superficial que el Alfa sabe que está ahí por que sus ojos son testigos de ello.—No me hiciste daño, Louis.-sus palabras parecen calmar poco al castaño, quien lo mira sin expresión alguna, sin embargo dentro de ese par de pozos infinitos, Harry puede apreciar una inmensa y abrumadora tristeza.—¿Estás bien, Lou?

El apodo se resbala de su lengua como miel espesa y dulce, si Harry se sonroja un poco bueno es solo el efecto causado por el ronroneo que Koa emite al llamar así a el Alfa.

Nuestro Alfa. Corrige el Lyko, el rizado lo ignora.

El castaño parpadea un par de veces, su mente da vueltas, miles de ellas ante la idea de abrirse ante este casi desconocido, de permitirse ser vulnerable de nuevo, tal vez se equivocó, tal vez  si quiere sentir cada emoción hasta por las cosas más diminutas tal vez y solo tal vez quiere quedarse, quiere luchar por recuperar su humanidad y tener la vida que se madre siempre quizo para él, pero solo tal vez.

—Pesadillas.-dijo restándole importancia, el Alfa se levanta del césped y comienza a caminar.

—Lou-

—No estoy listo.-la oración no es más que un leve susurro proveniente el castaño mientras toma su espada, tan bajo que el Omega no logra registrar.—Me cambiaré la ropa empapada y me largaré.

Al contrario de las previas, estas palabras recién pronunciadas son tan audibles que se sienten como una bofetada para el rizado.

El ojiazul moría por decirle a el Omega que fuera con él, que aquel "me largaré" lo incluye en cada una de sus letras, quiero suplicarle que no lo deje solo jamás; pero tiene miedo.

Harry quería decirle "Te seguiré, siempre." , sin embargo, esta considerando no hacerlo y solo dejarlo en paz, buscar a sus madres para comentarles lo sucedido, hacerles saber que está bien para después solo seguir buscando a la amenaza, como era el plan desde un principio, y olvidarse del hermoso alfa de ojos azules.

¡No!

Koa, es claro que no nos quiere aquí, debemos irnos y dejar que siga su camino.

Lo matará, ese camino matará a nuestro Alfa. ¿Es eso lo que quieres?

Claro que Harry no quiere eso, de hecho quiere lo contrario, desea poder tomar al Alfa en sus brazos e impregnarlo con su olor hasta que cada fantasma de su pasado lo liberen del tormento, quiere ver aquel marfil de su boca en cada sonrisa , deleitarse con la melodía de su felicidad y perderse en su mina de zafiros.

Louis lo miraba desde su posición erecta, su mirada concentrada en la manera que Harry aferra sus dientes a la piel rosada y pomposa de sus labios lastimándola un poco.

—Las he tenido desde que mamá desapareció.-ni siquiera registró el momento en el que aquellas palabras salieron de su boca.

La mirada de Harry sube hacia él de manera inmediata, el Alfa temió por el cuello de el menor en ese momento y también por sus siguientes palabras m.

—Las pesadillas, me refiero-el Alfa se aclaró la garganta, claramente incómodo de hablar de el tema.—Me refiero a las pesadillas.

El Omega lo mira atento incapaz de realizar algún movimiento, no quiere asustar la vulnerabilidad que demuestra el castaño en estos momentos, incluso desea maldecir al viento por crear movimiento, pero realmente quiere maldecirse más asimismo cuando registra las palabras que inevitablemente saldrán de su boca en los segundos siguientes.

—No tienes que hablar de ello si no quieres.-su voz era baja y precavida.

Internamente el Omega desea retirar sus palabras y solo callar hasta escuchar lo que Louis quiere decir, sin embargo, puede oler la incomodidad y nervios que emanan del Alfa y Harry lo último que quiere es generar ese tipo de emociones en el mayor. Con una sonrisa cálida mira al Alfa quien se observa hecho un lío mientras su mirada analiza a Harry en busca de algo, al parecer lo encuentra segundos después, si sus hombros relajandose y la lenta liberación de dióxido de carbono son indicacion alguna para ello.

Louis aclara su garganta y toma asiento en el césped nuevamente, la ropa empapada es ignorada por el Alfa ahora una de sus menores preocupados; el castaño suspira, después mira a Harry, quien le regala una suave sonrisa, y con ese último gesto el ojiazul decide que si no le queda mucho tiempo, ¿por que no contarle al bonito Omega, que intento asesinarlo, cosas que jamás le ha dicho a nadie más?

—Cuando era un cachorro...

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