Capítulo 14

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AMETHYST


Estamos preparando el desayuno. Me olvido por completo de la llamada, así que me enfoco en hacer los crepes que pidió Isa. Al rato llega ella y nos ayuda a terminar de poner todo en la mesa.

Cuando ya hemos comido, el timbre suena. Mientras los demás siguen desayunando, voy a abrir. Hay un policía esperando que lo invite a pasar. Frunzo el ceño y lo dejo entrar.

—¿En qué lo podemos ayudar? —pregunto.

—Buenos días. Estoy buscando a los familiares del señor André Roussel —dice él.

—Soy su hija, y ella su esposa —menciono señalando a mi madre.

—Lo lamento mucho —prosigue —Hemos encontrado al señor Roussel —hace una pausa y nos mira a ambas. —Lo hemos encontrado muerto en el lago Petriev.

Mi madre comienza a llorar. ¿Por qué llora?

Mi rostro, en cambio, permanece frío y serio.

—¿Cómo fue? —pregunto.

—Aún debemos esperar el resultado de la autopsia, pero el cuerpo tiene múltiples puñaladas, propinadas claramente por un cuchillo o navaja.

—Ok —es lo único que digo.

—Una vez realizada la autopsia podremos entregarles el cuerpo para que puedan velarlo y probablemente estaremos citándolas para la investigación.

—¿Investigación para qué?

—Señorita, a su padre lo han asesinado.

—Quizás él se lo buscó —me encojo de hombros.

Todos me miran con una expresión casi atónita.

¿Tan mal está que no sienta pena? ¿Que no me importe en absoluto que el hombre que nos maltrató durante años ya no esté? ¿Que sienta paz? ¿Que no quiera llorar? ¿Es malo?

Isabella sube de pronto las escaleras. El policía se va poco después, mientras Caín le da agua con azúcar a mi madre para calmarla, ya que sigue llorando de forma desconsolada.

Yo también subo, detrás de mi amiga. Ella está llorando.

—¿Qué te ocurre? —pregunto acercándome.

—¡Fue Alastor! ¡Fue él! —grita.

—¿Qué dices?

—Ahora entiendo todo. ¡Tenía sangre en la ropa! —sigue gritando —Fue él, por eso cambió drásticamente. Fue él... tenía una navaja.

—¡Basta! Pudo ser cualquiera, por Dios. Ya has oído al policía, hay que esperar la autopsia. Así que mejor no toques más el tema.

—¿Cómo puedes estar así de tranquila?

—Porque murió un monstruo, no una persona... Diría que incluso estoy feliz.

Ella me mira asustada.

—¡Murió una persona! ¡Hay un asesino suelto! ¡Murió tu padre, joder, Amethyst, reacciona! —Isabella parece al borde de un ataque de pánico. Tiembla, está pálida.

—Te traeré un poco de agua. Siéntate en mi cama —exclamo saliendo del cuarto.

Al bajar, Caín me observa fijamente. Mi madre no para de llorar. Yo me limito a poner los ojos en blanco y suspirar de manera pesada. Preparo el vaso para Isabella y subo nuevamente.

—Ten, bebe.

—¿Por qué tengo esta reacción ante una situación así? Ante un asesinato... —dice recibiendo el vaso y bebiendo de él —¿Por qué siento como si estuviera viviendo algo que ya viví?

Just Like An EngelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora