Capítulo 21

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Un auto toca la bocina frente a mi casa. Bajo las escaleras con rapidez antes de que mi madre salga a ver quién ha venido por mí.

—¿Dónde vas? —pregunta desde la cocina.

—Voy a cenar con Isabella —respondo mientras acomodo mi cabello y me acerco a despedirme. Dejo un beso en su mejilla y salgo para subir al auto que me espera.

El chofer me lleva hasta un hotel de lujo en el centro del pueblo. Al bajar, Asher ya está allí, me ofrece su brazo y lo tomo para entrar junto a él.

—Estás realmente hermosa —dice.

Llevo un vestido rojo ajustado, algo corto, tacones altos y una chaqueta negra.
Entramos a uno de los restaurantes del hotel y nos sentamos en una mesa claramente reservada para él. La atención es impecable, no puedo negar que me gusta.

—Pide lo que quieras, Ma Petite —comenta mientras ordena una botella de champagne.

Gran parte de la carta me resulta desconocida, así que opto por algo sencillo: risotto con camarones y otros ingredientes cuyos nombres ni siquiera sé pronunciar. Espero que me guste; tengo hambre. Para mi desgracia, no venden hamburguesas con queso.

—Háblame un poco de ti —dice de pronto.

—No tengo mucho que contar. Mi vida es aburrida. —suspiro, cuando me hacen esa pregunta, nunca sé qué responder —Mejor cuéntame de ti, Asher.

—Muchas cosas ya las sabes.

—Sé que eres abogado, que perteneces a los fundadores y que te hiciste cargo de tus sobrinos cuando sus padres murieron. —alzo las cejas —Eso es todo. Siento que falta mucho.

Él se ríe y algo en mí se enternece al ver las pequeñas líneas que se forman junto a sus ojos.
—No hay demasiado que contar. Crecí y estudié en Francia. Nuestra familia es de origen francés. Siempre estuve inmerso en el mundo de los negocios y las leyes. —se encoge de hombros —Eso es todo. Te noto curiosa.

Niego con una risa leve. —Solo quería saber un poco más.

—Entonces pregunta.

Sé que me estoy desviando del motivo real. —¿Por qué quisiste ayudar a Caín con lo de su padre? —pregunto de golpe.

—Aunque no lo creas, le tengo cierto cariño a él y a su familia... excepto a su padre. —toma las copas y sirve champagne para ambos —Creo que, en el fondo, quiero verlo hundido —bebe un trago —A su padre, claramente.

—Entiendo —bebo un poco sin apartar la mirada —Tengo una duda: ¿cómo es que ese hombre tiene tanto poder y nadie puede hacer nada? Incluso ustedes, siendo miembros fundadores.

—Dicen que el dinero es poder —responde —Pero más que el dinero, diría que es el miedo. Y si algo tiene Saul Reynolds, es eso —suspira —Se las ha arreglado de forma tan perfecta que tiene a todos de los huevos... grotescamente hablando.

—Algún punto débil debe tener. Todos lo tienen.

—Puede ser. Pero lo ha ocultado muy bien. —pasa el dedo por el borde de la copa mientras me observa —Cambiemos de tema.

—Bien... ¿Puedo saber algo? —asiente —¿Por qué yo? Podrías estar con quien quisieras. Eres guapo, exitoso, caballero...

—¿Por qué tú? —sonríe levemente y coloca una mano sobre la mía —¿Por qué no? Eres especial. Y eso me gusta.

—Por favor, Asher. Soy simple y aburrida —digo bajando la mirada.

—Para mí no lo eres.

—Soy un desastre con mayúscula.

Just Like An EngelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora