Capítulo 19

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𝘾𝘼𝙄𝙉


Adicción... así es ella: adictiva.

Basta con cerrar los ojos para verla corriéndose sobre mí, gimiendo mi nombre, apretándose contra mi cuerpo como si también me necesitara para respirar. El simple recuerdo hace que mi polla reaccione al instante, la necesito, no es solo deseo, es dependencia.

Desde aquella noche no puedo pensar con claridad. Me invade cada pensamiento, cada pausa, cada silencio, no es solo que quiera follarla otra vez, es que quiero tenerla.

Tenerla debajo de mí. Encima. Contra la pared. En mi cama. En todas partes.

Desde que estuvimos juntos no nos hemos visto. Tengo cosas que hacer y asumo que ella también. Si fuera por mí la buscaría cada día, pero jamás me ha salido ser así, aunque la extrañe cada jodido minuto. Prefiero actuar de una forma más neutra, aunque por dentro no sea así.

En los días que pasan logro conseguir una reunión con Logan. Debo ganarme nuevamente su confianza para ver alguna forma de acceder a la bóveda, pero es, sin dudas, muy difícil. El tipo tiene un orgullo que apesta, y todo por un maldito jarrón de quizás cuántas décadas.

Voy bajando del auto con un cigarrillo casi a punto de acabarse en mi boca cuando veo a una muchacha rubia vestida de traje, muy elegante, aunque fuma con unos nervios que me estresan bastante. Ya sé quién es, pero no entiendo qué hace allí.

—¿Qué haces aquí? —comento, viéndola con el ceño fruncido.

—¡Caín! Estás frente a la nueva accionista, si es que así se dice... —toma una pausa, botando la colilla del cigarro —La nueva accionista de la corredora Saint Clamir —finaliza con orgullo, sonriendo ampliamente.

A Logan se le van a reventar los testículos cuando se entere. Al parecer mi día no será el mejor, como pensaba.

—Logan no dejará que te quedes aquí.

—Logan me puede chupar un huevo —saca una carpeta con unos documentos —Aquí están los papeles donde Amethyst me cede legalmente las acciones que correspondían a su padre, todo firmado en el bufete de los Petriev, así que no tiene derecho a objeción.

Recuerdo que Amethyst me había comentado todo ese rollo, pero jamás pensé que fuera a cederle las acciones a Alejandra. Esto va a ser un desastre.

—Tengo una reunión con Logan ahora. No lo arruines.

—¡Oye! —chilla ella —¿Por qué no simplemente le das un puñetazo? Es un pesado.

—Ganas no me faltan, pero me estoy queriendo comportar. Si mi madre va a apelar la decisión del juez, lo más probable es que nos investiguen y ya sabes, es mejor no meterme en problemas por ahora.

—Buen punto —se me acerca —En ese caso también deberías dejar de meterte porquerías en el cuerpo.

Pongo los ojos en blanco.

—Como si tú fueras muy sana, ¿no?

—Cada cual se mata a su manera, dicen. ¿No es así? Si el tabaco llega a matarme, será a mí solamente —pone una mano en mi hombro —Las drogas te matan a ti y a quienes te rodean.

—No quiero sermones, señorita Cipriano. Mejor entra ya, prefiero que no me vean contigo.

—Me dueles —dice ella riendo —Entra. Voy a esperar unos minutos para darte ventaja —comenta, sacando otro cigarrillo.

—Disculpas, disculpas y más disculpas —dice Logan desde su asiento —¿Tú crees que con disculpas voy a reparar un artículo histórico y sentimental para mi familia?

Just Like An EngelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora