No paro de dar vueltas en la cama. Cada vez que cierro los ojos, la imagen de Caín regresa, junto con la sombra de todo lo que debió haber vivido en aquel lugar. Es imposible no pensar en ello: en lo terrible que tuvo que ser, en las cosas que le hicieron. Desde que lo abracé no volvimos a hablar del tema, y tampoco es que yo quiera hacer preguntas. Tengo claro que, si alguna vez desea contarlo, será él quien tome la iniciativa.
Ya han pasado las festividades de fin de año y no se ha hablado de lo ocurrido. Estoy buscando un regalo para Óscar, es el día de la tocada y quiero llevarle algo especial. Caín propuso que nos juntemos en su departamento antes de irnos al evento a lo que Isabella y yo aceptamos.
Una vez que encuentro el regalo perfecto, regreso a casa. Afuera me esperan Isa y... ¿Juls? Mi rostro se retuerce en una mueca, pero la saludo con cortesía. Las hago pasar, saludan a mi madre y luego subimos a mi habitación.
—¡Qué bonita recámara! —exclama Juls con entusiasmo.
Yo solo sonrío mientras me acerco al clóset.
Del bolso de Juls cuelga un llavero extraño: corazón, patitas, labios. Lo tomo entre mis manos.
—¿Qué es esto?
—Tata —responde ella.
—¿Y qué demonios es un "tata"?
—Uno de los muñecos creados por BTS.
—Ya veo... Es bonito... —arqueo una ceja y vuelvo a concentrarme en mi ropa.
Ellas conversan mientras continuo esculcando en mi closet. Termino eligiendo un top negro estampado, pantalón de ecocuero ajustado y zapatillas Vans. No tengo claro qué se usa en esos eventos, pero al menos debo verme acorde.
—Chicas, ¿quieren que les preste algo? —pregunto. Juls llevaba minifalda con pantys blancas y blusa de flores; Isa, un suéter gris claro y jeans beige. Les muestro opciones: para Juls, un jeans negro rasgado y crop top rojo oscuro; para Isa, pantalón militar entallado a la cintura y mi camisa favorita de AC/DC.
Cuando terminan de cambiarse, me quedo boquiabierta. Se ven increíbles. La camisa a Isa le da un aire jodidamente sexy.
Nos sacamos algunas fotos y partimos. Seguramente el frío nos hará sufrir, pero poco importa.
***
—¡ESCUCHAD, HERMANOS MÍOS! ¡LES HABLA SU REY, ALASTOR TERCERO! ¡DESDE HOY GOBERNARÉ ESTE REINO, ARRODILLAOS ANTE MÍ, MIS HERMOSOS PLEBEYOS!
Los gritos del rubio resuenan desde el pasillo antes de que toquemos el timbre. Nos miramos conteniendo la risa. Finalmente, él mismo abre la puerta.
—Disculpe la demora, mi buen rey. He traído a vuestras princesas —exclama Isa, siguiéndole el juego.
—Lo que faltaba, otra loca igual que Alastor —murmura Caín.
—Relájate, Dean Winchester —le suelto entre risas, logrando que Juls ría conmigo. Para mi sorpresa, me cae bien. La juzgué mal: Juls resulta simpática y divertida.
—Yo no me creo Dean Winchester
—Sí lo haces —replica Alastor.
—Demonios, dejen el tema —refunfuña Caín.
—¡Y tú deja de estar de gruñón! —exclama Juls.
El rubio levanta la voz solemne: —En mi vida pasada fui un rey, pero ustedes... no están listos para esa conversación —se nos queda viendo un momento —Permítanme decirles lo hermosas que se ven, jovencitas. Parecen flores en primavera.
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Just Like An Engel
RomanceEn todo pueblo hay secretos. En Graydale, los secretos sangran. Un asesinato desatará una red de mentiras que amenaza con derrumbar el imperio que domina sus tierras. Ella, hambrienta de vida y de algo más. Él, marcado por sus demonios, incapaz de h...
