Cap 6: Visitante nocturno

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Abrió sus ojos en medio de la oscuridad de la noche después de un largo sueño, se sentó en la cama, al hacerlo se dio cuenta de que la habitación en la que se encontraba no era la misma en donde se había dormido horas antes. Los nervios y la confusión comenzaron a apoderarse de ella, no sabía qué hacer, y al mirar a su alrededor se dio cuenta de que había alguien sentado dándole la espalda en un gran sofá.

Fijó la vista en aquella persona tratando de distinguir quién era, pero debido a la intensa oscuridad de la habitación no lograba ver nada, la única luz que ingresaba era debido a que las cortinas se mantenían abiertas por lo que entraban escasos rayos de luz de luna.

Sin entender porqué su cuerpo comenzó a moverse por sí solo, se levantó lentamente de la cama chocando así sus pies en el frío suelo, empezaba a caminar hacia esa figura sin querer hacerlo, se movía por inercia como si su cuerpo ya no fuera suyo.

Hasta que llegó hasta él, el joven hombre con el que siempre se topaba en sus sueños. Se encontraba sentado en el sillón vistiendo ropas de dormir y bebiendo una copa de vino. Al verla estiró una mano hacia ella a la vez que le decía algo, para Rouse fue solo un movimiento de labios, aún así con la cantidad de encuentros que ya habían tenido había comenzado a poder interpretar lo que le decía sin tener que oírlo.

"Ven aquí..."

Tomó su mano, él la guio hacia sí mismo dándole lugar para que se sentara en su regazo, pasó una de sus manos alrededor de su cintura para atraerla más hacia él, mientras su cabeza se apoyaba en su hombro y se escondía en su cuello. Se sintió cohibida por la situación, jamás había estado tan cerca de un hombre y menos en un ambiente tan íntimo. Sus manos escalaron hasta el rostro de aquel joven que la tenía entre brazos, comenzó a acariciar sus mejillas con extremo cariño, con un delicado movimiento él tomó su mano llevándola a sus labios para así darle un casto y dulce beso.

El corazón le latía acelerado provocando que su respiración se volviera irregular, su rostro estaba sonrojado, se encontraba tensa esperando con ansias su siguiente movimiento. La mano firme que se encontraba en su cintura comenzaba a bajar suavemente por su cadera y muslo hasta llegar al borde de su camisón, lentamente se aventuró por la parte interna de su pierna aproximándose cada vez más a su intimidad, la otra comenzó un recorrido desde su vientre, de forma lenta y tortuosa, hasta llegar a su pecho, al instante sus caricias se habían apoderado de uno de sus senos causándole un escalofrío por toda su columna por el placer que le causaba.

Su cuerpo comenzaba a flaquear por los toques del desconocido, temblores recorrían su espalda deseando que la amara aún más, como si ya lo hubiera hecho antes. No pudo quedarse quieta, el deseo en aumento en su interior la llevó a posarse a horcajadas frente y sobre él, causando que su humedad se frotara sobre su creciente erección. Fue imposible que sus manos no se movieran, una de ellas terminó sobre su fornido pecho sintiendo así el palpitar de su corazón, como un impulso su otra mano fue a parar a la nuca de éste, conectando así sus labios en un beso fogoso cargado de excitación.

Entre jadeos y gemidos permanecieron unidos en largos besos, sus lenguas se acariciaban en un intenso deseo de saborearse mutuamente. La posición de las manos de aquel hombre empezaron a cambiar durante los besos, ambas se encontraban sujetando con devoción las caderas de su mujer y sin poder controlar su lívido comenzó a restregar su falo sobre su húmeda intimidad. Los jadeos y gemidos comenzaban a ser ensordecedores, la excitación y el deseo llegaban a niveles inimaginables, la temperatura de sus cuerpos comenzaba a aumentar por lo que la ropa comenzaba a estorbar.

Él la tomó entre sus brazos a la vez que se ponía de pie, al hacerlo enredó sus piernas a sus caderas, sus brazos se aferraron aún más a su cuello uniendo otra vez sus labios. La alzó llevándola a la cama que al parecer compartían, la dejó en ella para luego deshacerse de su camisa, así permitiéndole ver el cuerpo esculpido de su acompañante, en el cual yacía un extraño símbolo sobre su pecho.

La Dama MalditaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora