Cap 16: Pesadilla

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Las noches se habían vuelto más cortas con el paso de los días y gracias a ello el temor perduraba por menos tiempo. Desde la noche del incidente no había sido capaz de dormir con tranquilidad y aunque aún dormía con una vela encendida y el collar de su madre en su cuello temía que desde la oscuridad volviera a resonara aquella voz diabólica que había escuchado en el baile, ya no podía engañarse a sí misma. Estaba envuelta en hechos extraños para los que necesitaba encontrar explicaciones, y sabía que no podría hacerlo por sí misma. Estaba convencida, era momento de aclarar sus dudas, aunque ello podría causar que su temor aumentara aún más.

Los días habían pasado, comenzaban a pasar rápidamente, al igual que los días de primavera se hacían más largos y calurosos, dejando paso lentamente al verano. En un abrir y cerrar de ojos habían pasado más de tres semanas desde que había llegado a la capital y cinco días sin ver a Rower. Su ausencia había sido debido a reuniones diplomáticas con los líderes de ambos reinos, robándole el tiempo. Aún así no habían perdido contacto, la mañana siguiente a su último encuentro recibió una carta de él y desde entonces se encontraron compartiendo cartas diariamente.

El intercambio de cartas entre ambos la divertían, preguntas que no había podido hacerle en momentos que estuvieron cara a cara surgieron, haciendo que su curiosidad aumentara. Gracias a ello comenzaban a conocerse poco a poco, cada día sentía que se acercaba cada vez más a ese hombre y con ello no pudo evitar sentir como mariposas revoloteaban en su estómago, pero aún no estaba segura de sí lo que sentía era lo debido, tal vez lo mejor habría sido beber un gran vaso de agua y dejar que las mariposas simplemente se ahogaran.

- ¿Señorita, me está escuchando?- Blair estaba a su lado

-Lo siento... estaba pensando sobre algo ¿Qué me decías?- dejó su taza de té sobre la mesa luego de beber de ella.

-El conde quiere verla.

-¿A qué se debe?

-No lo sé, solo me avisaron que quería verla- alzó sus hombros en señal de no saber el porqué.

"Capaz sea buen momento para aclarar algunas de mis dudas"

-De acuerdo- se puso de pie- ¿Está en su despacho?

-Sí, la acompaño- ambas comenzaron a caminar por los pasillos de la mansión.

Al llegar tocó la puerta esperando a que le permitieran ingresar, segundos después oyó cómo le daban permiso desde dentro. Entró encontrándose con su padre sentado en la silla de su escritorio con un montón de papeles sobre él.

-¿Quería verme?- se mantuvo de pie frente a él, estaba algo inquieta, no sabía cómo abordar sus dudas.

-Sí, gracias por venir tan rápido- Extendió un pequeño manojo de papeles ligados- El contrato está listo, quería que lo leyeras detenidamente para ver si estaba todo en orden.

-De acuerdo, ¿El Duque ya sabe que está listo?

-Sí, le envié una carta hace un momento, probablemente venga mañana por la mañana.

-Entiendo, estoy de acuerdo con las condiciones, pero lo leeré para estar segura de que sea lo que acordamos- tomó el contrato y se dirigió a uno de los sofás tomando asiento.

Comenzó a leer con atención, no había fallas ni cambios en él, así que terminó rápidamente. Levantó su vista hacia el Conde, éste se encontraba sumergido en su mundo mientras leía, sellaba y firmaba documentos.

"¿Será buen momento para preguntarle? no quiero molestarlo..."

-Sí quieres preguntarme algo adelante- Thomas habló sin levantar la vista de los papeles.

La Dama MalditaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora