Cap 29: Despedidas

39 7 0
                                        

Las horas habían pasado rápidamente, tanto al punto en que se encontraba de pie en el recibidor esperando a que Rower llegara. No había podido dormir mucho, pero la compañía de Blair durante la noche había hecho que al menos las pocas horas que durmió fueran reconfortantes. El Conde aún no hacía acto de presencia, sabía que no dejaría que se fuera sin antes despedirse de ella, pero el hecho de que no estuviera le parecía extraño.

-Blair ¿Sabes dónde está el Conde?- estaba nerviosa por no verlo allí

-No se preocupe, en cualquier momento aparecerá- Blair se lo aseguró- Si no me equivoco estaba terminando de preparar las cosas que serían llevadas en forma de agradecimiento para la pareja que los ayudó

-Entiendo, gracias.

Se quedó allí parada esperando, tenía la compañía de su dama de compañía, Noel, Susan y Angélica que al menos la distraían un poco, hasta que el Conde apareció por el pasillo a un lado de la escalera.

-Hija, siento la demora- caminaba apresurado con una caja entre las manos la cual se la entregó al mayordomo para luego abrazarla

-Está bien, no pasa nada- le devolvió el abrazo- Blair me dijo que enviarían un carruaje con vivieres y demás para Ester y Stefan

-Así es, sinceramente todavía creo que es poco, pero el mes próximo podríamos mandar otro- a la vez que decía aquello observaba a su asistente- ¿Te encuentras lista?- se separó para verla a los ojos

-Si, solo algo nerviosa- se acomodó el cabello detrás de su oreja

-Tranquila, todo estará bien- la tomó de los brazos delicadamente- Te mantendrán a salvo, tendrás a Rower y a Blair a tu lado, además que la gente de Di Obelia es muy agradable, te lo aseguro.

-Gracias - no supo qué más decir, no encontraba las palabras que quería decirle.

No habían terminado de hablar cuando Noel les avisó de que el carruaje del Duque estaba cruzando los portones de la mansión, se sentía nerviosa, quería decirle al Conde que estaba agradecida por lo que había hecho con ella las últimas semanas, para al menos estar en paz consigo misma. Aún no se sentía capaz de perdonarlo por los 20 años que la mantuvo encerrada en la torre, pero si podía agradecerle sinceramente por las semanas que estuvo a su lado tratando de ser un padre para ella.

Todos juntos cruzaron las puertas principales de la mansión para luego bajar las escaleras, mientras que el carruaje se estacionaba frente a ellos. La puerta se abrió dejando ver como Rower baja de éste.

-Buenos días- saludó a todos y todos lo saludaron a él- Espero que estés lista- se dirigió a ella

-Sí, solo estoy algo nerviosa- dijo mientras jugaba con sus dedos

-Entonces creo que esta es una despedida- Blair habló mientras veía al Conde

-Me temo que sí mi vieja amiga- le devolvió la mirada

-No hagas ninguna locura- se acercó a él para darle un gran abrazo

-No prometo nada- se abrazaron cálidamente

Pudo ver que las lágrimas caían desde los ojos de su dama de compañía, como estas caían sin consuelo alguno, sintió su pecho contraerse por separar a la pareja de mejores amigos por su egoísmo. Su despedida fue dura de ver, le dolía verlos así.

-Cuídate Blair- el abrazo se deshizo lentamente- No seas una vieja gruñona y testaruda, ¿De acuerdo?- el Conde tenía el rostro lleno de lágrimas

-Cállate- se limpió la cara- Esto no es una despedida, es solo un hasta pronto

La Dama MalditaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora