Sus ojos se cerraban por el sueño mientras comía su desayuno, sí no lograba conciliar el sueño adecuadamente moriría de cansancio. Desde la aparición de aquella cosa no había logrado cerrar los ojos ni siquiera por un par de minutos, al menos tenía el collar de su madre que la consolaba un poco durante la noche y las velas que mantenían alumbrada la habitación hasta que salía el sol.
Tenía que hablar cuanto antes con Blair, todavía no había sido capaz de preguntarle si había posibilidades de que la acompañara en su mudanza. Realmente temía que ésta la rechazara, después de todo Blair ya era una mujer de más de 60 años, tenía su vida hecha y sus raíces en el Condado. No quería ser tan dependiente de ella pero era inevitable ¿Con quién hablaría en un lugar donde no conocía a nadie? ¿Quién la aconsejaría cuando no supiera qué hacer?
"¿Qué voy a hacer si me llega a decir que no? Será horrible estar sin ella. Será mejor que le pregunte cuanto antes, así tendré más tiempo para convencerla si me llega a decir que no... No, no puedo ser egoísta, sí me llega decir que no será doloroso, pero no puedo ser injusta, ha cuidado de mí toda mi vida, eso no me hace dueña de la suya..."
Con un largo suspiro se puso de pie comenzando a caminar hacia la cocina en busca de Blair. Al no verla allí se dirigió a su alcoba, golpeó un par de veces hasta que la puerta se abrió.
-Señorita ¿Sucede algo?- abrió más la puerta para que pasara.
Negó con su cabeza- Nada por lo que tengas que preocuparte, solo quería hacerte una pregunta.
-¿Qué quiere saber?- se sentó a los pies de su cama a lo que Rouse la imitó.
-Bueno... Hace unos días Rower me preguntó si podría acompañarlo a Di Obelia. Quiero decir, el contrato ya se firmó, él mañana hablará con los emperadores, además de que tiene que volver por su obligaciones como Duque, a lo que me dijo si podría ir con él cuando se fuera.
-No lo sabía ¿Qué le respondió?- le preguntó mientras la miraba a los ojos
-Que me marcharía con él...
-Ya veo, entiendo su decisión- Blair se paró de la cama- Di Obelia es un reino muy hermoso, seguro que conocerá lugares increíbles- sonaba muy feliz.
-En realidad hay algo más- también se puso de pie.
-¿Algo más?
-Sí, quería saber si había posibilidades de que vinieras conmigo. Sé que no tengo derecho a pedirte esto cuando pasaste más de 20 años cuidándome, pero de verdad no me veo haciendo esto sin ti a mi lado- tomó sus manos entre las suyas- Quiero que al menos lo consideres.
-Sinceramente no quería que este momento llegara. No quiero que me haga elegir entre acompañarla o quedarme Señorita Rouse- sus ojos lucían tristes.
-Lo sé, por eso no quiero obligarte a que tomes una decisión. Aceptaré lo que decidas, no importa si es quedarte o acompañarme, eso no cambiará cuanto te quiero Blair- apretó más sus manos.
-Solo déjeme pensarlo un poco y hablarlo con el Conde, luego de ello le daré una respuesta.
-Está bien- dejó salir una sonrisa llena de alivio, al menos Blair estaba considerando la idea de ir con ella.
-Por cierto, el Conde lucía algo triste el día anterior- La mucama siguió doblando la ropa que había sobre una silla, al parecer era lo que hacía antes de que llegara.
-Probablemente sea mi culpa, no tuve el coraje de decirle que me marcharía en unos días. Al parecer se enteró por Rower- volvió a sentarse en la cama- Es solo que no sé muy bien cómo hablar con él.
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La Dama Maldita
AléatoireSemanas, meses e incluso años transcurrían mientras ella permanecía confinada en la torre de la mansión del Conde Beckham, su padre. Los años pasaron sin que ella pudiese conocer lo que la rodeaba, lo que conocía se limitaba al conocimiento de los l...
