Cap 11: Sr. Van Helssen

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Los días habían comenzado a pasar lentamente, luego de lo sucedido en el baile y lo que había visto estaba reacia a estar sola, siempre había alguien cerca de ella.

A pesar de estar en la capital la mansión era muy tranquila. El Conde pasaba bastante tiempo fuera debido a que tenía que asistir a reuniones diplomáticas, por otra parte la Condesa y su hija también era poco el tiempo que pasaban en la mansión, en cambio ella no había salido desde la noche del Baile. No le importaba el hecho de no hacerlo, se quedaba en la propiedad junto a Blair, pasaba su tiempo en el jardín, en la biblioteca e incluso en la cocina charlando junto a las demás mucamas.

Ese día no había sido la excepción, se había levantado a la mañana y vestido con un vestido de color gris violáceo con flores bordadas en color rosa, desayunado con el Conde y luego de despedirse de él, debido a que debía de asistir a una junta, pasó el resto de la mañana junto a Blair terminando de conocer lo que quedaba de la mansión. Las horas pasaron, llegando así la hora del almuerzo por lo que se encaminó a la cocina, allí se encontraban los chefs junto a las mucamas preparándolo.

-¡Buenos días!- saludó a todos alegremente, le gustaba estar allí, se sentía cómoda.

-¡Señorita, Buenos días!- saludaron todos al unísono, al principio estaban reacios a que estuviera en la cocina, pero con el paso de los días se dieron cuenta que ella no les haría caso, además como los trataba con amabilidad simplemente la dejaron ser.

-¿Puedo saber cuál es el menú de hoy?- Fue hacia el chef principal- Huele realmente bien.

-Hoy tenemos exclusivamente para nuestra señorita un plato especial- lo miraba con intriga mientras éste cocinaba y habla- su nombre es "El pastel del pastor" está basado en un sofrito de carne picada de cordero aderezada con diferentes tipos de verduras. Cubierto por una gruesa capa de puré de papas, claramente ambas partes se cocinan por separado y posteriormente se cocina por unos segundos en fuego bajo- lo escuchaba atentamente mientras seguía el procedimiento con la mirada.

Luego de que el proceso del plato principal terminara las mucamas comenzaron a alistar todo lo necesario para poner la mesa, por lo que Rouse las detuvo.

-Por favor no alisten la mesa principal, prefería comer en la cocina con ustedes- todo el personal la miró sin saber que decir.

-Señorita, no podemos permitir eso. Usted debe de comer en el comedor principal como lo hacen todos los nobles- La mucama encargada de la cocina comenzó a explicarle- No puede comer con nosotros, no es bien visto

-No lograrán que cambie de opinión- se cruzó de brazos- Saben que no me gusta sentarme a comer sola en una mesa para más de 50 personas, además la comida sabe mejor en compañía- sonreía cálidamente.

Entre los chefs y mucamas se miraron sin saber qué hacer, hasta que la mucama principal habló- Bueno, creo que podemos hacer una excepción hoy que el Conde no está.

Estaba encantada, el hecho de comer en compañía de todos ellos le hizo verdaderamente feliz. Almorzaron todos juntos en la cocina, entre risas y bromas terminaron de comer.

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La hora del té había llegado y Rouse la había recibido sentada en el jardín esperando a que fuera servido por una de las mucamas que había conocido hoy por primera vez.

La tranquilidad del jardín llegaba a ella para apaciguar su mente y el cálido sabor del té para deshacer la amargura de los días pasados.

-Señortia, llegó una carta a su nombre- Blair que había desaparecido por un momento caminaba hacia ella con un sobre entre las manos

-¿Una carta?- el tono de sorpresa fue inevitable. ¿Quién podría escribirle a ella?

-Si, su nombre está escrito en el sobre. Es de parte de un tal "Sr. Van Helssen"- dijo al leer lo que estaba escrito en el papel.

Una sonrisa pícara apareció en el rostro de su mucama y como consecuencia un sonrojo en el de ella, sentía como si la hubieran descubierto coqueteando con un hombre.

-Ah, si - se aclaró la garganta antes de volver a hablar- Es alguien que conocí en el baile

La sonrisa de Blair de ensanchó aún más- ¿Quiere que vaya a buscar papel, tinta y una pluma para responder?

-No, no creo que sea necesario- tomó la carta que le extendía su confidente y la abrió.

"Rouse...

El recuerdo de su voz y sonrisa inundan mi memoria en todo momento, causando que los últimos días hayan sido difíciles al no poder dejar de pensar en usted.
Anhelo verla lo antes posible, de solo pensarlo siento una gran presión en el pecho que no me deja respirar.

Desearía poder verla en otro momento si así la Señorita me lo permite ¿Podría cumplir el deseo de un simple hombre de ver la razón de su suspirar?

Att, Rower Van Helssen"

Escondiendo su rostro detrás de la hoja que sostenía con ambas manos le habló a su mucama.

-Blair, ¿Podrías traerme lo necesario para escribir una respuesta?

-Encantada Señorita- Respondió en tono alegre

Sin más vio como su dama de compañía se marchaba tarareando felizmente, mientras ella no sabía que pensar o que sentir, lo único que sabía era su respuesta a aquella inesperada carta...

La Dama MalditaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora