|| Finalizada || Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca es la filosofía de vida de Ash, pero incluso él sabe que se la ha tomado demasiado a pecho cuando empiezan a florecer sentimientos románticos por Eiji Okumura, diablos, ¡Eiji Okum...
Hi~ Atrasadisima con la actualización semanal porque el fin de semana se vino intenso en cuestión de estudios, pero acá estamos, enfocandonos más en Ash, tiene momentos muy lindos con varios personajes y esta hecho con mucho amor y confort, así que espero que les guste.
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Ash odia los partidos deportivos.
Desde el aceite que los nachos dejan impregnados en los dedos hasta el pastoso sabor a alcantarilla característico de las bebidas energizantes, es una reunión de Neandertales en toda gloria, inclusive puede imaginarse a Arthur entre ellos, golpeando las barandas de madera con sus nudillos cortados, arrojando gritos ensalivados hacia un equipo y arremetiendo contra la oposición en una muestra de masculinidad tóxica que pretende atraer chicas y acaba siendo el anticonceptivo más efectivo. Como buen introvertido a Ash le gustan mucho más los ambientes tranquilos (la biblioteca o su habitación) sí, adora meterse bajo la colcha y nutrir su cerebro con la sabiduría de Hemingway o Salinger y saber que es un poquito más superior intelectualmente que el resto.
Los gimnasios, los estadios, los deportes o cualquier otra cosa que implique usar sus músculos físicos y no los mentales son de su desagrado y sino fuera porque Shorter lo obliga a levantar el culo algunas veces a la semana para acompañarlo en sus rutinas apuesta que sería una masa flácida. Ash rechaza todo lo asociado al deporte (excepto el béisbol, pero sigue a prueba). Entonces... ¿Qué diablos hace acá?
Eiji Okumura.
Su némesis, su adverso jurado, el Will Graham de su Hannibal Lecter, el Batman de su Joker, el Albus Dumbledore de su Gellert Grindelwald.
Su conejito japonés.
Su amante es la única razón factible para que se someta a esa tortura erudita, aunque tal vez es muy prejuicioso con un mundo que desconoce, quizás debería mantenerse con la mente más abierta.
—¡Dale con más fuerza! ¡No dejes que ese hijo de puta rompa tu marca! —Oh sí, la cultura de jocks definitivamente es la cuna de la cortesía—. ¡Rómpele las piernas a ese malparido!
—¡¿Pero qué carajos está haciendo?! ¡¿Acaso le pagan por calentar la banca?!
—Hacen mucho ruido. —Solloza acomodando su mentón encima de su palma, se ha sentado en una de las últimas gradillas de madera con sus converse embarradas y su camiseta blanca favorita—. No me gustan esta clase de lugares tan concurridos, me siento enfermo.
—Fue tu idea venir acá, Aslan. —Griff lo regaña ligeramente, acomodándole un jockey encima de la cabeza para mantener su misión de incógnito, a Ash francamente le parece una tontería, desde que llegaron no se han topado con ningún integrante de la pandilla china (ni siquiera Yut-Lung gracias a Dios) por ende, esconder su identidad en estas circunstancias es redundante—. Querías verlo saltar.
—Sí, pero verlo saltar y ya. —Explica—. No quedar atrapado en medio de una turba de deportistas.
—Supongo que no puedes tener ambas cosas. —Max bufa de la orilla de la gradilla—. Resígnate.