Axel
Había sido un día fuera de lo común, mi regreso ha sido más caótico de lo que pensé.
Recién llego y conmigo llegaron las malas noticias, atacaron dos bares y dejaron un mensaje en la frontera muy claro. Como si un cuervo y una cabeza de vaca fueran a dejarme sin los territorios por los que luché, no los conseguí para dejarselos como premio de consolación por ser tan mediocres a los que planearon mi tierna bienvenida. Yo los luché y yo los gané y no pienso renunciar a ellos.
Si quieren mis territorios que vengan a por ellos.
Como si no fuera poco me comunican que hay problemas con las cuentas, al parecer hay alguien sacando más de lo que debe de las cuentas.
Mi hermana me llama inquieta rogandome que regrese a casa antes de lo planeado y me me comentan que mi dulce hermanito esta enganchado con una chica... justo lo que necesitaba para que se terminará por desinteresar en el negocio. Tanto que tuve que acompañarlo a solucionar un problema con su amada julieta y el que antiguamente estaba detrás de ella, no la vi en persona porque me llamaron de urgencia a solucionar un problema y mi coche no llega hasta mañana por lo que al estar cerca decidí irme caminando, sin imaginarme que me arrollaría una morena de alrededor de un metro sesenta y que tendría con ella una de las conversaciones más entretenidas y estúpidas de mi vida.
Lo mejor es que en lugar de enfurecerme que me llamara idiota y prospecto de playboy me hizo tanta gracia que quise ver hasta donde llegaría su astucia, lastima que me cortaron la inspiración y se fue antes de lo previsto.
Recorro el espacio analizando todo, pero me saca de mis pensamientos el sonido del timbre. Debe ser el nuevo Romeo de la familia, el hermanito del medio con aires de bondad y alegría sin igual, mi pequeña y caprichosa Ell aún debe estar encerrada en esa jaula de oro que llama casa, con Mr. Meyer como director de la prisión.
Me dirijo a la puerta con una ligera sonrisa en los labios, después de todo no está tan mal regresar a casa.
- Hola idiota. - Le digo abrazándolo, no llegué a saludarlo como se debe en la mañana por todo el ajetreo del día.
- Hola hermano, ¿Qué tal el viaje? No pudimos hablar cuando te fui a recoger por lo del imbécil de Noah - se excusa con la mandíbula tensa, a alguien no le agrada el tal Noah - Todos estuvimos muy pendientes a tu llegada, cabrón.
- ¿Siempre queriendo cubrir a los señores Meyer no es así? Yo se que nuestros padres también estaban de viaje, hablaba todos los días con Ellie así que por favor deja de cubrirlos. - lo corto dejando al descubierto lo que mi pequeña espía me ha dicho - No culpo tanto a madre, después de todo me imagino que Ell y ella han estado hablando sin que padre se entere. Aunque no es como si prestara una real atención a algo que no tenga el signo pesos.
Mascullo quitándome de la puerta y dirigiéndome a la amplia cocina con la que cuento, todo es monocromático. Es mi estilo en todo el sentido de la palabra, desde los pequeños detalles de la isla en tonos grises hasta las luces de colores tenues y el sistema de seguridad y escape que mandé a incluir en la casa.
Le tiendo una cerveza a mi hermano una vez esta sentado en un taburete de la isla, el siempre intentará tapar la ausencia de nuestros padres y siempre fracasará en su intento.
Ellie, Tyler y yo teníamos una relación de hermanos algo extraña, podíamos dejar de hablarnos hasta por meses, pero de alguna manera siempre llamábamos a saber qué pasaba en la vida de cada quien, y fue por la bocota de mi hermana que me entere que nuestro hermanito lo agarro cupido y lo vomito.
- No vengo a pelear ¿sí? Vengo a verte porque llevas tiempo fuera del país, ¿podrías por lo menos no reñirme sobre nuestros padres por hoy? Además, hay algo muy importante que quiero contarte...
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Caos
Teen FictionYo no estaba buscando nada, hasta que la nada chocó conmigo en la acera de la calle de una cafetería concurrida. De todas las personas que tenía que arrollar, es precisamente él, el cuñado de mi hermana, el egocéntrico alemán de más de un metro oche...
