- Buenos días, usted debe ser la señorita Maddison ¿Verdad? - me saluda al entrar un hombre alto, castaño y con actitud profesional y me atrevería a decir que parece contemporáneo con la edad de Fabrizio, no ha de pasar de los 45 años
- Así es, ¿podemos empezar?
- Claro, la hemos estado esperando
- Las personas que me notificaron del fallecimiento de mi abuelo no fueron del todo específicas y no me dijeron más que el día, por lo que le ofrezco una disculpa por mi retraso
- No importa señorita Marchetti. El señor Geronimo le dejo una carta, pero antes de empezar necesito la presencia de la señora Adalia Moretti Sallow
- No debe tardar - responde Fabrizio antes de que toquen la puerta
- Permiso, les traigo un café - informa Adalia entrando al despacho a paso lento, como si estuviera midiendo su espacio en una jaula de lobos - me retiro
- Nana, no te puedes irte - la detengo en su intento de huida
- ¿Por qué mi niña?
- Tu presencia es necesaria para que lean el testamento de Geronimo
- Vaya, eso sí que no me lo esperaba - responde algo sorprendida
- Bueno ya podemos empezar, ¿el señor es de su total confianza señorita Marchetti?
- En efecto abogado, así que puede hablar con total tranquilidad - confirmo tomando asiento con el corazón latiéndome en los oídos y lo único que parece tenerme aun aquí es el tacto sutil de Axel en mi espalda recordándome que cuando quiera podré largarme sin problema alguno
- Bueno, empecemos. Leo textualmente "Yo Geronimo en pleno uso de mis facultades mentales dejo a cargo de todos mis bienes a mi única nieta Maddison Alessia Marchetti De angelis, a excepción de la casa del campo en Génova la cual le pertenecerá a mi fiel compañera Adalia Moretti Sallow como compensación de todos los años de servicio y compañía que me ha brindado. Al igual que le dejo una pensión para que pueda sostenerse y no tenga que preocuparse por el dinero en ningún momento. Mi única condición para que mi nieta posea todos lo que en algún momento tuve es que se haga cargo de mi puesto como cabeza de la mafia italiana, si esta condición no se cumple todos mis bienes serán transferidos a una casa de beneficencia en Roma" cierro comillas - termina el abogado y al parecer la expresión de mi rostro habla por mí porque veo como se tensa al mirarme
- Me niego - indico pragmática - he llevado una vida en total paz, lejos de todo esto para que ahora quieran condenarme. No lo acepto y por mí pueden darle ese dinero a una casa de beneficencia porque eso no me podría importar menos en la vida...
- Mi niña...
- Adalia... Nana, por favor no - le pido con el corazón latiéndome desbocado y con la piel de pronto ardiendo en rabia
- Creo que deberíamos hablar mi niña, solo te pido que hablemos. Si luego de que hablemos no quieres saber nada de lo que te hablo el abogado, eres libre de irte
- Adalia, llevo más de quince años sin saber nada de las personas con las que comparto lazo sanguíneo y ahora que se algo de ellos me encuentro con esto - abro mis manos intentando dar a explicar lo inexplicable
- Les pido a todos que salgan un momento, por favor - ordena la mujer con la mirada encendida mirando a mi acompañante
- Lamento mucho negarme a su petición señora, pero yo saldré solo si Maddison así lo quiere - habla Axel al lado mío colocando una mano en mi espalda, al parecer con el conocimiento de que todo puede acabar en un segundo
ESTÁS LEYENDO
Caos
Teen FictionYo no estaba buscando nada, hasta que la nada chocó conmigo en la acera de la calle de una cafetería concurrida. De todas las personas que tenía que arrollar, es precisamente él, el cuñado de mi hermana, el egocéntrico alemán de más de un metro oche...
