- Vamos a ver si la cajita de sorpresas consigue llevarme a un completo placer - relamo mis labios de manera sugerente - después de todo una buena comida no puede pasar desapercibida
- Mis sorpresas pueden llegar a donde menos puedes imaginar, aunque por lo pronto será a tu estómago - indica sonriente - Soldado advertido no muere en guerra De angelis
- ¿Tanto te importo para advertirme algo Meyer? - inquiero dubativa sentándome en el largo sillón que esta en la mitad de la estancia
- Te estas acostumbrando a preguntar lo obvio, ojalá y no se haga haga un hábito - señaló entregándome una manta - y antes de que la diabla quiera negarse pídele ayuda al ángel. Además que te recuerdo que...
- Lo sé enfermero de turno, estoy propensa a tomar un resfriado que me tire en cama y empeore mi herida... pero dicen que los más tercos son los del sistema de salud a la hora de cuidarse - lo acusó lanzándole la gruesa manta que hace unos segundos estaba en mi regazo
- Estamos hablando...
- Estamos hablando de cuidados para una persona herida y ¿adivina qué? Yo veo a uno enfrente mío, enfermero hipócrita - le saco la lengua
- Niñata mimada - dice tomándome del mentón para que lo mire acercándome a su boca en el proceso
- y respondona también. ¿Por qué? ¿Vas a llorar o a reclamar machote? - me acerco a su boca para morder ligeramente su labio inferior
- Se me hace que la que llorará será otra - comenta serio antes de cerrar totalmente la distancia que nos separaba - ¿Qué decías hace un momento?
- Que en la rama de la salud hay hipocresía envuelta en enfermeros bravucones - lo reto - ¿llanto o aceptación Meyer?
- El llanto me va a brindar la dicha de probar las lágrimas en tu piel y la aceptación va a ser el puente para ello....
- Y vas de...
- Aunque me voy mas por le camino de la aceptación, soy una persona de raciocinio - acota con una sonrisa maquiavélica e intento separarme, pero lo único que consigo es que me acorrale en el largo sofá - aunque nunca es tarde para soltar algunas lágrimas ¿no crees?
- Todo depende de la cantidad de azotes que me vayas a dar
Jadeo sintiendo su mano bajar por mi espalda hasta posarse en mi culo mientras yo lo remuevo viendo como su mirada se torna un poco mas oscura. Bienvenido al juego Meyer.
- ¿Qué tan fuerte le pegaras a tu ángel? - cuestiono en voz baja - ¿Tanto me vas a castigar?
- Solo pensar en lo que te haré ya me deja lo suficientemente loco - acaricia mis muslos - me estas enloqueciendo mi ángel, me enloquece pensar en el brillo de tus fluidos escurriendo por tu mimado coño mientras gimoteas pidiendo que te clave mi polla más adentro
- ¿Y si serás capaz de conseguirlos o te quedará grande? - lo provoco mordiéndome ligeramente el labio obteniendo solo silencio y cuando creo que por fin lo deje mudo se que no es así
- A veces es mejor actuar que hablar - murmura antes de abalanzarse sobre mí apresando mis muñecas por encima de mi cabeza y haciendo que mi espalda entre en contacto con la acolchada superficie. Se acerca a mí lo suficiente para besarme, pero no lo hace dejándome claro que quiere que sea yo quien ceda mientras yo le dejo claro que yo tampoco cederé.
Dos pueden jugar este juego y uno ganarlo y esa voy a ser yo. Luego de lo que creo que es una eternidad y que seguro no pasa de un par minutos decido hablar
- ¿Qué planeas Meyer? Pensé que cenaríamos no que me apresarías - me acerco milímetros a su boca de tal manera que su aliento abanica mi rostro mientras yo muevo ligeramente mis manos haciendo énfasis antes de volverme a dejar caer - cuando quieras Meyer...
ESTÁS LEYENDO
Caos
Novela JuvenilYo no estaba buscando nada, hasta que la nada chocó conmigo en la acera de la calle de una cafetería concurrida. De todas las personas que tenía que arrollar, es precisamente él, el cuñado de mi hermana, el egocéntrico alemán de más de un metro oche...
