CAPITULO 41.

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Valentina.

Mike se iba hoy a Italia, y no podía evitar sentir una opresión en el pecho, sabía que este viaje podría hacer que nosotros nos fuéramos a la mierda, y tal vez era la razón por la que quería demorar un rato más con el. Yo no podía competir contra ella, no la conocía, pero para casarte con una persona tenía que haber amor, y tal vez Michael sentía por ella todo lo que mi madre me dijo y por eso se casó, soy fiel creyente que cuando te enamoras con esa intensidad una vez, puede pasar muchos años, y jamás te enamorarías igual, tal vez así le pasaba, él se enamoró de ella con mucha intensidad, y yo solo era otro enamoramiento diferente.
Disfrute los últimos minutos antes de que él abordara el avión, le tomé las mejillas y le di un beso en los labios, no era de demostraciones, pero este momento lo valía. No lo vería por un fin de semana, llámenme loca pero lo extrañaría.

Me fui con Karol una vez que perdí de vista a Mike, después de despedirme de Ruggero que iría a dejar el coche a su casa.

— ¿Que tienes?

— No sé.

— ¿Es por el viaje de Mike?

— Si... algo así. — Suspiré.— Lo más seguro es que vea a su esposa, aunque él diga que no, sé que la verá.

— ¿Crees que haya ido a eso?

— No. Pero ella le marca muy seguido, es de esperar que ella lo busque, ¿no crees?— Hizo una mueca.

— Tal vez. Pero... Ruggero me ha dicho que Mike no quiere ver a Raquel, Rachel, como sea, es la misma perra.— Me reí.— Y creo que el maestro sexy merece tu voto de confianza.— Asentí.

— Si... esperaré a que él venga y hablar.— Me sonrió. — Déjame aquí, pasaré por una pizza.

— Te espero.

— No es necesario, sé que tienes planes con Ruggero, y está a unas cuadras, me hará bien caminar.

— ¿Segura?— Asentí.— Bueno. Te quiero Valen.

— Te quiero Karol.— Me sonrió y yo entré por una pizza, mi fin de semana sería un poco aburrido, así que ver películas me sonaba un gran plan, aparte mañana iría a ver a mi perrito, no sé cómo haría para que Mike aceptara quedárselo en su casa, pero algo se me ocurriría.

Llegué a mi casa con la pizza en mano, ahí estaba mi madre viendo la televisión, la saludé y le enseñé la pizza.

—¿Noche de chicas?

— Si, noche de chicas.— Me sonrió, ella hizo palomitas y nos sentamos a ver una película, tenía tiempo que no pasaba tiempo con mi madre, ahora con el dinero, había dejado de tomar un poco de horas extras, y hacía que pasara más tiempo en casa, lo usaba para dormir un poco más pero al menos sabía que ya no se la mataba trabajando.

Para que Gastón aceptara el dinero había sido tarea muy difícil, hasta me había dejado hablando sola, pero después de mucho, me aceptó la mitad, así que por ese lado mi madre también estaba más tranquila, voltee a verla, y se había quedado dormida, apague la tele y la tape con la manta que había ahí, recogí los platos y los puse en el lavabo, subí a mi habitación y me entró la llamada de Mike.

[...]

Me topé a Fátima en la entrada de la privada de Mike, la saludé con un beso en la mejilla y caminamos hacia la casa de Mike, abrimos y quien nos recibió fue Milo, lo tome en brazos y Fátima lo acarició.

— Pero mira que listo, haces pipi en donde debes corazón. — Dijo Fátima al ver las toallas que le habíamos comprado para que fuera su bañito. — Solo que tienes que hacerlo ahora afuera, no queremos que Mike empiece a vomitar con el olor.— Me reí.

Jugando Con FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora