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Antes de que Skye pudiera acertar un golpe, Ravi ya había leído sus intenciones. Conocía cada aspecto de la bruja, por lo que saber el resultado iba en consecuencia. El problema era que Skye peleaba fieramente, sin darse cuenta de que quien detenía sus golpes era él. Aunque había escuchado todo lo que la Khamaleoni tenía que decir, él no podía creer que después de tanto, Skye se redujo a esto. ¿Es que no existía justicia en este mundo? Sabiendo que no era culpa de la bruja y que ella se estaba defendiendo de lo que sea que su mente le decía que era el peligro, Ravi trataba de amortiguar los golpes, sin herirla en el proceso y eso le estaba costando una vida.

Mientras él luchaba con Skye, sufrieron una emboscada. Las criaturas del ejercito de Okkas salieron de diferentes lados, haciendo de toda la situación una más caótica. Sus aliados no perdieron el tiempo y se adaptaron rápidamente. Ravi maldijo entre dientes cuando la bruja seguía atacando sin tregua, no importaba lo que hacía, ella iba por su garganta con empeño.

-¡Vampiro! –Llamó Edilia desde alguna parte mientras derribaba a un contrincante-. Debes dejarla inconsciente –Ravi bufó.

-¿Por qué haría eso?

-¿Acaso tienes ganas de morir? –Gritó Hongbin, quién sabe desde dónde.

-Ella no va a reaccionar no importa lo que hagas, vampiro –Él ya sabía eso. Mas no era lo mismo aceptarlo. ¿Tenía que hacerle daño a la persona que ha estado protegiendo desde hace años?

-¡Eso podemos verlo! –Leo gritó molesto.


Entre la lucha con Azure y el ejército contrario, ellos realmente estaban en aprietos. Si no fuera por la bruja, ellos en definitiva tendrían la ventaja. Ravi entendía eso más que nadie, y mientras se debatía entre lo correcto y lo no tan correcto, Mielikki se le adelantó. Ella le dio un rotundo golpe en la cabeza, y una vez Azure cayó al suelo, un hombre desconocido comenzó a hacer una prisión de ráfagas alrededor de la bruja. Viendo que ella estaba siendo capturada, el primer instinto de Ravi fue ir por ella, pero antes de que pudiera moverse, Leo lo detuvo.

-Ella está bien. Hava es uno de sus aliados. Créeme, su existencia es para servir a la bruja.


Ravi no estaba convencido de lo que su hermano decía, pero cuando vio que nada más pasaba a parte de mantenerla encerrada en las ráfagas, pudo relajarse un poco y concentrarse en la pelea. Su primer motivo era encontrar a Okkas. El hombre debía pagar por la tortura de la bruja. Esa era su prioridad, pero muy pronto se dio cuenta de que el muy cobarde no estaba presente. Lo cual fue como una burla. Ellos estaban peleando con todas sus fuerzas, pero el motivo de su guerra no estaba allí.

Algo pareció cambiar el curso, Ravi no estaba seguro si fue porque la bruja tuvo un momento de cordura, o si era la suerte que estaba de su lado... pero nubes de tormenta y rayos se alzaron en la cárcel de aire. Los ojos pálidos de la bruja se veían milenarios y llenos de enojo.

-Okkas –siseó ella-, deja de ser un cobarde.


Y con esto, la localización de Okkas fue descubierta. Resulta que él estuvo allí en todo momento, mas invisible a todos. ¿No era esto la muestra de cobardía más grande? Ravi, con la rabia hirviéndole la sangre, fue en su busca.

-Huh, ¿tienes tu esencia de vuelta? –Okkas estaba realmente sorprendido por esto. Al contrario, el vampiro no entendía de qué estaba hablando, pero tampoco es como si le importara.


Como ellos estaban en una lucha y no en una fiesta, el vampiro atacó sin decir media palabra. Dar el primer golpe, fue el mejor sentimiento para Ravi. Recordando que la existencia de la bruja ha sido una llena de dolor por culpa de Okkas, él no pudo contenerse. Ravi necesitaba infligirle más dolor que el que Skye ha recibido. ¡Qué diablos, él debía infringirle dolor en nombre de todo el mundo!

Los Reyes de la NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora