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Luego de la pelea con Ravi, Skye se obsesionó con la búsqueda de respuestas. Ella en definitivamente debía encontrar la forma de que Ravi no se sustentara con su sangre. Eso evitaría que el idiota de su hermano pudiera controlarlo. Esta vez, ella pudo detenerse a duras penas, pues el control que su hermano tuvo en el vampiro estuvo a punto de matarla a ella... en consecuencia, también al vampiro. Lo que significaba que luego iría por el resto. Eso la hizo suspirar y tirarse de espalda en la grama del bosque. Escuchando la música que creaban allí los animales, Skye pudo olvidarse por al menos cinco minutos de que no tenía idea de que iba a pasar. Podía olvidar todo y estar en paz.

Sigue andando, nada se resuelve solo. Con un poco de resistencia se puso de pie. ¿Por qué estaba en este bosque? Skye no estaba tan segura de qué buscaba, pero estar en movimiento la hacía sentir cerca de la verdad. Bueno, eso era lo que se decía a sí misma para no perder la cabeza. Desde que se envió a Hyuk con sus hermanos, ella estaba ansiosa. Lo cual  odiaba, pues normalmente tenía la respuesta a las situaciones que enfrentaba.

Echarle la culpa a su problema familiar no valía de nada. ¿Familias funcionales en el mundo místico? Eran tan raras como un humano encontrándose con algún inmortal. ¡Ella necesitaba respuestas, maldita sea! Cualquier cosa sería útil, pero nadie quería cooperar. Cabrones oráculos.

Perdida en el verde y acompañada de los grandes animales, Skye hablaba en voz alta como si esto le diera una nueva luz a lo que le pasaba. Azure no estaba en ningún lugar para ser encontrada, por lo que tampoco podía preguntarle. ¿Alguien podría decirle dónde su otro yo se escondía cuando ella la necesitaba?

Frente a ella apareció un acantilado. El estruendo era tan fuerte que apagaba la música del bosque. ¿Cómo es que no lo escuchó antes? Miró abajo y como atraída por la gravedad, ella se lanzó. No como un intento de acabar con su vida, se necesitaba más que un precipicio para eso, sino como una forma de hacer que su mente cooperara y dejara de estar deambulando en rincones que no tienen sentido. Necesitaba hacer algo constructivo y pronto, antes de que todo se fuera rápidamente al diablo. Skye no sobrevivió y luchó todos estos siglos para venir a rendirse al final.

Su cuerpo cayó en clavado, como si se hubiese lanzado incontables veces. Fue entonces cuando sintió todo cambiar. No solo en ella, también su alrededor. ¡Ella era Azure nuevamente! No la mujer a medias llamada Skye. Su cabeza rompió el agua, antes de que su cuerpo se sumergiera. Azure estaba en casa y por un momento, se dejó llevar por la cálida corriente, olvidado que buscaba respuesta.

-Es bueno saber que estas de vuelta -Escuchó a alguien gritar desde algún lugar en la orilla, haciendo que una sonrisa se le extendiera en el rostro.

-No es como si me hubieses extrañado -Le gritó de vuelta enfrentando al hombre quien nadie pensaría que es su padre por su joven y tosca apariencia. Si no fuera porque aparentaba tener varios años más que ella, hasta la misma Azure lo dudaría-, ni siquiera me enviaste una postal de navidad -Dijo ella con una mueca, acercándose a la orilla.

-¿Navidad? Eso es de humanos -Rio su padre mientras le daba la mano para ayudarla a salir del agua-. Me alegra ver que estás bien -Azure puso los ojos en blanco.

-No es como si no pudieras ir a visitarme -Ella sabía que, en efecto, él no podía salir de estos previos, pero lo molestaba con eso siempre que pudo en el pasado.

-Veo que tu humor no ha cambiado ni un poco -Su padre la miró entrecerrando sus ojos, como si estuviera hablando de un defecto, haciendo que ella soltara un bufido.

-Es parte de la herencia, eso no va a cambiar.

El silencio fue sepulcral a continuación. Hace siglos que Azure había sido dividida como un modo de protección luego de que Okkas, su hermano, la capturara y comenzara a experimentar con su poder. ¿Por qué dejaron sus padres que esto pasara? Ni siquiera ella sabía. Su padre no podía salir de donde estaba, pero bien que pudo enviar a alguien en su rescate y nada de esto hubiese pasado. Pero, ¡no! La mejor opción en la cabeza de sus padres fue sacar la mayor parte del poder de Azure de su cuerpo, lo que la dejó siendo Skye con su otro yo dando vueltas como un fantasma. Incluso le habían borrado el recuerdo de como llegar a casa. Haber llegado aquí fue puramente suerte, nada más y nada menos. Ella fue abandonada cuando más necesitó ayuda.

Los Reyes de la NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora