Estacionó el auto en la cochera. Nuestra casa es bastante bonita y amplia. En el exterior se puede apreciar el jardín con césped verde y recién puesto, la cochera bastante amplia, suficiente para dos coches, y una linda fachada.
-James, es bastante linda -sonreí.
-¿Tanto como yo? -me miró mientras quitaba las llaves.
-Vanidoso.
Bajamos del auto y seguido las maletas, entramos a la casa por la puerta de la cochera y dejamos todo en el recibidor.
-_____________, ¿quieres que acomodemos ya?.
-No, mañana acomodo yo -sonreí-. ¿Quieres comer?
-Si, ¿ya vas a estrenar tu estufa? -sonrió.
-Si -rodeé los ojos con diversión-. Ayúdame a quitarle el plástico a la estufa y al comedor.
Asintió y les quitamos el plástico a las cosas.
El refrigerador ya estaba listo, ya que habíamos venido antes a acomodar la despensa.
Cociné pasta y agua natural de naranja. James puso la mesa, dos platos ya misma cantidad de vasos.
Serví la cena y nos pusimos a comer.
-Mañana tengo un caso nuevo, amor -dijo-. Deseame suerte -comió de su pasta.
-¡Mucha, mucha, mucha, mucha suerte, mi amor! -me levanté y me tiré en sus piernas.
-Ya no se me antojó la pasta, se me antojó otra cosa -sonrió y se acercó a mis labios.
Me llevó cargando hasta la segunda planta, mientras me besaba.
Quitó su camisa, seguida de sus pantalones, quedando así, en boxers.
-¿No tienes que levantarte temprano? -dije entre sus besos.-¿Que más da? -sonrió.
Sacó mi blusa, y mis pantalones.
[...]
Lunes, 6:14 am.
Abrí los ojos con dificultad. Vi el reloj digital que está en la mesita de noche.
Volteé al notar un brazo que rodeaba mi cintura. Sentir por segunda vez su cuerpo pegado a mi es maravilloso. Me quedé observando sus bellos ojos avellana los cuales estaban cerrados. Duerme como un verdadero bebé.
-James... -musité mientras acariciaba su cabello que caía por la frente-... despierta, mi amor.
Abrió los ojos y sonrió.
-No sabes que hermoso es despertar así -sonrió-, pegadito a ti -me atrajo más hacia él.
-Tienes que ducharte -miré sus labios-. Recuerda que tienes un nuevo caso -le robé un beso.
-¡Hey! -frunció el ceño mientras sonreía-, me robaste un beso.
-Que inteligente -reí-. Además no te lo robé, por que tú eres mío.
-Cierto -rió y cerró los ojos, mientras pegaba su frente con la mía.
-Voy hacer el desayuno -besé sus labios-. Te veo abajo.
Puse mi bata y bajé a la cocina.
Preparé una malteada de fresas (fruta favorita de James), con avena, por su dieta del gimnasio y unos hot cakes con moras.
-Te vez muy linda como ama de casa -me tomó por la cintura.
-Gracias -fingí voz de refinada-. Pero yo siempre me veo linda -bromeé.
-Cierto -me plantó un beso en la mejilla-. Se ve delicioso el desayuno -se separó.
-Hice lo que pude -sonreí-. ¿Me ayudas con los platos?.
-Claro -sonrió.
Llevó los platos a la mesa, mientras yo llevaba el desayuno.
-Tengo que seguir con mi récord limpio de casos ganados -dijo mientras mordía un hot cake.
-Seguirás así, eres el mejor abogado de Los Angeles, y el más guapo -noté como se sonrojaba. Siempre lo hace, cada que le hago un cumplido, y me encanta que se sonroje. Se ve más guapo de lo normal.
-¡____________! -sonrió con las mejillas rojas como tomote-, sabes que me sonrojas.
-Por eso lo hago -reí a carcajadas.
Sonrió y siguió comiendo.
[...]
Acabamos y subió a lavarse los dientes. Después bajó en su traje negro, con corbata de igual color.
Me acerqué a él al ver que traía desamarrada la corbata.
-Que te vaya muy bien -ajuste la corbata.
-¿Sabes que puedes hacer para darme muy buena suerte?
-¿Qué?
-Besarme mucho tiempo -sonrió.
-Solo por que quiero dinero -bromeé y me abalancé contra su cuello. Lo besé.
-Ambiciosa -rió mientras nos separabamos-. Te amo, ____________ -besó mi frente.
-No creo que más que yo -sonreí.
Salió a la cochera y se dirigió a su trabajo.
Decidí acomodar todo bien y parece que me quedó perfecto. Solo me faltaba algunos detalles del baño de nuestra recámara, pero de ahí en fuera, todo lo acomodé como mejor pude. Tardé como cinco horas, pero terminé.
Todo esto me pone muy feliz y orgullosa, ya que todo fue comprado por James. Nuestra boda se tuvo que realizar dos años después de que me propuso matrimonio, todo por que James quería primero tener un patrimonio. Y eso es de admirarse. Fue el quien compró cada cosa que esta aquí. Tardó dos años, pero ahora tenemos un lugar seguro y propio, con cosas nuestras.
Me duché y puse un vestido color rosa-naranja que me queda hasta arriba de las rodilla y unos zapatos altos negros, con accesorios del mismo color. Me dejé el cabello suelto y salí a tomar un taxi.
-Marian -saludé.
-Señora Maslow -me miró con una sonrisa-. ¿Cómo está?
-Bien -sonreí-. ¿Tú?
-Bien, también -sonrió-. ¿Le aviso al señor Maslow que está aquí?.
-Por favor.
Levantó el intercomunicador.
-Señor Maslow, su esposa está aquí. Claro, yo le digo.
Colgó.
-Dice que puede pasar cuando quiera.
-Muchas gracias, Marian.
Entré a su oficina, estaba parado atrás de la puerta, bueno, eso lo supe cuando me asustó.
-James... -dije con el ceño fruncido.
-Aquí estoy -me tomó por la cintura, abrazandome con sus fuertes brazos.
-Me asustaste, tonto -me giré, quedando así pegada a él.
-Te amo tanto, ____________ -dejó un beso en mi cuello-. ¿A que se debe tu agradable visita?
-¿No puedo venir a visitar a mi ahora esposo? -bromeé.
-Sabes que no me refiero a eso -musitó-. ¿Vamos a comer?
-A eso he venido, a que me lleves al restaurante más fino de la ciudad por una buena comida.
-Te mereces eso y más -sonrió.
Salimos del despacho tomados de la mano.
-Regreso en un rato, Marian -avisó-. Nos vemos.
Nos dirigimos al BMW y salimos del estacionamiento.
Llegamos a un restaurante cerca del edificio de James. Por que por cierto, el es dueño del despacho. Todo se lo ha ganado con el sudor de su frente.
Ordenamos.
-Ya he acomodado todo, espero te guste como me quedó -sonreí.
-Mientras lo hagas tú, todo me encanta -sonrió-. Te has venido guapísima, espero que ningún hombre te halla insultado en la calle por que de ser así, le parto toda su cara.
-Ya estoy acostumbrada -bromeé y me miró enfadado-. Estoy bromeando, James -reí-. Supongo que a ti te llueven las mujeres.
-Bueno si -se sonrojó-. Pero tú eres la única mujer en mi vida, y eso no cambiará nunca -sonrió y se acercó a mi dándome un beso.
Comimos y subimos al auto.
-Llévame a la casa, amor -dije cuando estaba apunto de prender el auto.
-No -frunció el ceño-. Quédate conmigo en la oficina, y hacemos... -sonrió pícaro.
-Tengo que ir para hacer de cenar -limpié su mejilla con mi mano ya que traía restos de comida-. Ahora llévame, anda.
-De acuerdo -dijo resignado, después prendió el auto y arrancó.
Llegamos fuera de la casa, ni siquiera dejé que se estacionara, tenía que seguir trabajando.
-Nos vemos a la noche, ____________ -me dio un beso un poco extendido.
-Hasta al rato, Maslow -sonreí y me bajé del auto.
Entré a la casa y me puse a ver un poco de televisión.
[...]
Lamento decirles que tengo que hacer sufrir a los protagonistas, ah. Lo sieeeeeento.
Pronto vendrán los problemas, así que sigan votando y comentando.
Xoxo❤
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Juntos, ¿para siempre? |James Maslow|
FanfictionDesde el principio hubo pruebas, malas decisiones, personas heridas sentimentalmente y hasta físicamente. Lograron estar juntos. Ahora ya crecieron, y son felices. Pero, ¿que pasará ahora? ¿personas querrán destruir su amor? ¿o simplemente será otr...