Capitulo 13

171K 8.6K 1.9K
                                        

Rafaella.

Después de que el Kuznetsov me dejo en casa, me acosté a descansar y no me he levantado en todo el día, solo aproveche en comerme un poco de torta de chocolate que tenía en el frigorífico y regrese a la cama a seguir durmiendo.

Mi teléfono empieza a sonar. Es de madrugada así que me apresuro a contestar sin saber quién llama.

-¿Aló?-respondo curiosa.

-Estoy abajo.

-¿Quién habla?-intento averiguar.

-Máximo. Baja.

-¿Qué? Es media noche.

-Te estoy esperando. No me iré-afirma sin dudar.

Corto la llamada empezando a caminar. Espero que no venga a asesinarme porque aún no estoy lista. Sigo adolorida.

Salgo del edificio deteniéndome en la ventana del carro. Él baja el vidrio polarizado.

-¿Qué quieres?-le pregunto al instante.

Me muestra una caja de donas y unos cafés que ha traído.

-Sube al carro.

Abro la puerta ingresando al asiento de copiloto.

-¿Ahora me traes donas? Están envenenadas, ¿verdad?-lo miro, escrutándolo con la mirada.

-No-me responde cortante, mientras inspecciona mi cuerpo-.No has mejorado, logro verlo-.me mira directamente a los ojos.

-Estoy bien.

-Sigue mintiéndome.-sus oscuros ojos siguen sobre mí.

Me entrega un café y la caja de donas. Primero doy un sorbo al café y luego empiezo a comer. El dulce me encanta pero no suelo comerlo mucho, salvo las tortas de chocolate o los brownies.

-¿Tu no comerás?-lo miro esperando su respuesta.

-No me agradan-dice sin mirarme.

Dejo la dona sobre la caja.

-Si no comes tú, no comeré yo-lo amenazo.

-No seas caprichosa, Malen'kiy y come lo que te traje-me ordena.

«Pequeña», con esta ya son tres veces que me llama así.

Dejo el café en el posa vasos del auto.

-Me voy-digo, haciendo el amago de bajarme del carro al ver que no tiene intenciones de comer.

Me detiene sujetándome del brazo.

-Comeré-menciona con irritación.

Toma una dona de mala gana y se la lleva a la boca dándole un mordisco.

Yo vuelvo a tomar la mía, sin poder borrar la sonrisa de logro que tengo plasmada en el rostro.

Cuando terminamos con toda la caja empieza a hablar.

-¿Estarás bien?-quiere saber.

-¿Por qué quieres saber?

Me mira extrañado.

-Simple curiosidad, prefiero atacarte cuando estés mejor-dice arrogante.

-Claro...dame unos días.

-Espera mi próximo ataque entonces.

-Estaré lista para atacar también.

-Quizá esta vez no tengas oportunidad.

-Si tendré oportunidad, cariño-digo besándolo con intensidad antes de bajar del carro.

IMPERIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora