Rafaella.
Aterrizamos en Italia y cada uno toma un camino distinto.
Mi familia se va a su casa; Thiago hace lo mismo y mi hermano también. Gregori ha llegado a recogerme y me espera recostado en un Lamborghini blanco, con una sonrisa en los labios.
Me acerco a depositar un beso en su mejilla.
-¿Es nuevo?-pregunto al ver tremenda belleza.
Nunca he tenido un auto blanco, porque no suelen llamar mi atención, generalmente prefiero los Bugatti negros.
-Si-confirma-.Llego a casa con un moño rojo y una tarjeta que decía: «Un pago del hijo de puta que te envió la demanda de divorcio».
Thiago Costa pagando sus apuestas de inmediato.
Me muestra las llaves.
-¿Es para mí?-sonrió ilusionada.
-Dijo que era para su mujer.
Mi fascinación por los autos, crece con demasía y me acerco pasando los dedos por el chasis de la bestia que tengo ante mis ojos.
La colección de autos también va creciendo, ya pronto no entraran en casa y me tocara distribuirlos en mis distintas propiedades de Italia.
-Mete mi maleta en la camioneta y subes.-Quiero que venga conmigo en el carro para asustarlo un poco.
Gregori es un tipo que puede matar sin remordimiento pero al que no le agrada la velocidad.
-No quiero morir ahora, mejor te sigo en la camioneta.
-Que los otros hombres lleven la camioneta. Súbete-le ordeno.
Levanto la puerta del carro, esperando que el hago lo mismo.
-Rafaella...
-Gregori, no te voy a esperar hasta mañana.
-Conducirás como una persona cuerda.
-Soy una persona cuerda.
-Tu marido no lo es.-Se mete al carro.
-Solo le gusta la velocidad.
-A mí no.
Nos desplazamos a toda velocidad hasta el penthouse donde vivo con el pelinegro.
La cara de Gregori es un poema, literalmente va agarrado del asiento.
-Relájate. Si chocamos tenemos un seguro que lo cubre.
-¡Te dije que no quiero morir!-dice histérico.
«Es un dramático».
Cuando estamos cerca, escucho como Gregori les ordena a sus hombres romper fila antes de entrar al edificio.
Estaciono y me bajo del auto, tomando mi bolso.
-Subes mi maleta, por favor.-Le pido con una sonrisa en la cara.
-Claro que sí, imprudente.
Ruedo los ojos indignada.
No le hice nada y llegamos sanos y salvos.
-¡Ya te dije que no me llames así!-le recrimino.
-Está bien, Rafaella-se harta de mí.
-¡Gracias!-le grito cuando avanzo a caminar.
-¡No tienes nada que agradecer, muchacha!-me rio escandalosamente.
Ya somos amigos. En Mykonos pasamos un buen tiempo juntos. Era mi sombra.
ESTÁS LEYENDO
IMPERIO
Teen Fiction«PRIMER LIBRO DE LA BILOGÍA TORMENTA Y OSCURIDAD» Ellos han estado en guerra desde que nacieron. El poder los ha acompañado desde que decidieron gobernar. La tormenta y la oscuridad no se han visto las caras. Una cadena imposible de romper. Un im...
