Rafaella.
Durante el rescate.
Cierro los ojos dejando caer mi cabeza hacia atrás tratando de reprimir el dolor que siento.
Mis párpados se niegan a abrirse y ver la luz perpetua, por el contrario lo único que imagino es la mirada oscura de él, mi oscuridad, la que envolvió mi alma y cada rincón de mi ser.
Aún no puedo morir, tengo que matarlos.
Ganar es mi única opción.
Un segundo estallido remueve todo a su paso, haciéndome despertar del lapsus en el que estoy sumergida. Muevo mis brazos arrancando la manga de mi blusa y con sumo cuidado la envuelvo en mi cintura, haciendo un torniquete bastante fuerte.
Mierda.
Esto duele mucho.
Me pongo en pie con el dolor nublando cada uno de mis sentidos. Parece que todo pasa con lentitud punzante. Muerdo mi labio inferior aplacando el dolor que resurge de la planta de mis pies.
Avanzo tambaleante, siento que cada extremidad de mi cuerpo está en carne viva.
Caigo de rodillas al piso pero vuelvo a tomar impulso, levantándome.
No me voy a dar por vencida.
Me apoyo de la pared, dando pasos lentos y salgo del cuarto en el que me tenían encerrada.
Voy por esos tres hijos de puta que me han jodido tanto.
No descansaré hasta matarlos, porque si no lo hago continuarán jodiendo a mi familia. Irán por Thiago. Mi fiel amigo, el hombre que me ayudó a seguir adelante.
En esta vida no hubiese existido Rafaella Riccardi sin Thiago Costa.
La amistad es un sentimiento bonito, pero el amor y la lealtad son cosas que construyen una amistad indestructible. Él es como un hermano, un fiel compañero. Oh, amore, que hubiese sido de mi vida sin ti. Sin mi castaño favorito, sin mi chico de ojos verde selva.
Todo me duele pero la venganza tiene un poder increíble para levantarte.
No hay nada que me salga mejor que la venganza.
Nadie se va a reír de mí mientras esté en el piso porque no dejare que me vean como una perra que no pudo con esto.
No necesito a nadie. Yo puedo sola.
He aprendido a dominarme en una magnitud tan grande como inimaginable, tanto que nadie está por encima de mí, ni siquiera mis propios demonios.
No hay cabida para el dolor. Solo quiero ver correr sangre.
Salgo fuera y enderezó mi espalda. Estoy goteando sangre del agujero que tengo en el abdomen.
Me muevo aprovechando el desastre y la confusión.
Un hombre se viene contra mí y me preparo para pelear. Golpea primero dejando un puño en mi abdomen, pero pego fuerte en su pecho dejándolo sin aire, sigo golpeando hasta que lo dejo en el piso. Golpeó su rostro y cuando está casi inconsciente, clavo las uñas en los huecos marrones arrancándole los ojos. Grita con el dolor calando por cada uno de sus huesos.
Tomo la pistola que traía, posicionó el arma en la parte baja de su mentón y tiro del gatillo que le arrebata la vida.
Me apoderó de la metralleta y la navaja que traía con él, y me levanto con un poco de dificultad.
Alzó el fusil a la altura de mi pecho y empiezo a disparar, avanzando con paso seguro. Disparo a diestra y siniestra. Ya no tengo nada que perder.
Camino aturdida esquivando balas y asesinando en mí andar. Hasta que lo veo. Veo al hombre que me ha jodido tanto. El gemelo.
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IMPERIO
Teen Fiction«PRIMER LIBRO DE LA BILOGÍA TORMENTA Y OSCURIDAD» Ellos han estado en guerra desde que nacieron. El poder los ha acompañado desde que decidieron gobernar. La tormenta y la oscuridad no se han visto las caras. Una cadena imposible de romper. Un im...
