Capítulo 21

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Rafaella.

Ya está anocheciendo y estoy en mi departamento esperando a Thiago que me llamo para vernos con urgencia.

Salí volando de la casa del Kuznetsov, justo para llegar a tiempo.

No lo consigo ya que lo encuentro sentado en barra de la cocina.

Se acerca a besar mi frente y yo cierro por ojos por la sensación de sentirme en mi hogar. Protegida por mi chico de ojos verdes.

-¿Dónde estabas?-me pregunta.

-Ocupada.-no especifico el lugar.

-Me pregunto, ¿qué hacías en el edificio de los Kuznetsov?-la pregunta me hace tragar fuerte y contener la respiración.

-Devolviendo un favor.-Lo miro directo a los ojos-.Te conté que alguien me había ayudado a curar mis heridas la vez que me atacaron.-le explico, tratando de aclarar las cosas.-Esa persona vive en ese edificio.

-Si. Lo recuerdo.

-Por eso estaba ahí.-señalo más que convencida, para que no dude.

-¿Por qué no me dijiste para poder acompañarte.

-No era necesario. ¿Quién te dijo que yo estaba ahí?-digo con fingido desinterés.

Lo cierto es que en realidad si quiero saber quién fue el que le dio esa información.

-Un amigo mío te vio ahí.-Se encoge de hombros.

-No tienes amigos. O sea, quiero decir que sí, pero ya sabes quienes son.

-Si tengo amigos, amore.-me mira frunciendo las cejas.-No soy tan asocial.

Me causa risa lo que dice.

-En Londres tenías muchos, pero todos eras una perdición.-él sonríe como si recordara todo lo que paso, pero en realidad hay varias cosas que no recuerda-.Como olvidar cuando te dejaban tirado en la puerta de nuestra mansión porque no podías mantenerte en pie después de haber agotado todas las botellas de whisky del país. He de aceptar que me costaba mucho levantarte y llevarte hasta tu cama-me burlo de aquellos momentos donde parecía un ser guiado por la miseria.

-No eran días tan malos.-le resta importancia-.Te burlabas de mi al principio y luego fingías enojarte para deshacerte del trabajo que te provocaba. Francesco no ayudaba en nada.

-Él quería que te dejara durmiendo afuera, pero yo jamás haría eso, prefería quedarme ahí contigo a dejarte solo.

-Por eso te amo-me dice con la verdad bailando en sus hermosos ojos verdes.

-Y yo te amo muchísimo más.

Sonríe echando la cabeza hacia atrás.

-Fabrizio está en camino.-corta el hermoso momento que estamos teniendo-.Le pedí que me diera tiempo porque quería aclarar esto contigo.

Ruedo los ojos.

-¿Abro un vino entonces?-le digo mientras me dirijo a buscar la botella del vino que más me gusta, aunque los conozco y estoy segura de que ellos tomaran whisky.

Escucho el sonido del elevador al abrirse y regreso a la sala.

Me recorre de los pies a la cabeza examinándome con sus peligrosos ojos.

Por un momento siento que puede ver hasta mis más profundos secretos, pero levanto la barrera que solo puedo derribar para le pelinegro.

Para el hombre que no puedo sacarme de la cabeza ni por un segundo.

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