Capítulo 32

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Rafaella.

Tengo tantas cosas en la cabeza, que no me puedo concentrar en lo absoluto. Me invaden tantos momentos y recuerdos llenos de felicidad que he vivido con mi madre.

Ella nunca me ha abandonado y siempre ha estado en los momentos que más la necesitaba.

Cuando decidí irme a vivir a Londres, ella solía dejar su trabajo para ir a visitarme por lo menos una vez a la semana, y si no tenía carga laboral, la veía al menos tres veces a la semana.

La calma que me transmitía mi madre con su voz, sus palabras bonitas y sus gestos amables llenos de amor, eran inigualables. 

Ahora, años después parezco un cachorro perdido, a la deriva.

Todo parece haberse derrumbado.

El pilar más fuerte de mi familia se encuentra en una camilla conectada a un montón de máquinas, inducida en un coma, que le imposibilita volver a la conciencia.

El doctor dijo que posiblemente nos pueda escuchar, así que cada que podemos entramos a conversar con ella.

Durante la conferencia de prensa que di a los medios fuera de la clínica, les brinde algunos detalles, mas no les dije que estaba inconsciente. No podemos darnos el lujo de anunciar que tenemos a un miembro de la familia grave. Eso podría beneficiar a nuestros enemigos.

-Tienes que comer algo.-Máximo no ha dejado de insistir en que debo alimentarme, pero no tengo apetito, no deseo ingerir ningún alimento.

-Llévate la comida-me dirijo a la mujer que ha entrado a la habitación con un carrito que contiene mucha comida, ella tiene la intención de retirarse pero el pelinegro vuelve a hablar.

-Deja la comida aquí.-le señala para que no se le acurra salir por la puerta-.Puedes irte pero la comida no sale de aquí.

La mujer deja todos los platos sobre una mesa movible y se retira.

Él se acerca a observar cada una de las comidas y probarlas, para verificar que nada este envenenado, viene hacia a mí con un plato en la mano y una cuchara.

-No quiero, Máximo.

Llena la cuchara con sopa y juega al avioncito. Aun así no abro la boca.

-¿Me dejaras con la mano extendida?-me mira con pena.

Bufo resignada.

-Solo porque eres tu-digo rodando los ojos.

-No hay nadie como yo-suelta con soberbia. Puedo ver una sonrisa tirar de la comisura de sus preciosos labios gruesos.

Ingiero todo lo que me da y me aprovecho de su bondad, mostrándole una sonrisa.

-Me ha provocado torta-le digo mientras deja el plato vacío sobre un lugar plano-.¿Puedes conseguirme una porción de torta de chocolate?-me mira sin poder creerlo y yo solo me encojo de hombros-.Con mucho chocolate.

-Con mucho chocolate...

-Si.-Le muestro una sonrisa de agradecimiento.

Sale de la habitación que me han designado en la clínica.

La soledad me invade cuando se marcha. Me gusta su compañía y quiero que se quede a mi lado siempre.

Después de un rato regresa con una caja, me siento sobre la camilla casi de inmediato y aplaudo llevada por la emoción. Él suelta una carcajada ronca.

-¿Es en serio, preciosa? ¿Te emocionas más por una torta que por mi presencia?

-Es por los dos, cariño.-con mis manos hago un gesto para que se acerque.

-No te creo.-Se hace el ofendido.

-Vamos, cariño. Soy muy sincera.-Dejo un beso corto sobre sus labios y me enfoco en el delicioso postre que veo ante mis ojos cuando abro la caja.

Con una cuchara pequeña pruebo el primer bocado.

Hago un ruidito de placer al sentir la explosión de sabores en mi paladar.

-Te voy a follar si sigues haciendo eso.-Abro los ojos de la impresión.

-Aquí no.-vuelvo a llevarme otra opción a mi boca.

-Podría hacerlo justo sobre esta camilla.-Se acerca por el otro lado y deposita un beso en mis labios.

-No es un buen momento...

-Luego lo hare, pero en casa.-Asiento mostrándole mi aprobación a su idea.

La puerta se abre un poco y alguien habla desde fuera.

-Carolina despertó.-informa Thiago y me pongo de pie casi corriendo.

Camino apresuradamente para llegar a la habitación de mi mamá.

Mi padre le está hablando mientras ella trata de controlar su respiración, se desespera en el proceso e intenta quitarse la vía que tiene en la mano.

-Todo está bien, bella pistacho.-mi padre la sujeta contra su cuerpo.

Ella no se mueve, no hace ningún gesto, es como si aún siguiese dormida.

-¿Q-qué me paso?-su voz en muy baja, sin fuerzas.

-No funcionaron los frenos del carro.

El doctor se acerca a informarle que la revisaran y nos pide que salgamos de la habitación por un momento.

Observamos todos los procedimientos que realiza el doctor desde el cristal.

Con una luz revisa sus ojos y la hace seguir la luz en las dirección donde el indica, también le muestra los dedos y ella le va respondiendo la cantidad de dedos que le muestra, después hablan entre ellos.

Esperamos a que salga y cuando lo hace nos comunica que esta racionando bien, la única dificultad que presenta es que no recuerda lo que ha pasado hace unos días.

Recuerda hasta cuando cenaron con mi abuelo en casa, después de que yo abandone su casa y decidí irme a la mia.  

Al parecer no es nada grave y posiblemente con el periodo de los días los recuerdos regresen.

Vuelvo a entrar y me acerco cuidadosamente a abrazarla.

Mis lágrimas empiezan a caer.

-Mamá.-inquiero en un susurro-.Pensé que te íbamos a perder.

-Ni en tus peores pesadillas, principessa.

Suelto una risa mezclada con lágrimas, pero con un alivio tremendo sobre mí ser. Hablo con ella un momento y luego salgo para que Franco pueda ingresar.

Estará veinticuatro horas en observación y luego de eso ya nos podremos ir a casa.










Hola, Tormentas!

La señora Riccardi abrió los ojos y nos dimos cuenta que aquí el pastel de chocolate tiene poder🤣

Espero que les guste el cap.

Besos🖤

-Elyn.

-Elyn

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