Máximo.
Mi mujer es una maldita estrella en su trabajo, todo gira en torno a ella y es tan impetuosa, tan inteligente.
Ya entiendo porque todos la quieren y la admiran, además de que les sabe celebrar el buen trabajo que realizan.
Camina sin mirar a nadie, sin percatarse de las miradas que desata a su paso y de la oscuridad en la que me hace andar, con el pie ardiendo en carbón caliente.
Mi preciosa mujer me tiene hechizado y reduciendo cenizas si se le pega la gana.
Está preocupada por llegar a la hora que se ha acordado y dice que comeremos cuando estemos en el avión porque todavía no alistamos las maletas. En su cabeza no puede caber la tardanza, ella no concibe faltarle a su palabra.
Todos los días es un correr sin parar, con ella.
-Podemos retrasar el vuelo-murmuro tendido a nuestra cama.
-No. No haremos eso.-Continua guardando sandalias de tacón alto-.Ya deben estar esperándonos.
-Nadie es tan puntual como tú.
-Deberías aprender un poco-menciona con soberbia.
-A mí me gusta hacerme esperar. El gran Máximo Kuznetsov puede llegar a la hora que se le pegue la gana.
Suelta una carcajada que le hace brillar los ojos grises.
-Ególatra.-Arruga la nariz con fastidio.
-El que tiene plata llega cuando quiere.
Se queda pensativa.
-Me faltan las carteras.-mira hacia el boquín closet inmenso que tenemos en la habitación.
-No llevaremos más de cinco maletas-le dejo claro desde ahora porque ya va cuatro, más la mia ya son cinco.
-No me molestes.-Me aniquila con sus ojos encantadores.
Mete en las maletas bolsas de diseñador de distintos colores y modelos.
-¡Ya te dije!-hablo fuerte.
-No. Me .Importa...-hace énfasis en cada una de las palabras.
Observa dos bolsos negras sin saber por cual decidirse.
-¿Cuál te gusta más?-quiere saber, poniéndomelas casi en la cara.
-Las dos son iguales.
-¡Mira bien!-grita furiosa.
Se las cuelga del brazo desfilando para mí.
-Que lindas tetas-la molesto-.Pero definitivamente amo tu culo.
-¡Enfócate!-sus mejillas se han ruborizado.
Las dos son iguales, no le veo gran diferencia.
-La Balenciaga negra.-señalo el bolso en cuestión.
Pone cara triste.
-Pero a mí me gusta esta.-levanta el bolso que tiene en la otra mano, a la que le cuelga una D y que es de una forma media extraña.
-¡Y para que me preguntas, si te gusta la otra!-me exaspero.
Hace un puchero con los labios.
-Era para ver si eres un imbécil o un idiota-dice entre dientes y me saca la lengua-.Pero con seguridad puedo afirmar que eres los dos.
«Está loca».
Termina de arreglar todas sus cosas y me ocupo de bajar todas las maletas que ha llenado hasta más no poder.
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IMPERIO
Ficção Adolescente«PRIMER LIBRO DE LA BILOGÍA TORMENTA Y OSCURIDAD» Ellos han estado en guerra desde que nacieron. El poder los ha acompañado desde que decidieron gobernar. La tormenta y la oscuridad no se han visto las caras. Una cadena imposible de romper. Un im...
